No se hace uno viejo por haber vivido muchos años,
se hace uno viejo por haber defraudado su ideal.

Gral. MacArthur.
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10/1/26

EL DEPENDIENTE --- Co





  EL DEPENDIENTE



La Codorniz


La lectura más audaz 
para el lector más inteligente 




    POR regla general, el dependiente es unseñor que tiene todos los pelos rizados y simpre está deseando que llegue e domingo para lucir todos sus pelos rizados por las calles. Per como el Domingo no llega nunca cuando él quiere, está de un humor de tigre y se quiere comer a todo el mundo con aceite y vinagre.
  ---¡Pero cuando va a llegar e domingo para ponerme mi traje de domingo! -exclaman los tíos, echando espuma po la boca y poniendo las cajas de cartón en un sitio distinto de donde estaban.                                                 Los dueños de los comercios, que son muy listos, aprovechan este mal humor constante de los dependientes y los ponenen sus tiendas para impedir que nadie se lleve nada, pues realmente es una lástima que todas la cosas que tiene en sus tiendas se las quiera llevar la gente a su casa.
  --- No tenga usted cuidado, don Manuel, que nadie se llevará nada -les dicen los dependientes a los dueños para que estén tranquilos. Y desde las nueve de la mañana, los dependientes están detrás de un mostrador con el mismo aire que si estuvieran detrás de una trinchera, para impedir que los señores que entran en la tienda quieran llevarse algo, aunque sea unos calcetines.                                                 --- ¿Tiene usted unos calcetines que venderme? -dice un señor que entra en la tienda y que, verdaderamente, necesita comprarse unos calcetines para ponerselos en sus pies.
 --- ¡Ni tengo calcetines ni tengo nada! -contesta el dependiente todo furioso, queriendo saltar de su trinchera para librar un cuerpo a cuerpo con aquel señor que se quiere comprar unos calcetinitos.                                     Y el señor antes que llegue la aviación con más dependiented de repuesto.

    Realmente a losdependientes les encantaría estar en la tienda con una escopeta de dos cañones, para tirarle un tiro a todo el que entrase, y también les encantaría poner una trampa en el suelo para que se fuesen cayendo en el foso, como leones,todos aquellos infelices que se quisieran comprar algo.
    "Prohibido entrar enesta tienda bajo pena de muerte", es el cartel que desearían colocar los dependientes en la puerta de sus establecimientos.
    Nadie quiere entrar solo, por lo tanto, temiendo que se lo coma el dependiente, y la señora gorda que necesita comprar vainica se reune con diez odoce señoras gordas más, y así, todas juntas y cantando canciones guerreras, el peligro es mucho menor, porque el dependiente no se atreve a comérselas a todas juntas con patatas.
    Pero aun así, el dependiente no le quiere vender la vainica, porque en aquel momento est´muy distraido mirandose en un espejo un grano que le ha salido en la barbilla.
    ---En fin -dice la señora gorda a sus doce amigas, ya en la calle-.
    Lo que haremos será venir mañana con armas de fuego.
    Y se van a comprar unas armas de fuego de ocasión.


LA ANGULA
  
    CUANDO traen a las angulas en la cazuelita todas vestiditas de blanco y dando gritos y saltando, parecen niñas del colegio que estan en el colegio jugando al "rugby" con el ajo. Pero no importa.

  Tambien parecen niños disfrazados de fantasmas. Pero tampoco importa.
   Las angulas sirven para dos cosas: para comérselas y para no comérselas. Cuando sirven para comérselas, se laman angulas. Y cuando no sirven para comérselas, se llaman cerillas de cocina. 
    Cuando la angula sale del mar es igual de grande que una merluza, pero mayor. Entonces el que la ha pescado saca una navaja de bolsillo y la va cortando en pedacitos pequeños, en forma de angulas, hasta hacer cien. Cuando llega a cien, descansa y vuelve a empezar otra vez hasta llegar a cien. Y cuando, por fin, llega a cien, se va a su casa y se come entera la merluza.
    Los demás mamíferos las envidian, porque ellos, en la mesa son unos muertazos repugnantes, y las angulas, en cambio, están siempre muy contentas y dando saltos parece que van a ir de excursión a una playa en un autocar con gasógeno. 
    Es intil que el besugo y el salmonete se pongan unos vestiditos rosa para disimularque están muertos y se adornen con un limón del año pasado que les ha arreglado la abuelita. A pesar de todo se les conoce que son unos cadáveres más grandes que nadie, y eso resulta muy feo en una mesa. En cambio, las angulas parece que acaban de nacer y están desendo saltar a la cobe y beber agua.

    ---¡Deje usted que vengan las angulas! -hay que decirle al camarero para que les abra a las angulas la puerta de la cocina y puedan salir.                                            Cuando vienen las angulas alborotando el comedor y riéndose mucho de todo el mundo, los de la mesa de al lado las miran con ternura y quisieran quedarse con una para que les alegrara la mesa. Pero el que las ha pedido no da ninguna, y se las come todas, poniendo cara de comer fideos, que es una cara que noy que poner.
    Como cuestan veintidos pesetas, las angulas es el plato que más le gusta a las mujeres, y siempre están pidiendo angulas y zapatos.

    ---¡Que vengan las angulas!- dicenpalmoteando, con ese gesto de madre moderna que ha estado todo el día en la calle y que no ha tenido yiempo todavía de ver a sus angulas de su alma.                                                       Y entonces vienen las angulas, como niñas en camisa de dormir, a darles el beso de antes de ir a acostarse.
    ---En vez del camarero debía traer las angulas el ama de cría o la niñera -piensan esas señoras modernas, que le tienen tanto cariño a las angulas.                                   Y después se las comen, y ya está. 

MIHURA