Carta al director de ABC
La llegada de José Bono ha significado una ruptura con las tradiciones y muchos de los emblemas de los Ejércitos han dado un giro, como fuera el caso de la supresión del lema "A España, servir hasta morir" o el cambio del homenaje a los caídos. Ahora le ha tocado el turno al himno de la Escuela Naval de Marín (Pontevedra). Defensa ha eliminado las palabras Arriba, España, Dios o crucifico. Al final del himno, donde decía "y arriba el mandato de España y de Dios" ahora dice "y por siempre la Armada que canta al valor".
Soy oficial de la Armada, capitán de corbeta, por cierto, destinado en esa fragata de la que tanto hablan los medios (aunque nunca mencionando los cerca de nueve meses que hemos pasado fuera de casa en 2005, ese esfuerzo personal y familiar no importa).
Me entero por la radio de que quieren cambiar el Himno de la Armada. Fuera Dios, fuera crucificarse y fuera todo. Ya nos mutilaron el juramento a la bandera (por cierto, durante el Gobierno del PP, creo recordar), ya no se derrama «hasta la última gota de vuestra sangre» por España. Ahora nos quieren cambiar un himno que lleva muchos años unidos a nuestro sentimiento y a nuestra Marina. Lo siguiente ¿qué es? Quizá suprimir la Oración del Ocaso, que lleva incontables años acompañándonos, o nuestra patrona, la Virgen del Carmen.
Hay cosas que están por encima de las derechas y las izquierdas, y ésta es una de ellas. Tuve el honor de estar dos años embarcado en una fragata británica y escuchar muchas veces el himno de la Royal Navy, que comienza así: «Eternal Father, strong to save, whose arm does bind the restless wave...». Nadie se rasga las vestiduras, mucho menos los partidos laborista o liberal-demócrata, por su letra, ni porque también se cante en las iglesias como canción de misa.
Lamentablemente he de seguir en mi actual trabajo, porque tengo una familia a la que mantener, y después de diecinueve años, mis únicas habilidades son la navegación y la artillería naval. Sin embargo, aparte de la incomparable belleza del mar y de la nobleza, valía y lealtad de mis compañeros y subordinados, no encuentro muchos más alicientes para seguir en las Fuerzas Armadas defendiendo algo que a nadie parece interesar defender.
Es denigrante e inaceptable que se me obligue a cambiar de himno porque a un señor le dé la gana. Lo que me entristece es preguntarme cuántos señores que visten el uniforme de la Armada, seguramente con más galones y más cerca de los órganos de dirección que yo, se deshacen en parabienes y sonrisas de aceptación de esa ridiculez indecente de himno que nos proponen.
José Mª Fuente de Cabo, capitán de corbeta (Ferrol)
Willy Carrero

