El Coronel Luis Fernando García-Mauriño Martínez nos manda esto. Un gran satisfacción poderlo dar a más conocer en este rincón.
Otro español olvidado o desconocido por sus compatriotas, "resucita" ahora gracias al interés de unos pocos.
Interesantísima historia para leer en unos minutos, ¡vale la pena!
Otro español olvidado o desconocido por sus compatriotas, "resucita" ahora gracias al interés de unos pocos.
Interesantísima historia para leer en unos minutos, ¡vale la pena!
Estados Unidos... ¿de España?
El Comité de Ética del Senado
estadounidense acaba de dar luz verde para que se cuelgue en el Capitolio un
retrato de Bernardo de Gálvez; el malagueño alegre y sencillo que fuera
gobernador de Luisiana, virrey de Nueva España, comandante en jefe de todas las
fuerzas del Caribe (incluida la armada francesa) y héroe de la independencia
norteamericana con una talla equiparable al Marqués de Lafayette. ¡Un momento!
¿Gálvez? ¿El Capitolio? ¿A alguien le suena de algo este pavo? ¿No?, pues no me
extraña. A mí tampoco me sonaba de nada.
Sólo cuando empecé a
documentarme para escribir el libro A Cien Millas de Manhattan, caí en la
cuenta de la inmensa contribución de nuestro país a la construcción de Estados
Unidos y de lo poco que sabemos de ello. Vamos, que no to tenemos ni idea. Ni
los norteamericanos, ni los españoles. La historia la escribieron los ingleses
y se encargaron de quedar bien ellos y dejarnos mal a nosotros. Pero ahora
Gálvez nos brinda la oportunidad de resarcirnos. Y vamos a utilizarla.
Esta es la historia de Teresa
Valcarce, más conocida como Tere "Maripancartas" (debido a su adición
a manifestarte en favor de causas justas), que es la española residente en
Washington DC que ha provocado la buena nueva, y de la necesidad de que el rey
Felipe VI, cuando venga en septiembre a la asamblea de la ONU, en su primer
viaje oficial a Estados Unidos, se traiga un martillo y un clavito de acero
especial para paredes de pladur - que es lo que aquí se trabaja - para colgar
personalmente el cuadro. ¿Por qué lo digo? Porque ese martillazo real puede
conseguir que el legado español empiece a encontrar el reconocimiento que se
merece en un país en el que, no nos olvidemos, las 2 terceras partes de su
territorio actual estuvieron un día bajo bandera española.
Así es: al pensar en la gesta
de los conquistadores en América, solemos imaginarlos siempre en México o en
las selvas de Perú. Hasta que cae en manos de uno Banderas Lejanas y descubre
que españoles fueron los primeros europeos que avistaron el Cañón del Colorado,
cruzaron el río Misisipi, atravesaron las grandes praderas o llegaron a Alaska.
Una fabulosa narración en la que Fernando Martínez Laínez y Carlos Canales
Torres dejan claro que, "mucho antes de que Estados Unidos existiera como
nación, España había conquistado ya el Far West y combatido o pactado con las
principales tribus indias que luego el cine de Hollywood haría famosas."
Pero es que, además, España
tuvo un papel preponderante en la consecución de la independencia de Estados
Unidos. Atención, pregunta: En el primer desfile de la victoria norteamericano
del 4 de julio de 1783, ¿quién estaba a la derecha de Washington? Respuesta:
Bernardo de Gálvez, vecino de Macharaviaya (un pueblito de 500 habitantes a 30
minutos de Málaga ciudad). Bueno, pues ná. ¿Y qué pintaba este paisano allí?
Simplemente que se lo merecía.
Este militar que había dado
nombre a una ciudad en Texas y a una bahía en el golfo de México (Galveston,
derivación de Galvez town, que es la traducción inglesa de ciudad de Gálvez)
ganó dos batallas definitivas para la victoria de los patriotas
norteamericanos. Primero en Pensacola (hasta poco antes Panzacola), capital de
una Florida que llevaba siendo inglesa desde 1763. Allí Bernardo hizo la
machada de entrar en la bahía con su barco en solitario, forzando al resto de
los navíos a seguirle. Por su hazaña, el rey le permitió lucir en su escudo de
armas la leyenda YO SOLO. Y, finalmente, en Yorktown, estado de Nueva York,
donde la estrategia militar de Gálvez consiguió ponerle punto y final a la
American Revolucionary War.
El general Washington declaró
que sin el apoyo de la Spanish Armada - la flota más poderosa del mundo en el
siglo XVIII- las colonias no hubieran ganado nunca la guerra a Inglaterra. Pero
sólo los franceses, y especialmente Lafayette, que tiene calle prácticamente en
todas las ciudades de Estados Unidos, se llevaron la gloria. ¿Por qué? Muy
sencillo. Lo explica Martha Gutiérrez-Steinkamp en su Alianza Olvidada: al rey
Carlos III no le interesaba prodigar que España apoyaba a las colonias del
norte porque la idea de la independencia podía contagiarse a las colonias del
Sur. Y sin enterarnos seguimos. Pero vamos de una vez con Maripancartas.
Tere Valcarce nace en El
Ferrol y estudia turismo en Málaga. Trabaja en el mostrador del aeropuerto
cuando, en 1991, se le acerca un pasajero a pedir información. Afirma que es
norteamericano, pero Tere le detecta acento de Cádiz. "Nene, tu eres de El
Puerto." "Que no soy" "Que si eres" Pues al final el
chico tiene razón. Resulta que es norteamericano, pero criado en la base
militar de Rota donde destinaron al padre. Total, que mantienen contacto y, 4
años más tarde, él la pone un llama/cuelga: "aterrizo mañana en
Málaga". Es feria y, cosas que tienen que suceder, una copitas y empiezan
a salir. En 1999 se casan y se vienen para USA. En 2005 Tere tiene su primer
hijo, Pablo, y luego vienen 2 más: Lucas y Lucía. En 2008 se hace ciudadana
norteamericana.
En marzo del año pasado su
madre le manda un artículo del Diario SUR en el que se menciona que EEUU tiene
una cuenta pendiente con un tal Gálvez. "¿Estados Unidos una cuenta
pendiente con un héroe de guerra?" se sorprende Maripancartas. No puede
ser porque, "si hay algo que los americanos hacen bien es honrar a sus
héroes." Contacta al autor del artículo, el periodista Manuel Olmedo,
investigador de la figura de Gálvez, y éste le proporciona copia de un
documento que descubrió en los archivos nacionales de Washington. Se trata de
una resolución fechada en mayo de 1783 por la que el Congreso de Estados Unidos
acepta un retrato de Gálvez, donado por un patriota de nombre Pollok, y toma la
decisión de colgarlo en la sala "in which Congress meet", donde se
reúne el Congreso. Toma ya.
Tere Maripancartas le consuela
a Olmedo: "no te preocupes, que en un momentito me acerco yo al Capitolio
y les digo que hay un error y que lo tienen que arreglar" Dicho y hecho.
Maripancartas se pone en marcha. Llama a Filadelfia, a Washington, al Congreso,
a los archivos... y a nadie le consta que la resolución de 1783 se haya
cumplido. Y Tere: "¿qué hago, que hago?" En esto aparece un equipo de
Españoles por el Mundo a rodar un programa en Washington.... y la citan. La
casualidad quiere que, el mismo día del rodaje, tengan que grabar a otro español
por el mundo que tiene cita con un congresista de Maryland. Y nene, como diría
Tere, mira por donde, se trataba de Chris Van-Hollen: justo el congresista que
le corresponde a Maripancartas.
Al terminar la entrevista
Van-Hollen se despide de Tere, pensando que es parte del equipo técnico. Le
dice: "nice to meet you", encantado de conocerte. Maripancartas le
agarra del brazo y le responde: "si, nice to meet you, pero usted de aquí
no se mueve." "¿Cómo que no me puedo ir?" protesta el diputado.
"Porque me tiene que ayudar." "¿Yo?" "A ver: no le
queda más remedio porque soy ciudadana norteamericana y usted es mi
congresista." (Diferencia sutil entre los políticos españoles que se deben
a sus partidos y los norteamericanos que están al servicio de sus votantes. Es
lo que tienen las listas abiertas.)
Tere le cuenta: "existe
una resolución del Congreso de hace 231 años que no hemos cumplido y tenemos
que cumplirla." El tipo se queda de piedra y tras una pausa, le pide que,
por favor, se lo vuelva a repetir. Maripancartas lo hace y la reacción de
Van-Hollen consiste sólo en 3 letras: "Wow!" Que en español se
pronuncia guau. Se despiden y, esa misma tarde, cuando llega a casa, ya tiene
un correo electrónico de la oficina del congresista: "estamos interesados
en el caso Gálvez. Por favor, ponte en contacto con nosotros." Eso ocurre
en Emancipation Day, el 16 de abril de 2013. Desde entonces y hasta octubre,
Maripancartas prepara con la oficina de Van-Hollen un informe para
presentárselo a la Cámara de Arte del Congreso.
Por el camino surge un nuevo
problema. El retrato original donado por Pollok ha desaparecido. ¿Qué hacer? La
Asociación Bernardo de Gálvez en Málaga pone sosiego: "Tere, tú no te
preocupes, que nosotros donamos un cuadro. Tú encárgate sólo de que lo
cuelguen." ¿Cómo lo resuelven? Con una buena copia. Cuando Bernardo de
Gálvez volvió de Estados Unidos, Carlos III en reconocimiento a sus hazañas le
pidió al pintor de la corte, Maella, que le hiciera un retrato. El óleo
pertenece a una colección privada que no tiene intención de soltarlo. Así que
la diputación le pide a Carlos Monserrate, malagueño que ha hecho retratos de
ministros y altos mandatarios (y que vive a 5 minutos de donde está el original
colgado, con lo cual lo ha podido ir a visitar infinidad de veces) el favor de
que lo calque. Y el 4 de junio, a las 4 de la tarde para ser más precisos,
llega el cuadro a la embajada de España en Washington.
Rebobinamos. Mientras
Monserrate copia los pelos de Gálvez, en navidades llega la respuesta de la
Cámara de Representantes norteamericana. Recomienda el cuadro para una
exposición temporal, pero no permanente. Disgustazo en toda regla. ¿Ahora qué?
En Enero aparece Rajoy y le hacen una foto fumándose un puro por las calles de
Nueva York. Maripancartas accede a Mariano, a quien le parece interesante la
historia y decide comentársela a Obama. También la menciona en el Senado, donde
acude a concederle la Encomienda de Isabel la Católica al senador Robert
Menéndez, director del Comité de Asuntos Exteriores del Senado. Un demócrata de
Nueva Jersey, de origen cubano, que tiene lazos muy estrechos con España.
Menéndez, como Chairman, si España le regala el cuadro, puede aceptarlo en
nombre de Estados Unidos y colgarlo en el Capitolio. Bingo.
Maripancartas va a la oficina
del senador, le plantea el caso, y a Menéndez le parece estupendo. Solicita a
la diputación de Málaga que redacte una carta pidiendo al senado norteamericano
que acepte el cuadro.... Y el jueves 17 de octubre llegó la respuesta del
Comité de Ética del Senado, encargado de aceptar o rechazar regalos. El retrato
de Gálvez se acepta.
Ahora sólo queda sacarle
partido a esta oportunidad que nos brinda la historia. ¿Lo redondo? Que su
majestad Felipe VI, en su primer viaje oficial como monarca a EEUU a finales de
septiembre, sea quien cuelgue el cuadro. ¿Motivos? Coinciden tres fundamentales
para sacar rendimiento a esta noticia. Primero: el estado de Florida acaba de
pedir al Congreso que le conceda a Bernardo de Gálvez la ciudadanía honorífica.
Va a ocurrir y ello va a provocar que se hable de Gálvez en los medios de
comunicación norteamericanos porque este no es un honor que se conceda todos
los días. Hasta la fecha sólo 7 seres humanos han sido merecedores de ella.
Entre ellos Lafayette, el otro héroe revolucionario, Winston Churchill y la
madre Teresa de Calcuta. Así que la gente de USA se va a preguntar quién
diantres es este Gálvez y el historiador Douglas Brinkley no va a dar abasto
del estudio de la CBS al de la CNN dando explicaciones. Segundo: la visita de
Felipe VI coincide con el Spanish Heritage Month (el mes del legado Hispano que
se celebra en Estados Unidos del 15 de septiembre al 15 de octubre), con lo
cual encaja de maravilla reivindicar un Spanish Legacy que nadie conoce pero
que a todos les va a fascinar en cuanto se enteren. Y, tercero: la entrega del
cuadro seguiría la tradición, pues Juan Carlos I en su primer viaje oficial a
Estados Unidos, en 1976, regaló una estatua ecuestre de Bernardo de Gálvez. El
bronce de Juan de Ávalos está con las estatuas de los libertadores en la
Avenida de Virginia, Washington DC, justo detrás del departamento de estado.
¿No queríamos marca España?
Pues este acontecimiento, si se lleva con humildad pero con un plan
estratégico, puede encumbrar la imagen de nuestro país en Estados Unidos por
todo lo alto. Y que se vaya preparando Macharaviaya a recibir hordas de
turistas norteamericanos queriendo conocer la tierra del General al que su país
le debe la independencia. Si yo fuera el de Kukutxumutxu empezaba ya a diseñar
camisetas con los pelos de Gálvez y el logo YO SOLO, I ALONE porque la
primavera que viene se pueden empezar a vender como roscas por la costa del
sol.
Guillermo Fesser
José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
De la XXX

