No se hace uno viejo por haber vivido muchos años,
se hace uno viejo por haber defraudado su ideal.

Gral. MacArthur.
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11/12/22

EL CATACLISMO BENEFICIOSO --- ANTECEDENTES Y PORMENORES - La Co

 



LA CODORNIZ


La  
revista más audaz, 
 para el lector más inteligente.






EL CATACLISMO BENEFICIOSO

ANTECEDENTES Y PORMENORES

Por PGARCÍA
Presidente de la Academia del Humor

      Desde luego, como tan certeramente califica el maestro Antonio Mingote en las páginas precedentes, el nacimiento (y el crecimiento y desarrollo) de La Codorniz fue un cataclismo beneficioso. Un cataclismo beneficioso. Un cataclismo beneficioso porque influyó positiva e iluminadoramente en muchos jóvenes de la época, hizo evolucionar la vivencia intelectual de lo humorístico en España produciendo un auténtico salto cuántico, y de algún modo marcó la estructura sociológica del país, prolongando su influencia hasta 1978, durante treinta y siete años, que se dice pronto.

  Ocurre que en 2001 coincide con el sexagenario del nacimiento de La Codorniz. Y asimismo con el centenario del de Enrique Jardiel Poncela. Si el segundo  ha tenido del consiguiente y justísimo eco (con múltiples reediciones y reposiciones de sus obras, conferencias y exposiciones), el codornicesco no ha recibido ni la más mínima nota recordatoria en el ámbito español. Bien que sea más redonda la cifra del cien que la del sesenta, pero en cuanto a la repercusión del en el humorismo hispano, sin establecer comparaciones odiosas, podríamos decir que ambas influencias han sido parejas. 

  La Academia de Humor, que a la memoria de Jardiel ha dedicado su III Congreso Internacional, subsana el otro flagrante y vergonzoso olvido con la presente edición facsimilar de la que más tarde se autodenominaría "la revista más audaz para el lector más inteligente", convirtiéndose en una le-

   

-yenda dentro de la historia del periodismo del siglo XX. Y para ello ha contado con la incomparable ayuda, la entrega y el entusiasmo de la editorial Agualarga en la persona del director Pedro Sánchez.

 Reeditar La Codorniz bajo la fórmula facsímil era un proyecto que la Academia venía acariciando desde hace años. La edición de antologías dedicadas a ella Arnao (tres tomos 1988), y Edaf (1997, dos tomos) y su consiguiente aceptación por parte del público revelaban un claro interés tanto por parte de las generaciones que le fueron contemporáneas como de las que han venido detrás. Pero, claro, reeditar nada menos que 1898 números parecía una locura. Los curiosos no tenían más remedio que acudir a las hemerotecas, y los fanáticos dedicarse a perseguir a los pocos coleccionistas que guardan la serie completa, o a entregarse a la épica tarea de ir completándola a cuentagotas, a base de localizar ejemplares por las librerías de viejo, en una empresa tan titánica como inacabable. Por lo menos nosotros hemos conseguido vencer la brutal fuerza de gravedad que impedía el despegue. La acogida que reciba este nuevo vuelo determinará si puede completarse. A partir de aquí las minorías y las masas tienen la palabra.

 Estudiando en detalle el "cataclismo beneficioso" debemos anotar que no se produjo repentina e inesperadamente. Habían existido leves agitaciones y convulsiones más intensas que lo precedían, desde unos veinte años atrás.                                                A principios de los años veinte había aparecido Buen Humor (1921 - 1931), que abandonaba lo que habían sido las gracias más o menos chocarreras que las masas demandaban, y ejercía el nuevo humor emanado de los movimientos vanguardistas que se extendían por toda Europa e Hispanoamérica. No ofrecía el humor que le gustaba al pueblo, sino el que agradaba a sus artífices. Y, curiosamente, los lectores lo aceptaron sin rechistar, y hasta con entusiasmo. Seis años más tarde surgía a la luz Gutiérrez (1927 - 1934), insistiendo en la misma línea. Entre los dos semanarios se agruparon las firmas de Jacinto Miquelarena, Antoniorrobles, K-Hito, José López rubio, José Francés, Jardiel Poncela, Wenceslao Fernández Flórez, Julio Camba, Tono, Mihura, Edgar Neville, Ramón Gómez de la Serna y Fernando Perdiguero. Como ya he apuntado en otra parte algunos críticos consideran Gutierrez, pese a la leyenda de La Codorniz, la revista más importante de la centuria.                           La convulsión más notable desde nuestra perspectiva actual, la de La Ametralladora (1937 - !939), revista de trincheras de la zona nacional a la que, con el advenimiento de Mihura a la dirección, a partir del número 4 dio un giro surreal, impensable en una publicación de aquel 

 
tipo. Ayudado por Tono, Galindo, Luis Antonio Vega, Enrique Herreros, Álvaro de la Iglesia y Edgar Neville, apartó de la beligerancia política para dar cabida a dibujos y artículos del más puro vanguardismo. Al concluir la contienda, Mihura debía tener en mente prolongar en tiempo de paz aquel modo de entender el humor. Como ha relatado José A. Llera, el 22 de mayo de 1939, con una portada de Galindo de abril de 1939, la revista se despedía de sus lectores. Tras un diálogo final entre Ametralladora y el lector, en el que se adivinaba la voz de Mihura, aparecía escrito lo que sigue:

LA AMETRALLADORA: Quizá vuelva. Pero a lo mejor me presento ante ti cambiada. Iré vestida de otra manera. Te contaré cosas distintas. Tendré otra sonrisa aún más joven. ¡Quién sabe si también me llamaré igual o me llamaré de un modo diferente!
 LECTOR: Vengas como vengas, te llames como te llames, yo te reconoceré siempre, porque en el fondo serás la misma. Tu manera de hablar es inconfundible.


 LA AMETRALLADORA: Seré la misma, pero quizás más buena y más gorda.
Y en efecto, dos años más tarde, daba a la imprenta La Codorniz. 










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John Rowles