No se hace uno viejo por haber vivido muchos años,
se hace uno viejo por haber defraudado su ideal.

Gral. MacArthur.
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6/12/25

ROSARIYO Y EL SEÑORITO PEPE

  




 ROSARIYO Y EL SEÑORITO PEPE


La Codorniz


La lectura más audaz 
para el lector más inteligente 





  
(Comedia de costumbres andaluza en un acto muy pequeño)

 La escena representa una función andaluza, en su casa, a la hora de la siesta. En escena vemos a Rosariyo, al señorito Pepe, el ingeniero, y a  una puerta.


EMPIEZA ESTO

    EL.--- ¡Ay, Rosariyo de mi vía!
    ELLA.--- ¿Cómo sabe usted que yo soy Rosariyo de su vía?
    EL.--- Porque me lo ha dicho el apuntador.
  ELLA.--- Ese apuntador no se puede callar na. A mi también me ha dicho que usted es er señorito Pepe, el ingeniero, y que tie usté un cafécon leche e su cuarto.
   EL.---  Eso se lo dirá a todas
   ELLA.--- Bueno, bueno...; pero déjeme usted que le quite los hilos a las judias verdes.
  EL.--- ¿Y para qué quie usté  quitar los hilos a las judias verdes?
  ELLA.--- ¡Qué se yo! Es una costumbre de familia. Mi mare le quitaba los hilos a las judias verdes
  EL.--- Entonces eso es atavismo.
 ELLA.--- No, señó; son judias verdes.
EL.--- Pues si tu me quisieras y te vinieras conmigoma Seviya, ya no tendrías que quitar hilos a las judias verdes
ELLA.--- ¿Y que iba yo a jasé con mi atavísmo?
EL.--- Lo podríamos meter en un colegio para que se hiciera un atavismo de bien.


    ELLA.--- Ustés, los señoritos Pepes, los ingenieros, todos son iguales.
     EL.--- No, Rosariyo, no; yo tengo botas.
    ELLA.--- Eso también se lo dirá usté a toas.
   EL.--- Las mujere son ustedes vosotras muy desconfiás. En cuanto un hombre os die que tie unas botas, pensáis en lo peor.
  ELLA.--- Pensamos en las botas; pero como estamos ya tan escarmentás, sabemos que cuando un hombre nos dice que tie botas, lo que quie es otra cosa.
  EL.--- ¿Y qué otra cosa pue querer?
 ELLA.--- ¡Qué sé yo! Los señoritos Pepes, los ingenieros, son ustés tan raros...
 EL.--- ¡Chiquilla!
ELLA.--- ¿Qué?
EL.--- No me hagas más de sufrir, chiquilla mía.
ELLA.--- ¡Señorito Pepe, el ingenieo mío

Los dos se abrazan como dos pájaros mientras el telón va cayendo lentamente, y se oye dentro una sardana.