TENER FAMILIA O FORMAR UNA FAMILIA
MUNDO CRISTIANO DICIEMBRE 2020
Por Javier Romero (Desde Roma)
La
manipulación de las declaraciones del Papa sobre los homosexuales genera
desconcierto.
Las
palabras del Papa Francisco sobre los gays para un documental difundidas
hace un mes causaron sorpresa por lo que muchos entendieron un cambio en la Doctrina
de la Iglesia sobre los homosexuales. ¿Qué hay detrás de esas
"declaraciones" del Papa? ¿Son ciertas? La verdad es que el
Papa defiende, como no podía ser de otro modo, lo que siempre ha sostenido el
Magisterio de la Iglesia, y lo ocurrido fue la suma de un conjunto de
anomalías.
Lo que
pasó en Roma a finales de octubre, efectivamente, fue la suma de un
conjunto de anomalías cuyo resultado fue grotesco. El documental Francesco
se estrenó el día 21 y su director, Evgeny Alineevsky, abrió la caja de
los truenos. De las casi dos horas que dura su trabajo, el mundo solo recordará
18 segundos, lo que dura la intervención del Papa sobre los gays
y su propuesta de ley de convivencia civil: "Las personas homosexuales
tienen derecho a estar en la familia. Son hijos de Dios, tienen derecho a una
familia. No se debe echar de la familia a nadie ni hacer la vida imposible por
eso. Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil porque tienen
derecho a estar cubiertos legalmente". Estas fueron sus palabras. Palabras
que algunos medios interpretaron como una gran apertura del Pontífice a la
cuestión gay. Por primera vez un Papa apoyaba las uniones entre
personas del mismo sexo y decía que los homosexuales podían "formar"
una familia... Demasiado extraño para ser cierto. Efectivamente, no fue
así. Había demasiadas anomalías como para creerlo y el pastel terminó por
descubrirse.
LA MENTIRA DEL
CINEASTA
Todo
comenzó cuando Afineevsky, que es un gran cineasta
—nominado a un Oscar y a un Emmy por otro documental—, mintió. Aseguró
por activa y pasiva que había entrevistado a Francisco y a las pocas
horas se descubrió que no fue así, al menos en la parte concerniente a
Iglesia y los gays. Lo que hizo fue un clásico "corta y
pega" con varios fragmentos de una entrevista que el Pontífice
concedió a la cadena mexicana Televisa en 2019. Los unió para que parecieran
una sola intervención y no le salió mal porque los cortes no se notan.
Sin
embargo, se deja por el camino elementos importantes de contexto de esa
entrevista, por lo que la frase "las personas homosexuales tienen
derecho a estar en la familia" fue interpretada por algunos como que
los gays pueden adoptar y "crear" una familia en plena
regla.
En
realidad, el Papa hablaba de una cuestión completamente distinta: de que los
padres no rechacen a sus hijos homosexuales. En la entrevista de
Televisa, realizada por la periodista Valentina Alazraki, el Pontífice
pronunció estas palabras: "Me hicieron una pregunta en un vuelo —después
me dio rabia, me dio rabia por cómo la transmitió un medio— sobre la
integración familiar de las personas con orientación homosexual, y yo dije:
las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia, las personas
con una orientación homosexual tienen derecho a estar en la familia y los
padres tienen derecho a reconocer ese hijo como homosexual, esa hija como
homosexual. No se puede echar de la familia a nadie ni hacer la vida imposible
por eso”.
TENER FAMILIA, FORMAR UNA FAMILIA
El Papa se refería al vuelo de regreso de Irlanda de 2018, cuando se le preguntó qué diría a un padre católico practicante cuyo hijo le comunica que es gay y que quiere irse a vivir con su compañero. Esta idea la ha repetido en varias ocasiones y es una de sus constantes: que se trate a las personas gays con respeto, especialmente dentro de la Iglesia y en la propia familia, donde no deben sufrir el rechazo de sus propios seres queridos. Pero en ningún momento dice que una persona gay tenga derecho a "formar" una familia.
Por eso, esta cuestión fue la primera en desinflarse cuando se supo la proveniencia de las palabras del Pontífice. Tener derecho a estar en familia no es lo mismo que formarla. Y en el contexto de la entrevista de Televisa no hay espacio para otra interpretación.
Es más,
en ese mismo diálogo el Papa dice que matrimonio entre personas del
mismo sexo le parece algo "incongruente", en línea con lo que ya
decía en Argentina en 2010, cuando la cuestión se estaba sometiendo a debate: "Aprobar
el matrimonio homosexual es un retroceso antropológico".
SILENCIO
DESCONCERTANTE
Las
otras anomalías que convirtieron esta historia en algo grotesco fueron dos. El
desconcertante silencio del Vaticano y el misterio que rodea la última
polémica frase del Papa: "lo que tenemos que hacer es una ley de
convivencia civil porque tienen derecho a estar cubiertos legalmente".
El
misterio fue el siguiente: esa frase también formaba parte de la
entrevista de Televisa. Sin embargo, la cadena no la pudo emitir porque, en su
momento, el Vaticano la censuró. Atención: no es raro que lo haga. Es una
práctica habitual que el Vaticano censure las entrevistas. Es como si
dijera: "Si entrevistas al Papa en mi casa te atienes a mis
reglas". Y cuando ven alguna frase polémica, o que no les convence, la
quitan. No solo lo hacen en las entrevistas. También durante las visitas de
presidentes al Vaticano. Sus cámaras graban todo, pero a las
televisiones les distribuyen una parte. Eliminan lo que consideran "privado",
como comentarios personales entre Presidentes y el Pontífice, etc. También los
chistes malos.
Afineevsky no es
el primer cineasta que llama a la puerta del Vaticano para pedir
imágenes que ayuden a completar su trabajo. ¿Quién si no tiene la mejor
biblioteca en vídeo sobre un Papa? La Santa Sede. Muchos
directores de películas o documentales pagan al Vaticano para que les
permita utilizarlas. Es business. Sin embargo, más allá del debate sobre la
censura, la cuestión es: ¿Por qué a Televisa no le dejaron emitir esa frase y
al cineasta sí? Aquí es donde entra la gestión desconcertante del Vaticano:
silencio. No abrió boca ni para explicar las palabras del Papa ni
para decir que su intervención era parte de una grabación de 2019, ni para dar
explicaciones sobre por qué a una televisión no le permite usar una frase de su
propia entrevista y a un artista ajeno sí. Mutismo total.
Un
director de cine provoca un lío con su corta y pega y parte del mundo se bebe
la historia de que Francisco zanja una cuestión delicadísima en un documental.
Y en 18 segundos. Y el Vaticano calla.
UNA NOTA, A
NIVEL INTERNO
En
realidad, hubo una reacción, pero a nivel interno. La Secretaría de Estado
envió una nota a los Nuncios para dar explicaciones. En ella se dice que la
frase "tienen derecho a una familia" se refiere a que los padres no
deben rechazar a sus hijos homosexuales. También se recuerda que Francisco
rechaza el matrimonio gay por considerarlo "incongruente" y, por
último, se afronta la frase final sobre la ley de convivencia civil, que
también generó polémica. ¿Es un sí a la unión civil de parejas gay? ¿Va
contra la doctrina de la Iglesia y el texto de Ratzinger del 2003?
Ese
texto es el documento Consideraciones acerca de los proyectos de
reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales. Fue un
referente para los católicos en el debate sobre el matrimonio homosexual. Allí
se dicen cosas como: "ante el reconocimiento legal de las uniones
homosexuales, o la equiparación legal de estas al matrimonio con acceso a los
derechos propios del mismo, es necesario oponerse de forma clara e
incisiva". ¿Con la frase "lo que tenemos que hacer es una ley
de convivencia civil porque tienen derecho a estar cubiertos legalmente",
Francisco reconoce las uniones homosexuales y las equipara al
matrimonio?
SOBRE UNA
CUESTIÓN SOCIAL
¿Qué
dice la nota a las Nunciaturas al respecto? Que Francisco no habla de
cuestiones "Doctrinales": "Es evidente que el Papa Francisco
se ha referido a determinadas disposiciones estatales, no ciertamente a la Doctrina
de la Iglesia, numerosas veces reafirmada en el curso de los años". ¿A qué
se refiere? Que Francisco pone el dedo en la llaga de una cuestión Social,
no Doctrinal. Que hay parejas que conviven sin estar casadas, porque así lo
desean, y que no pueden acceder a una "cobertura legal"
básica.
Francisco señala
ese problema. Que las nuevas formas de convivencia, que se han multiplicado
en las últimas décadas, han generado vacíos legales que se deben llenar. Se
refiere a cuestiones sanitarias, como poder faltar al trabajo para asistir
al compañero enfermo, o herencias. ¿Esto supone un reconocimiento implícito a
las uniones civiles entre personas del mismo sexo? Sí. ¿Va contra la doctrina?
No. Porque en ningún sitio el Papa dice que las uniones civiles
deban tener los mismos derechos que los matrimonios. Pide derechos, pero los
básicos. Es más, establece una diferencia clara.
En 2017, en un libro-entrevista con el pensador francés Dominique Wolton, cuando hablaron sobre el matrimonio entre parejas del mismo sexo, el Papa remarcó: "Llamémoslas 'uniones civiles', no hagamos bromas con la verdad". Esto no quiere decir que su postura sea discutible, faltaría más, pero Francisco apuesta por una cuestión práctica. Le preocupan las necesidades de las personas, independientemente de su credo o su estado civil. Por eso pide una "ley de convivencia civil" que ofrezca "cobertura legal" no solo a parejas gay, sino a parejas de hecho o cualesquiera que sean las combinaciones que se puedan hacer al margen del matrimonio.
Entrevista
del Papa con Valentina Alazraki en 2019
ENTRE UN HOMBRE
Y UNA MUJER
Se
trata de una cuestión sobre la que cada país ha legislado de modo distinto, por
lo que el Papa se niega a hacer una evaluación genérica sobre las leyes
de este tipo. Para ver si se adecúan a la doctrina de la Iglesia dice que
habría que analizarlas una por una, Esto fue lo que respondió en una entrevista
publicada en 2014 al Corriere della Sera y es otro ejemplo que se
menciona en la nota a los Nuncios. Allí, Francisco, además de insistir
en que "el matrimonio es entre un hombre y una mujer", dice que
debería estudiar los "pactos de convivencia" que hay en cada Estado
para hacer una valoración: "los Estados laicos quieren justificar las
uniones civiles para regular diversas situaciones de convivencia, movidos por
la exigencia de regular aspectos económicos entre las personas, como por
ejemplo asegurar la asistencia sanitaria. Se trata de pactos de convivencia de
diferente naturaleza, de los cuales no sabría dar un elenco de las distintas
formas. Es necesario ver los diversos casos y evaluarlos en su variedad".
Ya
salió cómo en el 2010, en Argentina, el entonces Cardenal Bergoglio
mostró con claridad cuál era su pensamiento y lo mantiene. Pero al mismo tiempo
ha mostrado repugnancia al modo en que personas de la Iglesia han tratado la
cuestión. En su primera entrevista como Papa a la revista jesuita La
Civiltá Cattolica, recuerda cómo cuando era Arzobispo de Buenos Aires leía
las cartas que le escribían personas homosexuales. Eran misivas donde le
describían que se sentían condenados y descartados por la Iglesia, situación
que le conmovía.
En la
entrevista con Valentina Alazraki, Bergoglio se define como "conservador",
pero al mismo tiempo demuestra una gran sensibilidad. El proprio documental de Afineevsky
lo muestra cuando narra el caso de un gay, Andrea Rubera —en
Italia el nombre Andrea es de hombre—, que tiene una pareja homosexual y educan
a tres hijos. Este hombre escribió al Papa porque quería llevar a los
pequeños a catequesis, aunque no se atrevía. Francisco le llamó por
teléfono y le convenció para que lo hiciera, a cambio de que fuera
"transparente" con la Parroquia. Le animó a hacerlo, puesto que era
claro que "no todos estarán de acuerdo" con una situación así, pero
que era "lo mejor para los niños".
Lo
interesante de esta historia es lo que cuenta Andrea. No solo dice que
está agradecido por el consejo, puesto que los pequeños llevan ya tres años en
catequesis, sino por la actitud de Francisco. Andrea dice que "el
Papa nunca dijo cuál era su opinión sobre mi familia, probablemente él sigue la
doctrina en este punto, pero es la actitud lo que cambió increíblemente".
Si hay un mensaje, una línea guía que el Papa transmite es que no se mire la
categoría, sino que se mire a la persona. Marcar la diferencia entre Doctrina
y necesidades sociales. Puentes, no muros.
Francisco Javier de
la Uz Jiménez

