No se hace uno viejo por haber vivido muchos años,
se hace uno viejo por haber defraudado su ideal.

Gral. MacArthur.
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24/9/22

PLAGIO INOCENTE DE UN SONETO --- La Codorniz





LA CODORNIZ

La revista más audaz,

 para el lector más inteligente.




   Plagio inocente de un soneto celebradísimo

LA CARCEL DE PAPEL

No me mueve, mi Dios, para quererte

el chollo que me tienen asignado,

ni el chupar de las arcas del Estado

merma mi devoción o la pervierte.

 

Yi sé que mi postura es poco fuerte,

pues se me ve el plumero descarado,

y tanto succionar el mantecado

es posible que a muchos desconcierte.

Dice el Eclesiastés con frases rancias,

que todo es vanidad de vanidades.

El concepto, salvando las distancias,

tras de santificar las vanidades,

se ha trocado en mangancia de mangancias

y en sucia suciedad de suciedades.

JORGE LLOPIS








El asunto de la Selectividad

 

    Esto de la selectividad está produciendo honda inquietud y bastante nerviosismo entre nuestras clases estudiantiles. Mocitos y mocitas parecen haber tomado profunda conciencia de ello y abandonan sus guitarras, posters, guateques y todo eso, para entregarse de lleno al estudio. El record de empollamiento lo ha batido Pepita Carcamal, que se ha pasado cuarenta y


Pepita Carcamal


 dos noches con sus cuarenta y dos días dale que te pego, inclinada sobre los libros. El record anterior lo tenía Joe Goldsmith, naturalmente de Illinois (USA).

LICENCIADO PABLOS





Todos los desnudos son iguales ante la ley

    España es un país de privilegios sin remedio, desde Indíbil y Mandonio por lo menos. Y esta enfermedad social, como sabe todo el mundo, se refleja: en la diferencia de las cuentas corrientes, de los dineros exiliados a Suecia, de los latifundios y minifundios, del número de medallas y encomiendas per cápita; en las prerrogativas para poder aparcar en los sitios prohibidos para el hombre de la calle y en el número de amantes por apartamento. 



El clasismo de España lleva a discriminar la observancia de las más severas leyes sociales y morales: diferencias entre huelga y conflicto colectivo -según el talante de los que paran-; de robo y suspensión de pagos; de amigos y enemigos de España y de la UNESCO; de partidarios y contrarios a la enseñanza del catalán. 

Indíbil y Mandonio
(Siglo III a.C.)


Pero donde estas matizaciones llegan  a su culminación, es cuando los grandes valedores de nuestra moral, que como es sabido es la reserva de occidente, no permiten que se exhiba desnuda al natural, en fotografía o cuadro, cualquier hija del pueblo, aunque se llame Sofía Loren, Sara Montiel o Lola Flores; 



y sin embargo se reproduce incesantemente, y con el pretexto de la cultura se aconsejó su análisis detenido, pongo por ejemplo "La Maja Desnuda" de Goya, por la medalaganísima razón de que era una duquesa.

  En este país, incluso en los tiempos inquisitoriales y moralistas de Fernando VII, está permitido el desnudo de las duquesas, princesas y hasta baronesas, como si la sangre de duquesa debido a su sangre azul -aunque no se vea- estuviese limpia de pecado, y en vez de excitar al espectador, lo sumiese en un trance místico-histórico-evocativo de gloria pasadas. Mientras que el desnudo de la corista López, por su sangre roja -que tampoco se ve- y aunque tenga los pechos menos propincuos que la duquesa, y el final de la espalda más aburrido, fuese la quintaesencia del sexto (mandamiento).

La Maja Desnuda




Corista López...


  La denuncia de esta monstruosidad clasista, de esta injusticia social ante la mama desnuda, el pernil, el ombligo y el triángulo inguinal, según sea de aristocrática o funcionaria, se debe a Piris, el heroico cabo de la guardia municipal de Cáceres, al mandar retirar de la librería clasista y jerarqizante el cuadro de la maja encuerada, como todo el mundo sabe.
  El cabo Piris ha marcado una fecha memorable en la historia de las reivindicaciones del desnudo social. Algo así como el compañero Karlos Marx con su teoría de la plusvalía o Nuestro Señor Jesucristo cuando dijo aquello del rico y del ojo de una aguja. Si la carne de una azafata, de una agente de relaciones públicas o de una cobradora del metro es pecado, también lo es la de las duquesas. Ahí es ná. Fuera el cuadro. Se acabó la injusticia. La carne es del que la trabaja y todos los desnudos ¿son o no son obra de Dios?.


  Pues alegar -como loa han hecho hasta ahora las minorías privilegiadas del desnudo y del blasón -que se permita el espectáculo público de la Maja por ser obra del genial Goya, es un subterfugio. Porque al fin y al cabo, si bien se mira, Paco Goya era un ilustrado liberal y afrancesado para mayor inri, nacido en un pueblín aragonés, sin gota de sangre azul en sus venas azules, que se reveló contra la justicia y sana apertura de Fernando VII.
  Dejémonos de falacias -ha venido a decir con su viril operación el cabo Piris-; el cuadro d Goya se autoriza a publicarlo y representarlo en todos sitios porque es el denudo de una duquesa de una Grande de España y nada más... Aunque la llamen maja para disimular. Si en vez de haber sido a una duquesa a la que llamó maja, hubiera sido de una maja a la que llamó duquesa, estaba escondido en los sótanos del Museo del Prado y no se enseñaba ni en las clases de Historia del arte.
  El cabo Piris merece la medalla de la lógica policial y su nombre debe figurar entre los grandes reivindicadores de la justicia social. Su acción podría resumirse en este dicho: todos los desnudos femeninos son iguales ante la ley.