LA CODORNIZ
La revista más audaz,
para el lector más inteligente.
ANCIANITA JOCOSA
(1948)
En aquel pueblecito había una vieja rara que vivía solitaria. Sólo salía de su cubículo para comprar cordilla para su gato, y tenía fama de bruja porque hablaba muy poquito.
---¿Por qué lleva usted esa vida tan triste? -le preguntaban las comadres. ---¿Triste? -respondía ella-. Si soy muy guasona. Ya lo veréis, ya lo veréis... Y se marchaba murmurando ente dientes. Un día doña Sebastiana, que así se llamaba la vieja, no salió a comprar la cordilla.. Ni los tres días siguientes tampoco. ---Esto ya me lo esperaba yo -comentaba una vecina-. Así no se puede vivir: sin más arrimo que su gato... Se habrá muerto. ---A saber si tendrá gato -añadió otra-; nadie lo ha visto. ---Pero yo le he oído muchas veces -respondió un mocoso-. Sus maullidos ponen los pelos de punta. Parecen de fantasma. Decidieron llamar a la puerta y nadie contestó. El pueblo entero se refocilaba convencido de que también allí podrían contar la historia de la vieja solitaria que fue hallada muerta de inanición, con un talego lleno de peluconas bajo la cama. Buscaron a Lucas, el cerrajero, que hizo saltar la cerradura a martillazos, y cuando abrieron la puerta encontraron a doña Sebastiana riendo a carcajadas, sentada en una silla frente a la puerta. ---¡Habéis picado! -gritó la vieja- ¡habéis picado! Después se puso a gatas y lanzó con todas sus fuerzas un maullido lastimero.
La vieja de joven
PALOMINO



