No se hace uno viejo por haber vivido muchos años,
se hace uno viejo por haber defraudado su ideal.

Gral. MacArthur.
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18/9/24

EL PRINCIPITO XVI

 



EL PRINCIPITO


"Un ser extraño, un ser excepcional y precioso, un Príncipe, un Príncipe bondadoso y distraído perdido entre nosotros"


XVI

    El Séptimo planeta fue, la Tierra.                                                                                                ¡La Tierra no es un planeta cualquiera! Se encuentran en él ciento once reyes (sin olvidar, por supuesto, los reyes negros), siete mil geógrafos, novecientos mil hombres de negocios, siete millones y medio de borrachos, trescientos once millones de vanidosos, es decir, alrededor de dos mil millones de personas mayores.                                                                  Para daros una idea de las dimensiones de la Tierra, os diré que antes del invento de la electricidad, era preciso mantener, entre los seis continentes, un verdadero ejército de cuatrocientos sesenta y dos mil quinientos faroleros.
        Visto de lejos, hacía un efecto espléndido. Los movimientos de aquel ejército estaban regulados como los de u ballet de ópera. En primer lugar les tocaba a los faroleros de Nueva Zelanda y de Australia. Luego, una vez que estos habían encendido sus farolillos, se iban a dormir. Entonces, entraban, a su vez, en la danza los faroleros de China y Siberia. Luego también aquellos se perdían entre bastidores. Entonces les tocaba a los faroleros de Rusia y de las Indias. Luego, a los de África y Europa. Después, a los de América del Sur. Luego a los de América del Norte. Y nunca se equivocaban en su orden de entrada en escena. Era grandioso.                                                                                                                                            Tan solo el farolero del único farol del Polo Norte, y su colega del único farol del Polo Sur, llevaban una vida de ociosidad e indolencia, porque trabajaban solo dos veces al año.