ESTUDIO
ANALÍTICO DE LAS CRISIS ECONÓMICAS
Por
Francisco Ángel CAÑETE PÁEZ
Licenciado en Ciencias Económicas
Profesor Mercantil
Comandante de Infantería
(XVII Promoción IPS)
INTRODUCCIÓN.- Las crisis económicas, acaecidas durante los
dos últimos siglos, han sido objeto de
un minucioso análisis llevado a cabo por eximios economistas, que han
cifrado sus estudios sobre este inquietante fenómeno, en una serie de
circunstancias diversas, en ocasiones imprevisibles, endógenas unas y exógenas
otras, vienen a configurar la esencia y el origen de dichas crisis. Al objeto
de analizar en forma comprensible, y por supuesto en un nivel mucho más modesto
que el desarrollado por mis ilustres compañeros, el origen y la evolución de
estas crisis económicas como las que en los últimos años, han venido azotando a
buena parte de la Unión Europea con especial incidencia en nuestra Patria, he
redactado las presentes líneas.
EL FENÓMENO ECONÓMICO DE LA CRISIS.-
SUS ORÍGENES Y SUS ALEATORIAS CIRCUNSTANCIAS.
Las
colectividades humanas, desde que se inició la economía moderna, han tenido a
menudo ocasión de comprobar que los negocios no progresan siempre del mismo
modo, sino que se hallan expuestos a altas y bajas. Hay períodos en que todo marcha a la perfección: las ganancias
resultan fáciles, la demanda goza de una gran viveza, el paro casi desaparece,
los industriales renuevan sus instalaciones, la gente adquiere casas, terrenos
o sencillamente renueva el mobiliario de su vivienda, y a pesar de que todo el
mundo gasta con cierta facilidad el ahorro no se resiente. A esta época, cual
Arcadia feliz, sucede de manera invariable, temprano o tarde, otra que se
caracteriza por sus elementos negativos: se consiguen beneficios con
dificultad, el desempleo aumenta con rapidez inusitada, los consumos disminuyen
especialmente los bienes duraderos ( automóviles, frigoríficos,, mobiliario y
enseres, etc.) las inversiones y adquisiciones de viviendas declinan y el
ahorro se topa con insalvables dificultades. Son los momentos más peculiares
del llamado “CICLO ECONÓMICO”: El Boom
o Expansión
y la Depresión o Recesión. Este
momento económico, tanto bueno como malo, al que dan personalidad los elementos
de expansión o recesión, recibe en teoría económica el nombre de “Coyuntura”.
Hasta hace unos años se podía pensar, y muchos dignos economistas eran de tal
opinión, que las leyes del “Ciclo Económico” eran fatales e indomables como las
de la Física, de tal modo que nada de lo que intentase el hombre lograría
impedir los efectos más dañinos. Se habló incluso de la influencia astral
relacionada con la actividad de las manchas solares. Atendiendo a la
experiencia acumulada durante algo más
de un siglo, se había llegado a la conclusión de que el promedio de duración de
los períodos de expansión y recesión eran de poco más de ocho años, y se
aceptaba el dato como artículo de fe. Sin embargo, hoy día se sabe mucho mejor
cómo se tienen que afrontar los peligros de una recesión y como combatirse. El
“Ciclo Económico” mantiene sus fases, mas los períodos de depresión son
limitados y sus efectos menos desastrosos que antaño.
Una
explicación razonada y científica del Ciclo Económico es la que nos
proporcionan los economistas estadounidenses de la generación siguiente a la de
Keynes, en particular Alvin Harvey Harden (1887-1960). Para Harvey la fase de
expansión de la economía se pone en movimiento a causa de importante
innovaciones técnicas que fuerzan la “pereza” natural del empresario, el
cual se siente tentado a colocar su dinero solo en empresas tranquilas y
seguras. En realidad hay que reconocer que las vías férreas o la revolución de
la automatización y de los aparatos electrónicos, supusieron un notable aumento
de las inversiones, incluso en medida superior a la propensión espontánea del
empresario. La teoría concuerda punto por punto con la explicación precedente,
puesto que se reconoce en el empleo productivo de los capitales el resorte que
pone en marcha el progreso económico.
Llegados
a este punto, cabe preguntarnos ¿Qué puede hacerse para conjurar una crisis?
Ante todo se debe seguir muy de cerca la evolución de la “Coyuntura”. Los Órganos
Gubernamentales han de estar en situación de conocer con la mayor oportunidad
posible –no al cabo de meses o de años como por desgracia sucedió en España-- ciertos
datos fundamentales: el progreso de la producción industrial, los encargos de
bienes duraderos, el estado de las provisiones, el proyecto de nuevas
viviendas, los fondos útiles de las sociedades, la extensión del crédito
bancario, las inversiones en nuevas fábricas, el Índice de Precios al Consumo
(IPC), el porcentaje de desempleados, la marcha del comercio con el extranjero
y el estado de las reservas monetarias.
Todos estos antecedentes permiten trazar un cuadro suficientemente
preciso de la situación económica de una país y, mediante técnicas especiales
proyectar los resultados al porvenir a una distancia de meses e incluso
años. Los errores en que pueda incurrirse
no pueden ser achacables a la técnica, sino más bien a la dificultad de conseguir
informaciones precisas y oportunas. Desde luego, cuando los datos empiezan a
señalar una evolución menos favorable a la “Coyuntura”, resulta muy prematuro
intentar comprender si se trata de una recesión momentánea, destinada a ser
reabsorbida y anulada en pocos meses, o si se ha llegado al inicio de un largo
período de decadencia. En espera de fundadas precisiones se pierde un tiempo
inestimable, y esta es la causa principal de que las fases recesivas del ciclo
económico no hayan desaparecido por completo. Una vez comprobada la gravedad de
la situación, los organismos encargados de dirigir la economía pueden echar
mano de remedios que variarán conforme al género de la crisis con que se
enfrentan.
ESTUDIO ANALÍTICO-CONTABLE DE LA
ÚLTIMA CRISIS ECONÓMICA EN ESPAÑA.-
Por
lo que respecta a España, y ante las perspectivas económicas que se vislumbran
en el transcurso del presente año 2014, ha empezado a calar en el tejido
empresarial español la certeza de que la recuperación no es ya tan sólo
incipiente, sino que además se ha venido consolidando con una mayor fuerza
significativa. A este tenor, la mayoría de los presidentes y altos directivos
de compañías mercantiles han empezado a experimentar un mayor índice de
confianza, avalada por los resultados de una reciente encuesta elaborada por la
prestigios firma KPMG, en la que se asegura que la economía española cerrará el
presente ejercicio en una situación muchos más favorable y con mayor tendencia
a la creación de empleo, que al cierre del ejercicio anterior.
España
salió de la recesión en Septiembre del pasado año 2013, impulsada por el
esfuerzo reformista del Gobierno, un mejor entorno económico en los países
desarrollados y el fin de la crisis de deuda soberana en la Eurozona. De hecho
las tres grandes agencias de “raiting” ( Moody´s, Fitche y Stándar and Poor´s
(S&P)) han vuelto a subir la calificación crediticia a la deuda soberana
española en los últimos meses. En todo caso, tanto los indicadores cualitativos
de la demanda como el índice de confianza del consumidor, nos vienen a
confirmar que los datos de empleo empiezan a mejorar siquiera sea con leve
moderación, lo que lleva a los empresarios a ser cautos en cuanto a las
previsiones de inversión y creación de puestos de trabajo. Es por ello que en
mi opinión, y aún admitiendo que las perspectivas laborales tienden a un
devenir más favorable estimo, que el mayor ritmo en la generación de empleo se
retrasará a 2015, llegando a perfeccionarse en los dos años siguientes: 2016 y
2017. Esta prudencia, unida a la
situación en que entraron las compañías españolas en la crisis, es lo que lleva
al 60% de los cuadros directivos a pensar que el proceso de ajuste en las
empresas aún no ha terminado. Aún así, la confianza de la recuperación es
compartida por todos los sectores económicos del país. La banca por ejemplo, y
tras su profundo saneamiento y reestructuración, espera una mejora progresiva
del negocio financiero, mejora que ya se ha visto reflejada en una mayor
amplitud en la concesión de préstamos y créditos a intereses muy razonables;
actividad crediticia que había estado, ya no solo minorada sino prácticamente desparecida hasta fechas
aún muy recientes. Y en cuanto al pujante ámbito de las tecnologías y las
telecomunicaciones, el 39% de sus ejecutivos consideran que la situación de su
mercado ya es excelente o simplemente buena; un porcentaje que aumenta hasta un
77% para las previsiones de fin de año.
CONCLUSIÓN
En
resumen y para concluir, el estallido de la crisis financiera en España
desembocó en una crisis de consumo que vino a impactar de lleno en la
facturación de las empresas españolas.
Ante la debilidad de la demanda interna lastrada por el recorte de los
sueldos y la práctica congelación de las pensiones con la consiguiente pérdida
de poder adquisitivo de los españoles, el mercado exterior se ha venido
consolidando como vía alternativa de crecimiento para las compañías nacionales.
Pero las contingencias económicas van cambiando y tienden a navegar con un
viento mucho más favorable que hasta el presente, por lo tanto y pese a ciertas
ligeras turbulencias que aún se observan entre sectores, en el tiempo presente
y más aún en el tiempo por venir, a la economía española le espera una
recuperación gradual y progresiva, por lo que creo sinceramente que salvo una
hecatombe o desgracia nacional no previsible, y tal y como acaban de
diagnosticar los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) “
España ha superado el bache”.
============================================ Sevilla, Junio de 2014
