No se hace uno viejo por haber vivido muchos años,
se hace uno viejo por haber defraudado su ideal.

Gral. MacArthur.
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25/10/25

HUGO, EVELINA Y EL CRIADO - La Codorniz




 EL ESTRENO DE LA SEMANA 

HE AQUÍ LA FUNCIÓN QUE ACABAMOS DE PRESENCIAR 
EVELINA, PAR DE HOLANDA
DRAMA

La Codorniz


La lectura más audaz 
para el lector más inteligente





  HUGO.-Evelina , amor mío; tengo que dejarte ¡Yo soy principe y tu costurera!... Mi padre no consentiría jmás nuestra boda.

  EVELINA.-Tú no me amas. Hugo.

  HUGO.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. Adios. (Se dispone a marcharse. Evelina se desmaya.)

   CRIADO. (Llegando a caballo.) ¡Un despacho!

    HUGO.-¡Dame! (Lee ávidamente.) ¡Cielos! ¡Qué cambio de situación! Yo no soy el hijo del príncipe Ubaldo, sino un humilde trovador. ¡Y tú, Evelina, a quien todos creían una pobre costurera, eres una duquesa!

 EVELINA.-Hugo, amor mío; debo dejarte. Yo duquesa; tú trovador. Mi padre no consentiría nunca en nuestra boda.

 HUGO.-Tu no me amas Evelina .

 EVELINA.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. Adiós. (Hugo se desmaya.)

 CRIADO. (Llegando a caballo.) ¡Un mensaje!

 EVELINA.-¡Para mí! (Lee avidamnte) ¡Cielos! ¡Qué cambio de situación! Yo no sy una duquesa, sino la hija de un cíngaro. Y tú Hugo, a quien todos creían un pobre trovador, eres el marqués del Alba.

 HUGO.-Evelina, amor mío; tengo que dejarte. Yo, marqués; tú cíngara. Mi padre no consentiría nunca nuestra boda.

 EVELINA.-Tu no me amas, Hugo.

 HUGO.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. Adiós. (Evelina se lleva a los labios un anillo que contiene veneno.)

 CRIADO. (Llegando a caballo.) ¡Un pliego!

 HUGO.-¡Para mí! (Lee avidamente) ¡Cielos! ¡Qué cambio de situación! Yo no soy el marqués del Alba, sino un pobre pastor recogido por una familia caritativa, Y tú, Evelina, a quien todos creían hija de un cíngaro, estás emparentada con la real casa de Andorra. 

EVELINA.-Hugo, amor mío; tengo que dejarte. Yo emparentada con la casa real de Andorra; tú pastor. Mi padre no consentiría nunca nuestra boda.

 HUGO.-Tu no me amas Evelina.

 EVELINA.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. (Se dispone a marcharse)

 CRIADO. (Llegando a caballo.) ¡Un rollo!

-Dile al capatáz que te dé el agujero más grande que tenga. Ahora necesito hacer la puerta...


 EVELINA.-¡Para mí! (Lee avidamnte.) ¡Cielos! ¡Qué cambio de situación! Yo no estoy emparentada con ninguna real casa; soy tan solo la hija de un humilde ciudadano, y tú, Hugo, a quien todos creían un simple pastorcillo, eres el descendiente directo del rey FelipeII.

 HUGO.-Evelina, amor mío; tengo que dejarte. Yo, descendiente de Felipe II; tú, ciudadana. Mi padre no consentiría nunca nuestra boda.

 EVELINA.-Tú no me amas Hugo.

 HUGO.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. Adiós. (Evelina se lleva un puñal al pecho.)

 CRIADO. (Llegando a caballo.) ¡Un aviso!

 HUGO.-¡A mí! (Lee ávidamente.) ¡Cielos qué cambio de ituación! ¡Yo no soy el descendiente directo de FelipeII, sino un joven saltimbanqui abandonado por sus padres. Y tú Evelina, a quien todos creían una simple ciudadana, eres la reina de las Azores.

 EVELINA.-Hugo, amor mío; tengo que dejarte. Yo, reina; tú, saltimbanqui. Mi padre no consentiría nunca nuestra boda.

 HUGO.-Tú no mme amas, Evelina.

 EVELINA.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. Adiós. (Hugo desenvaina su espada y hace ademán de clavársela)

CRIADO.-(Llegando a caballo.) ¡Un pliego!

EVELINA.-¡Dame! (Lee ávidamente) ¡Cielos qué cambio de situación! Yo no soy la reina de las Azores, sino la infelíz hija d una bruja. Y tú Hugo, a quien todos creían un joven saltimbanqui, ere el preteniente al trono de Nueva Zelanda.

 HUGO.-Evelina amor mío debo dejarte. Yo pretendiente al trono; tú, bruja. Mi padre no consentiría nunca nuestra boda.

EVELINA.-Tu no me amas Hugo.

HUGO.- Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. Adiós. (Se dispone a marcharse. Evelina decide envenenarse.

CRIADO.-(Llegando a caballo.) ¡Una misiva!

HUGO.-¡Dame! (Lee ávidamente) ¡Cielos, qué cambio de situación! Yo no soy pretendiente al trono de Nueva Zelanda, sino un simple panadero. Y tú, Evelina, a quien todos creían una bruja, eres nada menos que condesa  y par de Holanda.

EVELINA.-Hugo, amor mío; tengo que ejarte. Yo, condesa y par de Holanda; tu panadero. Mi padre no consentiría nunca nuestra boda.

HUGO.-Tu no me amas Evelina.

EVELINA.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga... (Las voces van atenuándose, la escena se obscurece, cae el telón.)

FIN







 Funambulista

https://youtu.be/h46SffDSrbA?si=mvxyubERA3dH0vJJ