En todo trabajo
cuando uno de los términos se refiere a los “políticos”, se tiene garantizado
de antemano un cierto interés, y es que
este vocablo lleva consigo una carga eléctrica que agita en nuestro
interior las fibras de la afición al misterio, el deseo de aventuras que todos
llevamos dentro, y ese gusto casi feroz de practicar la disección espiritual de
nuestro prójimo. Pero desgraciadamente para muchos, y a base de mentiras, la
política no es mas que una fuente de ingresos disfrazada de patriotismos. “ Nunca
se miente tanto como en política antes de las elecciones, durante la guerra o
después de una cacería”
En la política
nacional se entrecruzan estos días dos caminos, los del PSOE de Pedro Sánchez
cuando se pone a seguir la estela mediática de Podemos y los de Pablo Iglesias
cuando se quita el piercing de la oreja y se despoja de algunos aspectos
llamativos de su programa, y da un paso atrás, escocido ante las primeras
preguntas afiladas de los periodistas.
Echando más leña
al fuego, el equipo de “El Hormiguero” de Antena 3 nos mostró su versión del
magnífico anuncio de la Lotería de Navidad. Lo protagonizaba una réplica de
Mariano Rajoy acudiendo al bar del supuesto
Pablo Iglesias para felicitarle por haber ganado las elecciones. Una vez
allí, el “coletas” le entregaba a “Rajoy” un sobre con el carné de miembro
honorífico de Podemos. Emocionado el presidente le decía: “Gracias”, a lo que
el “coletas” respondía: “Gracias a ti. ¡Pero si lo habéis hecho todo
vosotros!”.
Cambiando de
tercio y bajo el disfraz de persona lógica y razonable ha empezado a despuntar
nuestro pequeño Nicolás que desde pequeñito ya daba la nota introduciéndose
entre la muchedumbre para empezar a famosear y programar un guión de vida
desbordante, llegando hasta la realeza, alternando con políticos y viviendo en
hoteles maravillosos. Los niños quieren vivir como él, dicen que se jubilarán
pronto ya que el pequeño Nicolás les va a pagar todos los juguetes y gastos que
deseen.
Yo solo te digo,
pequeño cabroncete, que madures y no lleves esa agenda tan apretada, soñar es
bueno, pero la mirada que tienes es de
mentir y con necesidad de aprender.
Por si fuera
poco, el presidente catalán ha abierto una dinámica de la que, cada vez sabe
menos cómo salir y, sencillamente, después de abrirla, lo que menos debería
hacer es pedir a los demás que le den una solución al problema que él ha
generado. Menos mal que el Gobierno de España ha estado presto para suplir
muchas de las carencias que el marasmo financiero que sufre Cataluña, y
siempre, por culpa del mal gobierno de la Generalitat, y el viaje a ninguna
parte de su Presidente Artur Mas.
Y es que hasta
los ciegos se dan cuenta de la forma de proceder de la mayoría de nuestros
políticos. Como siempre los clásicos ya sospechaban de los pillos y nos lo cuentan con toda clase de detalles:
Sospecha semejante a la del episodio de las uvas que se
narra en el “Lazarillo”. A saber; el ciego comparte un racimo con el muchacho con la condición de que cada uno
tome cada vez solo una uva. Empiezan cumpliendo el pacto, pero el anciano se
apresura a comerlas de dos en dos. Entonces, escribe Lázaro de Tormes:”No me
contenté ir a la par con él, tres a tres las comía”. Acabado el racimo, el
ciego le hace notar: “¿Sabes en qué vi que las comiste tres a tres? En que
comía yo dos a dos y callabas”
Como si un ladrón dejara de serlo porque sus compañeros
de celda hubieran robado más que él.
A Jean Anthelme
Brillal-Savarín, jurista francés y autor del primer tratado de gastronomía, le
preguntaron un día el número de comensales que en su opinión eran los ideales
para disfrutar de una buena comida. Empezó Savarín haciendo hincapié que la
mesa debería ser redonda, así los temas de conversación no se escaparían por
las esquinas, que a ser posible, igualaran el número de mujeres y hombres, y
sobre todo, ¡que no sentaran en ella
a político alguno! . Ante tantas divagaciones
le insistieron:
-Maestro, queremos saber el número ideal de comensales
para disfrutar de una buena comida, a lo que contestó:
El más próximo se llama
Daoiz y al contrario de su eterno compañero Velarde, carece de una parte
importante de su cuerpo: los testículos.
Si levantaran la cabeza sus
tocayos humanos los heroicos artilleros.
Bien, es
suficiente por hoy, no es preciso continuar la caricatura para advertir que
todo lo anterior es una completa majadería. Sin embargo, según ellos,
aderezando el lenguaje con un poco más de sentimiento, salpicando el discurso
con alguna anécdota épica creen que podrán obtener una buena historia con la
que construir una nación superlativa a su medida, y no se dan cuenta que: “Dar ejemplo no es la
principal manera de influir sobre los demás; es la única.”
Y así discurre
la vida política española: cuestiones de protocolo, de orgullo, de “y tú más”
estropean nuestra convivencia y lo que es peor, hacen peligrar nuestra unidad.
Y así, ¿cómo vamos a entrar con buen pie en el próximo 2015 tan crucial, tan
electoral, tan podemático, perdón, problemático?
Zaragoza diciembre 2014
Ángel Cerdido Peñalver


