
La pérdida del Cañonero General Concha el 11 de junio
de 1913, hace 103 años, es una de las muchas tragedias sufridas por la Armada a
través de los tiempos, y una de las más desconocidas. Ocurrió al varar en la
costa de Marruecos, y mientras se
hundía, su Dotación, defendiéndose con gran valor, tuvo que soportar durante muchas
horas el ataque de los rifeños.
Cañonero
“General Concha”
Construcción
Recibió su nombre en honor del Brigadier de la Armada Juan Gutiérrez
de La Concha, ex Gobernador e intendente de la provincia de Tucumán, en el Virreinato de Buenos Aires, que se había levantado
contra su Junta de Gobierno, y fue fusilado en 1810 con el destituido Virrey Santiago Liniers.
Características generales
Era de casco de hierro con espolón a proa. Medía 47,87 m
eslora, 7,87 de manga, 3,41 de calado y desplazaba 524 toneladas. Tenía 2
máquinas de doble expansión y 600 CV, 2 calderas, 2 hélices, alcanzaba 11 nudos
y su autonomía era de 840 millas. Con capacidad para 68 toneladas de carbón,
consumía diariamente 10. También contaba con aparejo de goleta, con una superficie
velica de 325 m2. Su Dotación la formaban 95 hombres.
Su armamento original fue de 3 cañones "Hontoria"
de 120 mm y 3 ametralladoras "Nordenfelt": 2 de 25 mm y 1 de 11 mm.
Vida operativa
Crucero auxiliar norteamericano “Yosemite” en 1898
Finalizada la guerra, el Concha zarpó en septiembre
de 1899 con los Cruceros Isabel II, el
Destructor Terror, y el Cañonero Ponce de León, y regresó a España. Pasó
por obras, en las que en 1904 le fueron sustituidos los cañones
"Hontoria" por 4 "Nordenfelt" de 42 mm Y más adelante pasó
patrullar por las costas norte de Marruecos,
para hacer frente a la piratería y al contrabando de armas para los rifeños.
Crucero
Isabel II
Destructor TERROR.
Del libro Buques de la Armada Española a
través de la Fotografía
Cañonero Ponce de León
Varada
Durante un período de patrulla al mando del Capitán de Corbeta Emilio Castaño, el 3 de junio de 1913 entró de arribada en Almuñécar por un fuerte levante, tras
haber carboneado en Málaga. Zarpó el
día 10 rumbo a Alhucemas, y a la
llegada a la costa marroquí, sobre las 3 de la mañana del día 11 se encontró
cerrado en niebla, que le obligó a reducir velocidad.
Navegando muy despacio y con muy baja visibilidad, a las
8 menos 20 de la mañana chocó con dos grandes rocas en la cala de Busicut, a unos 100 metros de la costa
y a unas 5 millas de Alhucemas.
Sufrió algunas vías de agua y quedó varando con la proa hacia tierra, en una
zona controlada por la cabila hostil de Bocoy.
Capitán de Corbeta Emilio Castaño
Hernández, Comandante del General Concha.
Foto publicada en "Vida Marítima" el
30 de junio de 1913
El Comandante
intentó zafarse de las piedras al tiempo que achicaba el agua que le entraba a
bordo, pero no tuvo éxito. Ante lo desesperado de la situación y al no contar
con estación radio, envió un bote con 9 hombres a Alhucemas al mando del Alférez
de Navío Luís F. Lazaga, para
pedir ayuda. En cuanto se tuvieron noticias del accidente, varios barcos de Melilla, Cádiz y Gibraltar zarparon
hacia la zona.
Los rifeños de Bocoy,
auxiliados por los de Beni Urriaguel,
se reunieron en las alturas próximas y decidieron tomar el barco para
apoderarse de todo lo que llevaba a bordo. Lo atacaron con fuego de fusilería,
y sobre las 12 y media lo abordaron con botes dando lugar a un combate cuerpo a
cuerpo en la zona de proa. Varios miembros de la Dotación cayeron prisioneros y
el Comandante resultó muerto. Pero
la determinación del Segundo, Alférez de
Navío Rafael Ramos Izquierdo,
logró desalojar a los atacantes y tomó el mando del barco.
Sobre las dos y media de la tarde, los atacantes propusieron
sin resultado que la Dotación entregara el buque. A las cinco de la tarde
aparecieron el Vapor Vicente Sáenz y
el Cañonero Lauria. Hubo parlamentos
desde botes, y sobre las seis de la tarde se estableció una corta tregua, en la
que los rifeños retiraron varios cadáveres, el Concha evacuó heridos, y
el combate se reanudó inmediatamente.
Tras nuevas conversaciones entre atacantes y atacados, y
cuando el Cañonero comenzaba a
hundirse de popa, uno de sus marineros fue a nado hasta el Lauria para informarle que los del Concha iban a abandonar el barco. En la oscuridad
de la noche y bajo el fuego enemigo, la Dotación empezó a abandonar el Cañonero con sus botes y los del Lauria, mientras el Concha se hundía hasta
quedar sumergido desde la popa a la Cámara de Oficiales.
Tras el largo combate, de los 85 hombres de la Dotación
se contabilizaron un total de 44 bajas, con 16 muertos, entre los que se
encontraba el Comandante; 11
prisioneros, algunos apresados en el primer asalto y otros que quedaron a bordo
por estar heridos, entre ellos el Alférez
de Navío Ramos Izquierdo, o por
no saber nadar; y 17 heridos que fueron evacuados a Melilla.
Prisioneros
rescatados del “General Concha”. Contramaestres José Bendala Díaz (1) y José
Fernández Lucas (2), puestos en libertad últimamente por los moros, rodeados
del presidente de la Cruz Roja de Melilla, D. Roberto Cano, del Primero y Segundo
Comandantes del Puerto, del Capitán del “Vicente Sanz” y de otras personas.
FOTO
LÁZARO
Desembarco
de heridos del General Concha en Melilla.
Foto
publicada en "Mundo Gráfico" el 16 de junio de 1913
Hundimiento
Vista de proa del REINA REGENTE. Se aprecian los cañones Hontoria de 240 mm.
Foto del libro El Crucero REINA REGENTE
y su Hundimiento el 9 de Marzo de 1895
Cañonero Recalde
Cañonero
Lauria
Pasado el tiempo
El Comandante Militar de Alhucemas comenzó inmediatamente las gestiones para rescatar a los
prisioneros, que fueron liberados. Por su comportamiento, el Alférez
de Navío Ramos Izquierdo recibió la Laureada de San Fernando en 1914. El accidente y el excelente
comportamiento de la Dotación fueron muy comentados en la prensa local y
nacional, y aparecieron en libros, cromos, tarjetas postales y fascículos.
Tiempo después, los restos del General
Concha fueron extraídos por buzos de Melilla,
y su bitácora se conserva en el Museo Militar de dicha localidad.
Bibliografía
- Aguilera y Elías,
Alfredo. Buques de guerra españoles. 1885-1971. San Martín. Madrid, 1919.
- Anca Alamillo, Alejandro; Pazos Pérez, Lino J.
Naufragios de la Armada Española y otros sucesos marítimos acaecidos durante el
Siglo XX. Real del Catorce. 2006.
- Coello Lillo, Juan Luis; Rodríguez González, Agustín R.
Buques de la Armada española a través de la fotografía (1847-1900). Ministerio
de Defensa, Instituto de Historia y Cultura naval. Agualarga. 2001.
Tierra
Mar y Aire.-
Capitán de Navío D. Marcelino González Fernández
Francisco Javier de la Uz Jiménez









