CAJÓN DE SASTRE
Y me definí a mí mismo no de un modo positivo, sino de un modo negativo. No me dije: yo soy esto, sino que me dije: yo no soy esto. Más claro; yo no me sentí hombre de «derechas», ni «fascista», ni «tradicionalista», ni «falangista», etc., etc. Yo me sentí únicamente anti-izquierdista de las izquierdas españolas. Y ello por puro patriotismo; por puro y exclusivo amor a España". (JARDIEL PONCELA)
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20/9/26
4/9/26
COMO ES EL METRO --- Codorniz
SELECCIÓN DEDICADA A EXPLICAR BIEN
COMO ES
EL METRO
El metro es un mamífero como una casa, que está en Antón Martín, y allí se pasa todo el día escabando en la arena como un toro. También se cría en el Banco de España y en Sevilla, pero donde se crían los "metros" más bravos y más gordos es en Cuatro Caminos, en un agujero que hay allá, con un pobre y una pobre a la puerta tomando el fresco.
El Metro es un animal muy bruto, y siempre stá furioso y no hace más que dar carreras por su agujero, como un niño porel pasillo de su casa, pero en mayor. Hay mucha gente que se dedica a cazar el Metro por gusto, y para ello se runen dos mil o tres mil personas, y todos juntos organizan la cacería del Metro, que resulta mucho más emocionante que la cacería de elefantes en la India, aunque un poco menos.
Los cazadores de metro pasan muchas fatigas antes de conseguir cazarlo, y en apoderarse de la fiera invierten un día casi, y a veces dos. Pero ellos no se arredran porque para eso tienen mucha afición y son muy pundonorosos y viven en las Ventas.
Antes de llegar donde está el Metro, los dos mil o tres mil cazadores tienen que recorrer largas distancias a diferentes temperaturas y subir y bajar muchas escaleras y pesarse en las básculas, pues el Metro en cuanto se da cuenta que alguien va a cazarle se mete dentro de su madriguera como un conejo y no hay quien lo saque de alí, ni le haga venir, por mucho que le llame por teléfono.
La cacería del Metro está organizada po una sociedad muy buena y muy alta, que tiene a disposición de los cazadores nuchos empleados y que son los que les indican a los cazadors donde está el bicho y cual es el modo de cazar el bicho y que tal sigue el bicho y cuales son las últimas noticias que se tienen del bicho.
Para que el Metro no se coma crudos a sus empleados la sociedad los tiene metidos dentro de una jaula de cristal muy confortable, que tiene dentro un reloj de comedor y todo y a veces dos.
LosCazadores del Metro se ponen en el sitio mejor para cazarlo, que es una especie de río sin agua dentro, y allá esperan al Metro, como si estuvieran pescando truchas. En la orilla de enfrente hay otros cazadore, que tambien están esperando cazar el Metro, pero con una cara de aburrimirnto espantosa.
Para que el metro salga de su guarida se le enciende una lucecita colorada y otra verrde y se toca un timbre. Y entonces el Metro sale furioso de su escondite, dando cornadas, y los cinco mil cazadores se balanzan sobre él y lo cazan.
Cuando lo han cazado, el "referee" toca un pito, y los cazadores se ponen muy contentos y vuelven a empezar a subir y bajar escaleras hasta que, por fin, llegan a casa,en donde suben otrs escaleras. Y despues se acuestan, para lo cual tienen que subir otras escaleras, pero más pequeñas.
M
4/8/26
AQEL SEÑOR QUE INVENTÓ EL TORO --- La Codorniz
AQEL SEÑOR QUE INVENTÓ EL TORO
El toro no es, como algunos creen, un producto de la naturaleza. El toro lo inventó un señor muy antiguo que se llamaba Toro de apellido, y este es el motivo de que el toro se llame toro, como la Gillette, las magdelenas se llaman magdalenas y el teléfono se llama teléfono. Si el señor que inventó el toro se hubiera llamado Feliu, los toros se llamarían "Felius" y las Corridas de toros se llamarían "Corrida de Felius".
El señor Toro era un modesto inventor que se dedicaba a inventar esa cosa que sirve para no poder abrir las latas de conserva y para no poder hacer cal. Su negocio era modesto, pero le producía lo suficiente para poder vivir y para ir todos los domingos a las corridas de toros, que en aquellos tiempos se llamaban corridas de caballo.
En estas corridas existían ya los mismos elementos que en la actualidad, menos el toro, naturalmente, y los diestros lucían sus facultades toreando a un caballo, por lo cual recibían el nombre de caballero.
Las corridas eran aburridas. Los caballeros, al torear a los caballos, no corrían más peligro que el de ser atropellados, y esto quitaba emoción al espectáculo. El público empezó a distanciarse de las corridas y se dedicó a viajar en tranvía, que era el deporte favorito en aquellos momentos.
---¡Toros, eh! ¡Toros, eh! -gritaban los conductores del tranvía para atraer al público.
El público no comprendía aquella palabra, porque, como ya hemos dicho y pensamos estar dicendo toda la tarde, los toros no se habían
inventado todavía; pero, a pesar de no comprender la palabra "toro" ni la palabra "¡eh", que tampoco se había inventado todavía, el público
veía el tranvía y se subía en él , dispuesto a ir donde fuese.
Cuando los empresarios empezaron a darse cuenta de que perdían a su públicopara siempre, quisieron encontrar un procedimiento que salvase el negocio.
Y los empresarios probaron a darle al público un pedazo de hule. Todo fue inútil. El público se comió el pedazo de de hule y como no le gustó nada, prque sabía mucho a hule, dejó otra vez de ir al espectáculo.
--- No, no; no era eso -aclaró el que había dicho lo del hule- Al decir "hule", quise decir emoción, peligro, tragedia...
---¿Cómo podríamos conseguir ese peligro? -preguntaban los empresarios llenos de esperanza.
---Con caballos furiosos -dijo uno.
---¿Cómo podríamos conseguir ese peligro? -preguntaban los empresarios llenos de esperanza.
---Con caballos furiosos -dijo uno.
---¡Si los caballos tuvieran cuernos!... -comentó el señor Toro, que pasaba por allí en aquel momento.
Todo el mundo sintió el escalofrío de la verdad. ¿Quién era aquel señor? ¿De donde venía? ¿Cómo se llamaba?...
---Me llamo Toro -exclamó al ser interrogado.
---¡Así ya podrá! -comentó un envidioso.
El señor Toro a su casa obsesionado por aquella idea diabólica: ¡Si los caballos tuvieran cuernos!...
El señor Toro a su casa obsesionado por aquella idea diabólica: ¡Si los caballos tuvieran cuernos!...
El señor Toro llamó a su criada que ya estaba muy inventada, y, dándole cinco pesetas, le dijo:
---María: vaya usted a la caballería de la esquina y compre un caballo que sea bueno.
La criada volvió al poco rato con un hermoso alazán envuelto en un periódico.
La criada volvió al poco rato con un hermoso alazán envuelto en un periódico.
El señor Toro puso "manos al caballo" y empezó su obra. Primero intentó ponerle unos cuernos de madera, pero hecho el ensayo correspondiente, resultó que, con la humedad se le hinchaban y no parecían cuernos, ni nada. Despues intentó ponérselos de hierro ¡pero el hierro tenía el inconveniente de pesar demasiado, y los caballos salían a la plaza arrastrando la cabeza y dejaban el suelo hecho una lástima.
Y, acto seguido, confeccionó unos cuernos de cuerno y se los colocó al caballo encima de la cabeza. Sólamente le quedaba un detalle:
--- ¿Cómo vamos a llamar a esta cosa?
--- ¡Cuernocaballo! -dijo uno.
--- ¡Cabacuerno! -propuso otro
--- ¡Rodríguez! ¡Como el empresario! - propuso un tercero
--- Y ¿por qué no como el inventor? exclamó el empresario Rodrígez, algo molesto.
---¡Toro! -gritaron unos.
---¡Toro! -repitieron otros
---¡Toro, Toro! -aclamó la multitud llena de entusiasmo.
---¡Toro, Toro! -aclamó la multitud llena de entusiasmo.
Y, desde aquel día, el toro se llamó así.
EL TORO GUAPO
1/4/26
EL PUNDORONOSO NIÑO JUANITO --- La Codorniz
EL PUNDORONOSO NIÑO JUANITO
La Codorniz
La lectura más audaz
para el lector más inteligente
¡VOLCAN!
¡VOLCAN!
Abuelo mío severísimo:
Sabrá usted que, días pasados, siendo la estación favorable y los días harto templados, quiso mi padre invitarme a un paseo instructivo, no solo a mi, sino tambien a unos cuantos condiscípulos míos y al buen maestro don Domingo, como el más docto de los hombres y bravísimo en la explicación de las flores, fauna y volcanes que pudiésemos topar en nuestro camino. Se convino que la hora del encuentro sería la novena del día como la más propicia para el paseo, y ya para los ocho estábamos todos en el lugar indicado, como conviene a quienes observan la máxima precisión en sus citas, y todo ello por correción y urbanidad.
Saludáronse mi padre y y Don Domingo con cuadruple agitar de chisteras y besamanos y besapies y entrelazamiento de barbas; nosotros, como escolares, y por ello subalternos ignorantuelos, solo fuimos admitidos al besapiés. Y cumplido que hubimos con las conveniencias, pusímonos en marcha hacia las afueras de la ciudad, y no habíamos avanzado de un tiro de revolver que ya se veían los volcanes, con sus humos y lavas, y las masas que salían del centro de la tierra y llegaban hasta cerca del cielo movidas por ferzas misteriosas. Y aquí se alzaban árboles bellos y corpulento, allí descendían los torrentes de cimas excelsas y acá y acullá cogíamos bellísimas flores con sus pistilos y sus estambres y su polen, todo lo cual nos explicaba concisamente nuestro buen maestro, mientras mi padre lloraba de emoción al verme tan aplicado y tan afanoso por instruirme. Y he aquí que llegamos cerca de los volcanes.
---Escolares, niños dilectísimos -exclamó el señor maestro- en el nombre del cielo os conjuro a que miréis a los volcanes, los cuales, por la compresióm del centro y la fuerza del fuego y del humo, lanzan hasta el cielo sus masas, piedras, lava y cenizas. Y así diciendo lloraba.
Y yo os digo, bienhechor nuestro , que iniciose aquí una doctísima disputa entre mi padre y el señor maestro. Y, en vista de lo cual, rodeámoslos todos rápidamente, puesto que nada en el mund considero yo más útil que una disputa científica. Dijo mi padre.
---Maestro, ¿estáis vos completamente seguro de que lo que envía al cielo la lava y las piedras es la compresión del centro? ¿No será, antes bien, obra de los demonios,los cuales, siendo maravillosa y misteriosamente fuertes, pueden lanzar dichas masas hacia el infinito?
---Muy respetado señor mío, yo os aseguro, y a las tumbas de mis padre pongo por testimonio, que nada o menos que nada, tienen que ver los demonios en el lanzamiento de las masas, y esto lo sé por larguísimos estudios que hice yo en mi juventud sobre tomos de miles y miles de páginas y por lustros y más lustros de escrutar atentísimamente los mapamundis.
---Maestro -replicole mi padre-, yo opino, sin embargo, que obra es de los demonios, y bbien sabe Dios cuanto me duele y me amarga contradeciros a vos, el más docto de los hombres y el más digno de fe.
---¡La comprensión de los centros! -repitió el maestro una y otra vez con los ojos que echaban chispas.
---¡Los demonios, los demonios! -replicaba mi padre.
Y nosotros, pequeños escolares, agitábamos la chostera complacidísimos, pues en verdad era esta la más maravillosa de las disputas científicas.
---Por todos los muertos, señor mío, ¿será posible que tan obstinadamente insistáis en vuestra opinión sobre las masas y los demonios?
---En verdad que sí -respondió mi padre. Y revolcóse por el suelo. Tambien don Domingo echóse al suelo y revolcóse en la tierra, a pesar de su grave enfermedad, no del todo curado. Y así hasta que vimos que mi padre gritaba: "¡Duelo, duelo!, por ser esta la mejor cosa que puede poner un fin honorable a toda disputa científica.
---¡Duelo tendremos! -replicó nuestro querido maestro-, aun cuando es esta una constumbre contraria a mis sentimientos religiosos, como posible causa de derramamiento de sangre. Y habiendo dicho esto saludáronse urbanísimamente los dos gentilhombre, con agitación de chisteras, pero no se entrelazaron las barbas ni se besaron los pie, y todo ello por desdén. Su afectísimo nieto.
JUANITO
Ashes & Steel
Chris
Stapleton ft Jelly Roll
14/1/26
EL HOMBRE INVISIBLE --- La Codorniz
EL HOMBRE INVISIBLE
La Codorniz
La lectura más audaz
para el lector más inteligente
El campo se perdía en el horizonte como un oceáno de verde. Las vides cargadas de cárdenosracimos, se reclinaban en los chopos comolas mocitas se apoyan en el pecho del hombreamado. El viento del atardecer provocaba un quedo susurro de risas en las hojas de los árboles... La paz de la tarde invitaba al reposo y a la meditación.
Don Vicente y su fiel y amadísima esposa se sentaron en un banco del jardín y empezaron a meditar con sus sendas cabezas. De repente, Don Vicente dijo dijo:
--- ¿A que no sabes lo que he soñado esta noche? --- ¿Qué has soñado?
--- He soñado que era invisible. Doña Aurelia, a quien nada le parecía extraordinario, respondió despectivamente:
--- ¡Vaya una cosa! Como las horquillas.
--- No, mujer, no. Invisible; completamente invisi-ble.¿Tú sabes lo que eso significa? Un hombre invisible po-dría dominar el mundo, paralizar las máquinas, detener los aviones, destruir los puentes...
---También podría entrar en los teatros gratis
---Sí; también podría eso. Pero un hombr, con ese poder, no iba a malgastar su tiempo en ir al teatro.
---¿Por qué no? ¿Es que los hombres importantes no van al teatro?
---Sí; van al teatro, pero no tienen tiempo.
---Y si no tienen tiempo, ¿cómo van al teatro?
---Van al teatro sin tiempo. Contigo no puedo discutir nunca.
---¿Que no puedes discutir conmigo? Eso quier decir que con otras mujeres si puedes discutir.
---Yo no he dicho eso.
---Sí has dicho eso. Y ahora mismo me vas a decir quien es esa otra mujer con la cual puedes discutir.
---Yo no he dicho que haya otra mujer.
---Por supuesto. Porque, con esa cara, ¿qué mujer te va a hacer caso? Por algo quieres ser tú invisible.
---No, mujer no. A mí me gustaría ser invisible para emprender grandes empresas. Tendría el mundo en mi mano porque tendría en mi mano todos los resortes. Po-dría ver en su vida íntima a los hombres y sabría los que son buenos y los que son malos; los que son inteligentes y los que son torpes, y los que son altos y los que son ba-jos.
---¿También podrías ver en su vida íntima a las muje-res?
---También; pero no las vería. Tranquilizate.
---¡Sí, sí ! ¡Sabe Dios para lo que tú quisieras ser invi-sible!
---Mujer, para nada malo. Vosotras, las mujeres, siempre creéis que los hombres no pensamos más que en vosotras. Es vuestra vanidad y vuestro egoísmo lo que os hace pensar así. La mujer no es para el hombre más que una compañía y un reposo; lo importante es la ciencia, el arte y la naturaleza.
---Todo eso está muy bien. Pero dime: entonces, ¿por qué quieres ser invisible? ¿Es que con tu cara y tu barba no puedes dedicarte a la ciencia, el arte y la naturaleza?
---Sí puedo dedicarme; pero...
---Pero ¿qué?
---Pero nada. No sabrás nunca comprenderme.
---¡Claro que sabré comprenderte.! Tu ahora me dices todo ese para que yo te deje. ser invisible; pero yo conozco demasiado a los hombres y sé que todos esos grandes pro-pósitos se desvanecerán en cuanto uno pudiera adquirir ese incontrolable poder... Un hombre que consiguiera ser invisible se dedicaría a entrar en las casas de las cuple-tistas, a ir a las corridas de toros gratis y a no pagar el café.
---Tienes un concepto bien mezquino del hombre.
---Como tú quieras. Pero prométeme que no vas a ser in-visible.
---Te lo prometo, hombre.
---Bueno, mujer.
TONO





