ASÍ SE PREPARAN LAS DAMAS Y CABALLEROS ALUMNOS
DE LA ESCUELA NAVAL MILITAR
Tres Siglos formando Oficiales de la Armada
La necesidad de Felipe V de contar con una Armada capaz de garantizar el tráfico marítimo con las posesiones ultramarinas, llevó a Patiño a crear una Academia de Guardias Marinas en 1717 sita en Cádiz, para la formación de la Oficialidad.
Para acceder a la Academia se exigía pertenecer a la nobleza, aunque se abría una vía excepcional de entrada para marinos experimentados que no fuesen de sangre noble. Esta exigencia estuvo vigente hasta 1824. El plan de estudios comprendía una parte teórica y otra práctica que se realizaba en buques.
En 1776 se abrieron nuevas academias en Ferrol y Cartagena, que fueron suprimidas en 1824 por demasiado costosas, permaneciendo solamente la de Cádiz.
Transformada la Academia en Colegio Naval, éste sería clausurado en 1868 por el excesivo número de Guardias Marinas y por las dificultades de Hacienda, estableciéndose en la Fragata Asturias, de pontón en Ferrol, la Escuela Naval Flotante en el año 1869.
En la Ley de Escuadra de 1908 se decidió llevar la Escuela Naval a San Fernando, estableciéndose en el antiguo edificio del Colegio Naval, e inaugurándose en 1913.
Ya en 1938 se proyectó el traslado de la Escuela Naval a Marín, debido principalmente a las excelentes condiciones para las prácticas de navegación que ofrece la ría. Este se efectuaría finalmente en 1943.
Escuela Naval Militar. Marín (Pontevedra)
Buques de la Armada navegando en formación
Caballeros Alumnos de Maniobras
Formación de Caballeros Alumnos y revista de SM el Rey Felipe VI
“Formación en el Patio de Aulas” para Leyes Penales / Armada Española
Desfile del Batallón de Alumnos con
motivo de las “Leyes Penales” durante la conmemoración de la Batalla de Lepanto
/ Armada Española
2º Brigada durante ejercicios de tiro en la Base de Figueirido
/ Armada Española
Acto de Entrega de Sables durante la
lectura de “Leyes Penales“/ Armada Española
Adiestramiento conjunto en la pista de obstáculos / Armada Española
Adiestramiento de los Alumnos con la 6ºª
Escuadrilla de Aeronaves de la FLOAN / Armada Española
Adiestramiento de Seguridad Interior en
el C.A.S.I. de la Escuela / Armada Española
Adiestramiento en la mar de los Guardias Marinas con las
Lanchas de Instrucción / Armada Española
Adiestramiento en la mar de los Guardias Marinas con las
Lanchas de Instrucción / Armada Española
Alumnos subiendo a la cofa del palo de
la ENM / Armada Española
Caballeros Guardias Marinas en formación
durante una Jura de Bandera de personal civil / Armada Española
Corriendo en la playa de Aguete / Armada
Española
Desfilando durante las Leyes Penales /
Armada Española
Desfile de los Guardias Marinas (Alférez
de Fragata) delante de las autoridades / Armada Española
Desfile durante el acto de Leyes Penales tras el acto de
“Entrega de Sables”/ Armada Española
Desfile por la explanada de la Escuela tras la Lectura de Leyes Penales
/ Armada Española
Ejercicios de contraincendios en el C.A.S.I. de la ENM / Armada Española
Estancia del JS. de Elcano en el muelle
de Torpedos de la ENM, para recoger a los Alumnos e iniciar el Crucero de
Instrucción / Armada
Formación de Alumnos en el “Patio de Aulas” de la ENM / Armada Española
Formación de Guardia Marinas en
“Presenten Armas” / Armada Española
Formación de Leyes Penales en el acto de
“Entrega de Sables”/ Armada Española
Formación en la explanada / Armada
Española
Guardias Marinas corriendo para formar
en la explanada de la Escuela / Armada Española
Instrucción marinera de los Alumnos por la Ría de Pontevedra / Armada Española
Participación de los Alumnos durante la
“Regata Guardiamarinas” / Armada Española
Prácticas con el sextante / Armada Española
Salida de los Caballeros Guardias Marinas
en las “Lanchas de Instrucción” / Armada Española
Sección de Honores disparando “Salvas”
durante un acto en el “Patio de Aulas” / Armada Española
Así se forjan los nuevos Oficiales a bordo de la Escuela flotante más
ilustre de la Armada
El
Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
Hay quien considera
que hasta que no hayas cruzado a vela el Atlántico –antiguamente llamado el Mar
Tenebroso- no puedes ser un verdadero marino. Hemos conseguido que uno de los Oficiales
de la Fragata más moderna de nuestra Armada, la 'Cristóbal Colón' F-105, nos
desgrane sus duras experiencias navegando como Guardiamarina en uno de los
veleros más grandes y famosos del mundo: el Juan Sebastián de Elcano.
Texto: Jesús Abraham,
Teniente de Navío, jefe CIS-Communication & Information Systems- y
coordinador INTEL de la Fragata F-105 “Cristóbal Colón”
Durante casi seis meses, el calendario retrocede más de
200 años en el tiempo y, cual Rodolfo
Sancho atravesando una de esas puertas de la serie televisiva ‘El
Ministerio del Tiempo’, los Guardiamarinas
de 4º curso -así se llama a los
alumnos de 3º y 4º cursos de la Escuela
Naval Militar de Marín, Pontevedra,
donde se forman los Oficiales de la Armada española. Los Alumnos de 1º y 2º son ‘aspirantes’ y los de 5º son ‘alféreces de
fragata alumnos’- aprenden a vivir al ritmo del repique de la campana que
marca los cuartos, las medias y las horas, y su vida se regirá por el discurrir
de la mar.
Con el Mar Océano
como exigente examinador, los Guardiamarinas
llevarán al límite los cuatro preceptos en los que se sustenta la formación de
sus valores castrenses: Honor, Valor,
Disciplina y Lealtad, y que están escritas con letras de bronce en el patio
de aulas de la Escuela Naval Militar,
tras la estatua del marino más ilustre que ha visto España, D. Álvaro de Bazán (1526-1588), Capitán General del Mar Océano; son valores
que en la mar toman vida cotidiana.
Qué
saber mucho antes de subir a bordo
Aunque un Guardiamarina
que embarca en el Juan Sebastián de
Elcano ya ha navegado previamente en unidades operativas de la Armada con motivo de sus períodos de
prácticas anuales, no es hasta su embarque en este buque-escuela cuando toma verdadero contacto con la mar.
Durante los años de formación previos ha recibido los
conocimientos navales teórico-prácticos y los valores castrenses necesarios
para llevar a cabo con éxito esta importante travesía. Como si de una
Universidad se tratase, los Guardiamarinas
van a compartir a bordo períodos de clases con las labores marineras más
exigentes y comprometidas. Así pues, es fácil encadenar más de 48 horas
seguidas ‘en planta’ si te coinciden
clases con ‘maniobras generales y
‘guardias de mar’.
100 días antes de zarpar
El Crucero de Instrucción -nombre que recibe la
navegación anual del Juan Sebastián de
Elcano- empieza con la tradicional Fiesta de El Ciento que se celebra en la
Escuela 100 días antes de que el buque-escuela zarpe rumbo a una
aventura que durará, aproximadamente, seis meses. En dicha fiesta, los Guardiamarinas que embarcan ese año
hacen partícipes a todos sus compañeros, alumnos y profesores de tan importante
acontecimiento profesional y personal.
...y
llega la hora de navegar
Cuando llega el día de salir a la mar, en la bahía
gaditana se escucha por los altavoces del buque y al son de la banda de
música que despide al velero desde el muelle, la ya célebre frase -ver
el recuadro arriba- con la que el Comandante da la orden de zarpar ante
las miles de personas que se agolpan en tierra y a bordo de pequeños veleros
que acompañan la salida. Y así, el Juan
Sebastián de Elcano se va perdiendo poco a poco hacia el horizonte con todo
el velamen extendido. Comienza la primera singladura de buen cariz rumbo a las Islas Canarias en busca de los alisios
-vientos constantes del nordeste- que, como acompañaron a Colón y otros tantos ilustres marinos en su camino a las Américas,
el Elcano sabe buscar y encontrar
como combustible para navegar.
A bordo, las clases, con horario matutino y vespertino,
ocupan la atención principal de la labor del Guardiamarina, solamente interrumpida por la voz de ‘maniobra general’. Esta voz indica a
todo miembro de la dotación que tiene que ocupar su puesto pre asignado en el
buque para llevar a cabo una maniobra marinera. Por ejemplo, una ‘trasluchada’ -cambiar el rumbo haciendo que el viento te cruce la popa-, puede
durar hasta dos horas empleando a más de 200 personas, sobre todo al comienzo
del viaje, cuando la destreza de los alumnos aún está por pulir; para comparar,
en un velero de diez metros esta maniobra suele durar menos de cinco segundos y
la lleva a cabo una sola persona.
Los ‘Caballeros’ y
‘Damas’ -nombres por los que el resto de la dotación se dirige a los Guardiamarinas-, ocupan un puesto
preponderante y el de mayor riesgo en la maniobra junto a los gavieros -marineros
responsables de las velas-. Todos ellos tienen que subir por la jarcia -las escalas de cuerda- a las vergas –los palos horizontales de los
mástiles- para soltar o recoger las velas necesarias, según las directrices
que ordene el Comandante del buque,
que supervisa la maniobra desde el puente de gobierno. Estas acciones se llevan
a cabo según el sonido del chifle –un silbato especial para dar órdenes en el
buque- del suboficial Contramaestre de Cargo -el suboficial especialista en
Maniobra más antiguo y con mayor experiencia a bordo-. Cada pitada significa una cosa, y va dirigida al personal de una
vela determinada de las 20 que conforman el velamen del buque. Así pues, cuando se escucha 'totoi, totoi, totoi,
totoi, io, io, roooooo’, el Contramaestre
dice al Guardiamarina que cubre el trinquete -la verga más elevada del mástil de proa-, a 50 metros por encima
de él, que ha finalizado su parte de la maniobra y que ha de bajar a la
cubierta para continuar apoyando la maniobra cobrando del cabo asignado –es decir, tirando de la cuerda asignada-.
Haciendo
frente a olas de seis metros
Estas maniobras, que con mar en calma y en climas
tropicales son agradables, pueden llegar a complicarse enormemente cuando
navegas con bajas temperaturas, lluvia y olas de más de seis metros. Aunque a
toro pasado se recuerda con cariño, estar durante varias horas a 50 metros de
altura suspendido sobre un cable de acero con sus balances y cabezadas,
totalmente empapado y con una sensación térmica que ronda los cero grados no es
una experiencia fácil ni placentera. Son la confianza en tus compañeros y la obligación
de cumplir con tu misión lo que te ayuda a capear la situación y concluir tu
tarea.
Otra labor esencial del Guardiamarina es la de cubrir su puesto en la ‘guardia de mar’. Operativamente, el Juan Sebastián de Elcano se divide en cuatro turnos rotatorios de
tres horas en período diurno, de 8 a 20 horas locales, y cuatro horas en
período nocturno. Cada Alumno tiene asignado un puesto, bien sea en el ‘puente’ gobernando el buque según la derrota decidida –el rumbo que ha de llevar el buque-, en
el ‘cuarto de derrota’ planificando y
actualizándola, o en la ‘cubierta’
supervisando que la cabuyería y el
velamen –los conjuntos de cabos o
cuerdas y de velas- trabajan correctamente.
Navegando
como hace cientos de años
Y es que, en el Juan
Sebastián de Elcano, la navegación se hace completamente a vela y ‘por
estima’, es decir, calculando la situación según las alturas del Sol y las
estrellas y calculando la derrota según la velocidad, el rumbo, la deriva –desviación causada por el viento o las
corrientes- o el abatimiento –el
ángulo que forma el casco con la dirección que realmente sigue el buque-. Todos
estos datos se toman cada 30 minutos y se registran en una tablilla para poder
hacer una media ponderada que permita situar, con medios manuales, al buque en mitad
del Océano con un error inferior a una milla náutica -1.852 m-.
Así, para aquello que la tecnología actual nos permite
conocer en los escasos tres segundos que miramos nuestro ‘plotter’ -o carta
electrónica digital con la posición y los datos de navegación-, un alumno
tarda 45 minutos por la mañana y otros 45 minutos por la tarde para
averiguarlo. Es el tiempo que invierte en preparar el ‘mono de observación’ -esquema para el estudio que va a realizar-,
tomar las alturas con el sextante –antiguo pero eficaz instrumento naval de
medida- y resolver ‘el problema de la recta de altura’ que, efectivamente,
permite obtener una situación como si de un GPS se tratase.
El
ocio a bordo, lleno de tradiciones
Aquellos que hemos navegado, vivido, aprendido, sufrido y
disfrutado a bordo, llamamos cariñosamente 'Juanse'
a este velero, porque adquirimos esa regalía -privilegio- después de largos y
duros meses 'jugándonos el pescuezo' sobre las vergas de este bergantín-goleta.
Pero en el 'Juanse' no todo es
trabajo; también hay momentos épicos como el que ofrece cada jueves al ocaso el
‘paseíllo’ al son de Paquito el Chocolatero.
Una tradición heredada de cuando se navegaba con animales
vivos a bordo, debido a la inexistencia de cámaras frigoríficas. Así, los
animales que iban a ser sacrificados para servir de alimento a los miembros de
la dotación, eran paseados por el combés
–la cubierta- antes de encontrar su
destino. Hoy en día, esta vuelta ya no la dan los animales, sino los miembros
de la dotación y para gozo y disfrute de ellos mismos. No menos curiosa es la Ceremonia de Paso del Ecuador, en la que
los neófitos en cruzar al hemisferio Sur son recibidos por el dios Neptuno a quien tienen que pagar un
tributo.
Una jornada inolvidable en la que se invierten
simbólicamente los empleos y los Caballeros baldean cubiertas mientras el
Marinero más avispado, con galones de
Segundo Comandante, supervisa las limpiezas. Anécdotas cariñosas que hacen
de esta jornada algo único e irrepetible.
Al
llegar a puertos de Ultramar
En el momento de la llegada a puerto, tanto el buque como
la dotación se transforman. El Juan
Sebastián de Elcano se engalana y los Caballeros cambian las faenas
marineras por las labores diplomáticas y el uniforme de etiqueta. Durante la recepción que el Comandante ofrece a bordo, sobre la
casi centenaria cubierta de esta 'embajada
flotante', los Caballeros y Damas
ejercen de anfitriones de las máximas autoridades y personalidades más
distinguidas entre la sociedad del país de acogida.
Visitas a autoridades, actos y honores, y eventos
culturales copan las jornadas en puerto. Atenciones bien acogidas y agradecidas
tras duras y largas singladuras en la mar. Una formación diplomática para estos
jóvenes Oficiales que, en su futuro profesional, les será de gran utilidad como
embajadores militares del pabellón español.
El Buque Escuela Juan Sebastián de
Elcano en cifras
• Es, según la eslora, el segundo Buque Escuela
a vela más grande del mundo que está operativo.
•
Tipo: Bergantín goleta
•
Dimensiones:
•
Eslora -longitud-: 113 metros
•
Manga -anchura-: 13 metros
•
Botadura: Cádiz, el 5 de marzo de 1927. Su madrina fue Carmen, la hija del
entonces presidente del Gobierno, el General
Miguel Primo de Rivera.
•
Base: El Arsenal de La Carraca, en San
Fernando, Cádiz.
Francisco Javier de la Uz Jiménez
Fuentes
consultadas:

































