HISTORIA DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA
En
1836 la Universidad se cierra en Alcalá
de Henares y se traslada a Madrid
con el nuevo nombre de Universidad
Central. Su primera sede fue el edificio del Seminario de Nobles y posteriormente, la antigua casa del Noviciado de Jesuitas, en la calle de
San Bernardo (actual paraninfo histórico).
En
1927 un Real Decreto de Alfonso XIII marca
el inicio de construcción de un ambicioso proyecto de una Ciudad Universitaria para Madrid, en los terrenos de la Moncloa, cedidos por la corona.
1929-1932.
El arquitecto Modesto López Otero concluye el proyecto de Ciudad Universitaria, se crea la “Junta Constructora de la Ciudad Universitaria de Madrid” que
comienza las obras de urbanización y se encarga a diferentes arquitectos los
primeros edificios: Pabellón de Gobierno y Central Térmica, también se inician
las obras de facultades como Farmacia, Medicina y Odontología.
1932-1936.
La segunda etapa de la Ciudad
Universitaria coincide con los años de la II República, se construyen un gran número de edificios y algunos
comienzan a funcionar: Hospital Clínico, Facultad de Filosofía y Letras, el
conjunto de Ciencias, la Escuela de Arquitectura y el grupo de Residencias de
Estudiantes.
1936-1939. Durante la Guerra Civil la
Ciudad Universitaria se convertirá en frente de combate destruyéndose
parcialmente.
1940.
Tercera etapa de la Ciudad Universitaria
que coincide con la Posguerra,
Modesto López Otero y Pedro Muguruza son nombrados arquitectos directores para
llevar a cabo la “reconstrucción”.
1942.
Comienzan las obras reconstruyéndose antiguos edificios y levantando otros
edificios no presentes en el proyecto original: las Escuelas de Ingenieros de
Montes y Navales, en 1943 las viviendas para profesores de la calle Isaac Peral, también el complejo del
Museo de América y la Facultad de Derecho.
Campus
de la Ciudad Universitaria en la actualidad
La batalla de la Ciudad Universitaria de Madrid fue una confrontación bélica
incluida en el comienzo de la defensa de Madrid
durante la Guerra Civil Española.
Esta batalla ocurrió en el área del que era un nuevo Campus de la Ciudad
Universitaria. Los enfrentamientos
más duros se desarrollaron entre el 15 al 23 de noviembre de
1936, quedando prácticamente estable el frente hasta el final de la Guerra. El
objetivo de las Milicias
republicanas era la "defensa de la capital a toda
costa" y para ello era necesario detener el avance de las Columnas al
mando del General Varela y evitar la
caída de Madrid. Los Nacionales
pretendían tomar la ciudad en el menor periodo de tiempo posible para que su
inferioridad numérica no les llevase a un fracaso en el intento.
A
comienzos de noviembre de 1936, la línea del frente se encontraba a las puertas
de Madrid. El 7 de noviembre, el
Gobierno abandonó la capital y se dirigió a Valencia, donde se estableció la capital de la República,
dejándolo todo en manos de “La Junta de Defensa” presidida por el General José Miaja Menant, Comandante
Militar de Madrid, que, junto a Vicente Rojo Lluch, Jefe del
Estado Mayor del Ejército republicano, se encargó de organizar la defensa
de la ciudad.
Generales José Miaja y
Vicente Rojo
Aún más importante para los comunistas
que el control del General Miaja,
presidente de la Junta, era el de las juntas vitales de Orden público,
abastecimientos y Guerra, y el hecho de que las Operaciones que mandaba Miaja nominalmente estaban planeadas y
dirigidas por el General soviético Goriev, verdadero organizador de la
defensa de Madrid, y por sus Ayudantes rusos que controlaban las Fuerzas
aéreas, los Cuerpos de Tanques, la Artillería y las defensas antiaéreas.
(BOLLOTEN: El gran engaño)
El 8 de noviembre, el General José Enrique Varela Iglesias, tras las instrucciones
recibidas del General Franco, ordenó el asalto contra Madrid, comenzando el avance desde la Casa de Campo hacia el río Manzanares. La resistencia de las Brigadas
Internacionales al mando de Comandantes
como Enrique
Líster Forján y Luis Barceló
Jover retrasó el avance de los Nacionales, de manera que los combates
en la Casa de Campo continuaban aún
los días 9 y 10. El día 9 llegó a Madrid
la XI
Brigada Internacional al mando de Manfred Zalmanovich Stern que era conocido como Emilio Kléber o
General Kléber y realizan un desfile por la Gran Vía entre gritos de ¡Viva
Rusia! ¡Muera España!, muy típicos en aquellos años en zona roja.
Puerta de Alcalá durante la Guerra Civil
La citada XI Brigada Internacional instaló su Cuartel
General en la Facultad de Filosofía y
Letras. Más tarde, sería sustituida por la XII Brigada
Internacional debido a su desgaste en los combates en la Ciudad Universitaria
Facultad
de Filosofía y Letras durante la Guerra
Facultad de Filosofía y Letras después de la Guerra
El
día 12 empezaron a llegar a Madrid los
primeros escalones de la Columna catalana de Durruti,
y el General Pozas tenía ya
dispuesta para entrar en combate la XII Brigada
Internacional, desplegada en La
Marañosa.
La XII Brigada
Internacional, que se incorpora a la defensa de Madrid, se dirige a la capital con la siguiente alocución, que su
conducta de Cuerpo combatiente hará buena:
¡Pueblo de Madrid! Os
presentamos un nuevo amigo vuestro: la XII Brigada Internacional. Ha tornado ya parte
en varias acciones serias, luchando con bastantes dificultades, bajo el mando
de su Comandante
Lukacs, y ha sufrido un duro bautismo de fuego. Nuestra Columna se
encuentra ahora cerca del corazón del mundo, que eres tú, Madrid, valiente y libre.
“Nos incorporamos hoy a los
defensores de Madrid, formando, bajo
el mando del General
Kleber, una nueva Unidad de combate con la 11 Brigada, que desde hace ya
unos cuantos días constituye una parte del cinturón de acero que defiende Madrid.”
“Hemos venido de todos los
países de Europa, a veces en contra
de la opinión de nuestros Gobiernos, pero siempre con el aplauso de los
trabajadores. Como representantes suyos saludamos al pueblo español desde
nuestras trincheras...”
(El Socialista 13)
La Bridada
Internacional representa una
parte del Ejército
Rojo, aunque esté formada por extranjeros. Cuando termine la lucha
en España, esta Brigada estará a disposición
de la Komintern,
que en caso necesario le señalará otro campo de acción y para ello le equipará
con el más moderno material de guerra.
(KLEBER)
FUERZAS REPUBLICANAS:
La defensa de la Ciudad
Universitaria de Madrid se
encomendó al Ejército
del Centro, reforzándose con las Milicias populares de partidos del Frente Popular y las primeras Brigadas Internacionales. Su
estado de Fuerzas a día 17 de noviembre para la defensa de Madrid era de un total de
40.100 hombres. Aun siendo el
recuento de material muy incompleto, en él figuraban 187 Ametralladoras,13
Morteros y 39 Piezas como Artillería de las Columnas, aparte de la acción de
conjunto; en total más de 80.
Sufrirán
en todo el Frente de Madrid un total de 8.500 bajas.
Generales
y Mandos del Ejército republicano: José Miaja, Vicente Rojo, Emilio Kleber y
Buenaventura Urruti
FUERZAS NACIONALES:
La ofensiva del Ejército
Nacional, a fecha del 13 de noviembre, dispondría aproximadamente de 16.000
hombres. Habiendo además, 22
Baterías, 6 Cía,s de Zapadores y 3 Cía,s de Carros Ligeros. Un total
de 18.000 hombres, contándose con los que atacaban el Frente inmediato a Madrid y
que sostenían los dos larguísimos y peligrosos flancos.
Las
bajas que sufrieron, aunque los partes son incompletos, fueron un total de 3.000.
General José Enrique Varela
Generales del Ejército Nacional: Carlos Asensio, Juan
Yagüe, Fernando Barrón y Francisco Delgado
La
Columna Asensio cruzó el manzanares
a la altura del Picadero del Club de
Campo y avanzó hasta la Escuela de
Arquitectura, llegando en días sucesivos al Palacio de la Moncloa, en el flanco Norte, y al Hospital Clínico. Las Columnas de Delgado, Serrano y Barrón, que pasaron
el Manzanares tras la de Asensio, la franquearon por el Sur, y
se adentraron hasta la actual Avenida de
Séneca, con incursiones fallidas hacia el Paseo de Moret.
Asesinos milicianos fusilaron a civiles
en la Casa de Campo cuando se combatía en Madrid con éxito frentepopulista
El
paso del río Manzanares y la disputa
de la Ciudad Universitaria, era la
última tentativa, que como se diría, el verdadero Madrid empezaba tras la orilla izquierda del Manzanares, si las Fuerzas del General
Varela conseguían poner pié en ella,
de una manera firme, quizá se rompiera la última resistencia de los defensores
de la ciudad, provocándose un colapso en su moral, que hundiría el Frente.
En el bando contrario, la situación evolucionaba
favorablemente: cortadas las fugas de los Soldados
y Milicianos, se afianzaba la posesión de la capital. “Renacía en los combatientes la confianza en que era
posible derrotar al enemigo”.
El Manzanares
llegaba entre arboledas muy tupidas a la zona en conflicto, que puede decirse
que comenzaba en el puente de “San
Fernando”, paso primitivo de la carretera de Madrid a La Coruña. Un
poco más aguas abajo, se había
construido otro, llamado “de Galicia”.
Más abajo de estos dos, había otro nuevo que unía las dos carreteras paralelas
al río y que por eso le llamaban “Puente
Nuevo” o de “Castilla”.
Para saltar a de la
Casa de Campo a Madrid, estos
puentes quedaban demasiado alejados. De ahí que tuvieron que ceñirse al Puente Nuevo y los vados próximos, tal
como decía la Orden del General Varela
días antes. El río resultaba difícil
de cruzar por los carros, caso de no
poder hacerlo por algún puente, ya que la pendiente del terreno era muy
acusada, y su lecho fangoso podría embarrancar a los vehículos.
Los edificios de la Ciudad
Universitaria se hallaban repartidos sobre el terreno que lleva, unas veces
por suaves declives y otras por pendientes de relativa brusquedad, a las
riberas del Manzanares. Por lo
tanto, la penetración desde estas riberas sobre aquellos edificios habría de
ser hecha bajo el constante dominio de las alturas en las que estaría
establecido el enemigo.
Foto
aérea de la Ciudad Universitaria, antes de la batalla, 1936
En la parte más próxima a Madrid, y la más elevada también, se encontraba el Hospital Clínico. A continuación, y
descendiendo de cota, se encontraban el resto de Facultades. Finalmente, al
norte, tras salvar la vaguada del arroyo
Cantarranas, se alzaba el Palacete
de la Moncloa, más una serie de edificaciones que iban ganando altura hasta
alcanzar la carretera.
Jornadas del 13 al 15
Paso
del Manzanares y ocupación de la Escuela de Arquitectura:
Las órdenes dadas del Estado Mayor de Madrid, seguían siendo la de
reconquistar la Casa de Campo, pero,
lo mismo que el día 13, las Fuerzas del General
Varela se adelantan con un ataque durísimo.
Ambos bandos se reforzaron día a día y nuevos
contingentes nutrieron a las Fuerzas en combate, en especial a las defensoras
de Madrid, cuya moral fue en aumento.
Miaja dividió el frente en cinco
sectores, y Pozas envía a Miaja el resto de la 5ª Brigada
mixta y la Columna de Durruti
y desiste de cualquier intención agresiva. Pero Miaja, vuelve a la contraofensiva el día 15, esta vez con la idea
de expulsar al enemigo de la Casa de
Campo, y envolver a las Tropas que presionaban en el sector del puente de los Franceses.
Emplearían como Fuerza de choque a las Columnas
catalanas, todas ellas al mando de Durruti. A éste se le asignó
conquistar el Cerro Garabitas, momento
en el que Kleber
y Enciso
iniciarán el avance hacia Campamento.
El Cerro Garabitas quedó en poder de
los Nacionales hasta el final de la guerra.
El General Yagüe,
tenía previsto cruzar el Manzanares
ese día con el refuerzo de la Columna de Barrón,
sacada por el General Varela de la línea de Carabanchel en la noche del 14 al 15. Varela, ordena practicar boquetes en la brecha de la Casa de Campo y cruzar el Manzanares por los 500 metros de orilla dominada por sus Fuerzas, entre el Puente Nuevo y el Hipódromo. Yagüe ataca
con insistencia el puente de los
Franceses, donde el enemigo se mantiene firme, aunque se ve obligado a
volarlo. Ante un nuevo ataque de la Columna de Asensio, las Tropas catalanas de
Durruti
huyen a la desbandada, lo que aprovecha aquél para atravesar el río y lanzarse en su persecución a
través de la Ciudad Universitaria.
Las Tropas de Asensio alcanzan la Escuela de Arquitectura y el Campo de deportes, pero las restantes
Columnas de la Agrupación de Yagüe,
que ese día tuvo que ser evacuado gravemente enfermo, no pudieron seguirle y la
noche impuso un alto que aprovecharían los defensores para cerrar la brecha.
Escuela de Arquitectura
Jornadas del 16 al 17
La
lucha en la Ciudad Universitaria:
A primera hora de la mañana, con un ímpetu irresistible
las Unidades de Asensio ocupan la Casa de Velázquez, defendida por una Compañía de
Internacionales, y la Escuela
de Ingenieros Agrónomos, donde se encontraban Fuerzas de Durruti.
La acción era audaz en extremo, ya que las tropas estaban prácticamente
aisladas y se movían batidas desde todas las direcciones, siendo casi imposible
su comunicación con la retaguardia.
Casa de Velázquez, en 1939 y en la
actualidad
Escuela
de Ingenieros Agrónomos en 1939 y en 2015
La reducción de la pequeña bolsa de la Ciudad Universitaria por parte de las
Columnas de Miaja es un total
fracaso. Ni Durruti
ni Blanco
Valdés ni Kleber conseguían el más pequeño
éxito, pese a las reiteradas órdenes recibidas, como la dirigida a primera hora
de la mañana al Jefe de la Brigada Internacional que terminaba así: “Es urgente esa maniobra para evitar que el
enemigo amplíe la brecha”.
Sin duda, el día 17, fue la jornada más dramática de
todas, la más amarga, la más sangrienta. En el bando Nacional tardaron en
aparecer los aviones propios, haciéndose en cambio los del enemigo, que
bombardearon con suma eficacia y efectos devastadores.
Parapeto
de la XII Brigada Internacional, Medicina.
Ciudad Universitaria.
Foto de Robert Capa
A pesar de ello, las Columnas de Asensio (VI Bandera, I y II Tabores de Tetuán)
saltaron al Hospital Clínico, donde
desalojaron al enemigo sólo en parte, quedando combatiendo con él dentro del
edificio; mientras que la 3ª Columna (IV Bandera, II y III Tabores de Alhucemas)
se apoderaba de la Fundación del Amo,
la Residencia de Estudiantes y el Instituto de Higiene o Sanidad. Pero
todas estas conquistas tenían lugar a través de las más violentas luchas, con
frecuencia cuerpo a cuerpo. El enemigo a pesar de sus desbandadas, vendían
muy caro el terreno.
Por eso la Columna de Barrón (I Bandera y I y II Tabores de Melilla) aun encontrándose ya
dentro de la Ciudad Universitaria,
no podrá continuar. La lucha en los edificios seguía, mientras que desde las
arboledas del Parque del Oeste
saldrían constantemente muchedumbres humanas, que tratarían, a bombazos, de
reconquistar el terreno perdido, volviendo luego a su Base de Partida tras
dejar los prados y caminos del Parque sembrado de cadáveres.
Jornadas del 18 al 19
Ocupación
total del “Hospital Clínico”. El
Palacete
Hospital Clínico San Carlos, tras los
combates. 1939
Para el 18 el Jefe de las Fuerzas de Defensa de Madrid reitera
en una orden la necesidad de envolver al enemigo situado en la Universitaria, las Brigadas II, V y XI Internacional y las gentes de Durruti, que deberían ocupar el Clínico. Pero la orden se traduce en una serie de feroces choques y ataques rechazados.
Ya en esta jornada comienzan las voladuras dentro del Hospital Clínico
Para cumplir la Orden destinada a mejorar la situación de
las Unidades semicercadas en la Ciudad
Universitaria, el Teniente Coronel
Asensio, se desplazaría al flanco izquierdo, con el fin de ocupar el “Palacete de la Música y viviendas próximas”
con las “Fuerzas disponibles de la Columna del Comandante Ríos” (antigua de Delgado
Serrano, al haber caído herido éste), dos
Unidades de la propia y una Cía. de
Carros, más la fuerte cooperación de la Aviación y de las Baterías
de la Casa de Campo. Ocupado el
Objetivo, se adelantaría la línea para que pasara directamente del Palacete a dicha Casa de Campo, a fin de impedir que fuese batido por el Norte “el
Pontón montado sobre el río Manzanares”,
línea que luego sería guarnecida por Unidades del Comandante Ríos.
Hospital Clínico.
PLACA: Aquí quedan sepultados unos valieres legionarios... la 39 Cia, de
la 10ª Bandera..
Mientras tanto ha continuado la terrible disputa del Clínico. El día 19, los hombres de Durruti
intentan ocuparlo íntegramente, sufriendo un total descalabro y siendo herido
su Jefe. Más tarde dos Batallones,
uno comunista
y otro anarcosindicalista, fracasan igualmente en idéntico
propósito, siendo también bajas sus Mandos y retirándose luego las dos
Unidades. Las Fuerzas de Durruti, diezmadas y desmoralizadas, son
sacadas definitivamente de línea.
Sobre la misteriosa muerte de JOSÉ
BENTURA DURRUTI DUMANGE:
El más popular de los Jefes
Militares surgidos de las filas anarquistas.
Última foto de Buenaventura Durruti,
en el frente de Madrid. Cae herido el 19 de noviembre cerca del Clínico. Es
trasladado al hospital de sangre instalado en el Hotel Ritz, donde fallecería
al día siguiente.
Cuando nos disponíamos a cruzar la frontera hacia Francia, obligados por el avance de los
Nacionales, íbamos en un coche Rico,
que había sido el sucesor de Durruti, su hijo Alfredo, el conductor, que se llamaba Clemente, y un servidor... En un momento dado, Ricardo Rionda
Castro, “Rico”, habló así: “Ahora sabréis la verdad sobre la muerte de Durruti,
pues ya no hace falta guardar el secreto”. Como sabéis —continuó Rico— nos llevamos de Bujaraloz el coche Hispano descapotable, y dentro íbamos cuatro personas: en el
asiento delantero Durruti y el conductor... Al llegar a la Ciudad Universitaria, paramos el coche
junto a la acera y fue Durruti el primero en descender. Llevaba en
las manos el fusil ametrallador (conocido con el nombre de naranjero)... Al
inclinarse Durruti
para bajar del coche apoyó el naranjero en el bordillo de la acera
y, con el golpe, saltó el seguro, saliendo el fatídico disparo. La bala penetró
por debajo de la tetilla y le salió por la parte alta de la espalda.» Rico me explicó que si se guardó el
secreto fue por parecerles una muerte ridícula para el gran Durruti.
(JESÚS ARNAL en “La Prensa")
Jornadas del 20 al 22
Los
últimos forcejeos
Fuerzas del V Regimiento comunista
presionaron inútilmente sobre las posiciones Nacionales del Clínico. Los
objetivos de las Columnas 1 y 2 de García-Escámez
intentaron un último y desesperado ataque para conquistar la Cárcel Modelo, el Cuartel de Infantería y la manzana de edificios, esquina a la calle
Moret y el Paseo de Rosales. No se pudo avanzar más.
Por su parte, Miaja, que
había desistido del asalto al Clínico,
decide para el día 21 un ataque a la Casa
de Campo a fin de apoderarse del vértice Garabitas, fracasando también en su intento de tomarlo.
La última penetración Nacional la consigue la Columna
Barrón en el Parque del Oeste el
día 22, donde se apodera del Monumento a
los Héroes de Cuba. Es el final. El precio que cada contendiente debe pagar
por avanzar un solo metro es desmesurado y las líneas quedan así hasta el final
de la guerra.
Monumento a los héroes de Cuba, Parque del Oeste
Jornada del 23
EL ALTO EL FUEGO
A las cinco de la tarde del 23 de noviembre, en el
Cuartel de Ferrocarriles de Leganés,
el General Francisco Franco preside
una reunión de guerra con los Generales Emilio Mola, Andrés Saliquet Zumeta y José
Enrique Varela y los Estados Mayores
en el que se ha desistido del ataque frontal a Madrid, cambiándose así el curso y el signo de la Guerra.
Intentar otra cosa era rigurosamente suicida. El General Saliquet trató de explicar la
imposibilidad de ocupar Madrid, en una Instrucción General de fecha 23 de noviembre donde se
señalaban tres razones principales: la desigualdad manifiesta de los efectivos
empleados, la intervención de elementos
extranjeros, “perfectamente encuadrados y dotados de gran número de armas
automáticas y artefactos modernos” cuya utilización se conjuga con el
aprovechamiento que se hace del terreno, y finalmente, la mala situación táctica propia, con una reducida Base de Partida y
flancos débiles muy largos. Sobre esa base bien puede afirmarse que “la defensa
de Madrid no fue un milagro sino
solamente la lógica consecuencia de una situación militar”.
La Defensa de
Madrid, con todo, representó uno de los más grandes y escasísimos éxitos de
la España
revolucionaria. No debe extrañarnos que a su Jefe Supremo se le otorgase luego la Placa Laureada de Madrid, máxima
condecoración dentro de aquél Ejército.
Los historiadores franceses Pierre Broué, trotskista y Emile Témime, escribieron: “La
defensa de Madrid se convirtió en el
asunto del Partido
Comunista, el asunto de la Internacional Comunista, el asunto de la Rusia
Soviética. Su prestigio y su
autoridad quedaron comprometidos en esta batalla. Nunca antes, en toda la
guerra de España, los comunistas se habían encarnizado tanto en el
combate. Y los rusos
no volvieron a hacer nunca el esfuerzo que cometieron en realizar por Madrid, el mes de noviembre de 1936”.
(Pierre
Broué y Emile Témime. La Revolución y la
guerra de España, tomo I, pág. 285)
La
Ciudad Universitaria y la Casa de Campo
se llenaron de fortificaciones.
Estado
de trincheras y fortificaciones al final de la Guerra Civil
Francisco Javier de la Uz Jiménez
LA MARCHA SOBRE MADRID – José Manuel Martínez Bande
ESPAÑA EN LLAMAS 1936 - Bernardo Gil Mugarza
HISTORIA GENERAL DE LA
GUERRA DE ESPAÑA – Ramón
y Jesús María Salas Larrazabal
















