FELIPE ANTON
"EL ANTONINO"
La Codorniz
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Nació este insigne pintor en el año 1828, de Anselmo Antón y Beatríz Domínguez, obscuros y modestos cardadores de lana.
Iniciado por sus padres en la cardadura, cardaba "El Antonino" distraidamente durante el día y durante la noche se deslizaba secretamente hasta las puertas de la catedral, donde Goy decoraba, en aquellos tiempos, una capilla. De este modo se aficionó el muchacho al arte de la pintura. Pero el padre, hombre sumamente tirano y amante de la lana, le quitaba siempre los pinceles de la mano y se marchaba a Toledo a tirarlos al río Tajo. El joven "Antonino" aprovechaba estos viajes de su padre para volver a adquirir otros pinceles y dibujar de nuevo graciosísimos rostros de majas y chisperos, pero al volver el padre le rompía los cuadros a hachazos y partía otra vez a Toledo cargado de pinceles, que tiraba al río.
En el año 1848, y paa evitar esos contínuos viajes, trasladóse Antón con toda su familia a Toledo y alquiló un piso junto al puente viejo, desde el cual podía arrojar directamente al Tajo los pinceles de su hijo.
"Mi vida -dice "El Antonino" en sus memorias- se había hecho insoportable.
-Carda -medecía mi padre.
-No cardo -le respondía yo.
Entonce él se armaba de un hacha y me destrozaba mis chisperos; luego, amenazándome con golpearme también a mí,
Chispero
me obligab a gritar: "¡Viva la cardadura!". Yo, gritaba; pero en mi corazón anidaba ya la rebeldía y meditaba la fuga." En 1849, "El Antonino" huyó de Toledo, atravesó fronteras, y, andando, andando, llegó hasta el reino de Claritonia, donde logró ser recibido por los reyes, que eran muy amantes de las ciencias, de las letras y de la agricultura, pero que, sin embargo, no eran amantes de la pintura. No por esto se descorazonó "El Antonino", el cual partió de Claritonia y volvió a pie hasta Sevilla. Llegado a la capital andaluza, se arrojó al Guadalquivir y lo atravesó varias veces a nado, atrayéndose con ello la atención y la benevolencia del embajador de Claritonia, cuya influencia cerca de los reyes de su pais era sobradamente conocida.
Ardua y delicada fue la tarea del insigne embajador; pero finalmente, el 5 de junio de 1859, lograba persuadir a los reyes de Claritonia, amantes, como se ha dicho, de las ciencias, de las letras y de la agricultura, a descuidar esta última rama y hacerse amantes de las ciencias, de las letras y de la pintura. El 12 de agosto del mismo año, "El Antonino" era solemnemente recibido en la corte, y la reina, en memorable discurso, le encargó de blanquear todas las casas de la capital.
Después de lo cual le regaló una botella de anís y lo despidió amablemente.
La noche siguiente "El Antonino" se arrojó al río que cruzaba la capital, el cual atravesó varias veces a nado,
pero de incógnito, porque era modestísimo y gustaba de esquivar los honores. Al llegar el alba salió del río y se puso a la tarea de blanquear los casas de la ciudad. El 15 de agosto de 1919 terminaba su obra. Murió dos días despues, a los ochenta y dos año, entre los brazos del bondadoso embajador.
MOSCA


