No se hace uno viejo por haber vivido muchos años,
se hace uno viejo por haber defraudado su ideal.

Gral. MacArthur.
Poetas Muertos
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14/1/26

EL HOMBRE INVISIBLE --- La Codorniz

 




 EL HOMBRE INVISIBLE


La Codorniz

La lectura más audaz 
para el lector más inteligente







El campo se perdía en el horizonte como un oceáno de verde. Las vides cargadas de cárdenosracimos, se reclinaban en los chopos comolas mocitas se apoyan en el pecho del hombreamado.  El viento del atardecer provocaba un quedo susurro de risas en las hojas de los árboles... La paz de la tarde  invitaba al reposo y a la meditación. 
     Don Vicente y su fiel y amadísima esposa se sentaron en un banco del jardín y empezaron a meditar con sus sendas cabezas.                                                                                                                         De repente,  Don Vicente dijo dijo:
 --- ¿A que no sabes lo que he soñado esta noche?                                                                            --- ¿Qué has soñado?
 --- He soñado que era invisible. Doña Aurelia, a quien nada le parecía extraordinario, respondió despectivamente:   
   --- ¡Vaya una cosa! Como las horquillas.
  --- No, mujer, no. Invisible; completamente invisi-ble.¿Tú sabes lo que eso significa? Un hombre invisible po-dría dominar el mundo, paralizar las máquinas, detener los aviones, destruir los puentes...
  ---También podría entrar en los teatros gratis
 ---Sí; también podría eso. Pero un hombr, con ese poder, no iba a malgastar su tiempo en ir al teatro.
 ---¿Por qué no? ¿Es que los hombres importantes no van al teatro?
 ---Sí; van al teatro, pero no tienen tiempo.
 ---Y si no tienen tiempo, ¿cómo van al teatro?
 ---Van al teatro sin tiempo. Contigo no puedo discutir nunca.
 ---¿Que no puedes discutir conmigo? Eso quier decir que con otras mujeres si puedes discutir.
 ---Yo no he dicho eso.
 ---Sí has dicho eso. Y ahora mismo me vas a decir quien es esa otra mujer con la cual puedes discutir.
 ---Yo no he dicho que haya otra mujer.
 ---Por supuesto. Porque, con esa cara, ¿qué mujer te va a hacer caso? Por algo quieres ser tú invisible.
 ---No, mujer no. A mí me gustaría ser invisible para emprender grandes empresas. Tendría el mundo en mi mano porque tendría en mi mano todos los resortes. Po-dría ver en su vida íntima a los hombres y sabría los que son buenos y los que son malos; los que son inteligentes y los que son torpes, y los que son altos y los que son ba-jos.
    
    ---¿También podrías ver en su vida íntima a las muje-res?
     ---También; pero no las vería. Tranquilizate. 
    ---¡Sí, sí ! ¡Sabe Dios para lo que tú quisieras ser invi-sible!
    ---Mujer, para nada malo. Vosotras, las mujeres, siempre creéis que los hombres no pensamos más que en vosotras. Es vuestra vanidad y vuestro egoísmo lo que os hace pensar así. La mujer no es para el hombre más que una compañía y un reposo; lo importante es la ciencia, el arte y la naturaleza.
   ---Todo eso está muy bien. Pero dime: entonces, ¿por qué quieres ser invisible? ¿Es que con tu cara y tu barba no puedes dedicarte a la ciencia, el arte y la naturaleza?
    ---Sí puedo dedicarme; pero...
    ---Pero ¿qué?
    ---Pero nada. No sabrás nunca comprenderme.
    ---¡Claro que sabré comprenderte.!  Tu ahora me dices todo ese para que yo te deje. ser invisible; pero yo conozco demasiado a los hombres y sé que todos esos grandes pro-pósitos se desvanecerán en cuanto uno pudiera adquirir ese incontrolable poder... Un hombre que consiguiera ser invisible se dedicaría a entrar en las casas de las cuple-tistas, a ir a las corridas de toros gratis y a no pagar el café.
   ---Tienes un concepto bien mezquino del hombre.
  ---Como tú quieras. Pero prométeme que no vas a ser in-visible.
  ---Te lo prometo, hombre.
  ---Bueno, mujer.
                                                                                             TONO

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