“El Derecho al Alzamiento”
18 DE JULIO: DISCURSO EN EL
PALACIO DE CONGRESOS
“Un pueblo amenazado o víctima de una agresión
injusta, si quiere pensar y obrar cristianamente, no puede permanecer en una
indiferencia pasiva”,nos dijo el Papa Pío XII a los españoles y nos sirve
hoy para explicar el lema de este acto: “El Derecho al Alzamiento”.
Pero, ¿qué es el Derecho al Alzamiento? ¿Por qué el 18 de
Julio de 1936 existió el derecho al alzamiento? Y, por último, ¿fue positivo
ejercer el derecho al alzamiento el 18 de Julio?
El derecho al alzamiento es la facultad que tienen los
pueblos para rebelarse contra una situación que atenta directamente contra la
unidad, la esencia y la independencia de la Patria. Y este derecho queda
consagrado a lo largo de los siglos de nuestra gloriosa historia donde el
pueblo español supo actuar como tal. Queda consagrado también en la misión y
destino de nuestros ejércitos. Pero queda consagrado, sobre todo, en la
Doctrina Tradicional de la Iglesia que nosotros profesamos. Porque,
sencillamente, nosotros, hombres de Fe, veneramos a los santos que nos dieron
ejemplo de caridad, como la Madre Teresa de Calcuta; que nos dieron ejemplo de
pobreza, como San Francisco de Asís; que nos aportan luz, como Santo Tomás de
Aquino; que nos ayudan a confiar en la Providencia, como San Isidro. Pero
también aquellos que se santificaron empuñando la espada para defender la Fe y
la Patria, el Altar y el Hogar, como San Fernando, San Luis, Santa Juana de Arco
o, recientemente, Antonio Rivera, “el Ángel del Alcázar”, que animaba a
disparar diciendo “tirad, pero tirad sin odio”.
Pero, ¿qué pasó el 18 de Julio para que se pusiera en
marcha un Alzamiento Nacional? Conviene repasar la historia y tener memoria de lo
ocurrido, sobre todo en los tiempos de la calumnia y la mentira que nos ha
tacado vivir. España venía de un proceso decadente de más de un siglo,
desorientada y desubicada, sin encontrar su esencia. La Segunda República nos
trajo un proceso revolucionario marxista para dilapidar definitivamente a
España. Trataron de arrancar la Fe del pueblo, con la persecución religiosa más
cruel de la historia de la Iglesia. Romper nuestra unidad, política y social,
con los separatismos y la lucha de clases. Y regalar nuestra soberanía y
nuestro oro al poder soviético. El Derecho al Alzamiento se ejerce el 18 de
Julio de 1936 y la España auténtica se levanta en armas frente a la situación
de caos y descontrol. El Alzamiento llevó hasta el extremo las cuatro virtudes
esenciales del pueblo español: La Fe, el Patriotismo, el Valor y la Unidad.
- La primera de estas virtudes es la Fe, la Fe Católica
de España. Fue, el 18 de Julio, el inicio de un Alzamiento bélico ajustado
clarísimamente al derecho cristiano. Por eso, lo recuerde o no el pueblo, lo
recuerde o no la jerarquía de la Iglesia, la guerra de 1936, fue una cruzada,
una cruzada por Dios y por España, donde dio su vida la mejor generación
española de todos los tiempos. Una Cruzada que fue precedida y compaginada por
una persecución religiosa, asesinando por odio a la Fe a trece obispos y cerca
de siete mil sacerdotes y religiosos. Miles de edificios eclesiásticos
quemados, santuarios arrasados y hasta profanación de cementerios por las
bestias rojas, hoy camufladas en sindicados subvencionados, asociaciones de los
“deshechos” humanos, “plataformas contra la intolerancia” y abanderados de la
democracia “de toda la vida”. A un lado, en 1936, los gritos blasfemos, de odio
y de rencor contra el Cielo. En el otro, la Fe, la Fe Católica, la conjugación
cristiana del amor y la guerra, vivando a Cristo Rey y confiando en las fuerzas
que vienen de lo Alto. Frente a Santiago Carrillo y sus matanzas de Paracuellos
del Jarama nos dejó José Antonio, en un párrafo de su testamento, el deseo de
que su sangre “fuera la última que se vertiera en discordias civiles”.
- La segunda virtud que hizo posible el 18 de Julio fue
el ejercicio práctico, constante, del Patriotismo. Un patriotismo llevado hasta
el sacrificio supremo, porque en 1936 el pueblo español fue consciente del
ataque perverso que desde el comunismo apátrida y la derecha liberal y burguesa
se estaba llevando a cabo para la destrucción de la Patria. Y mientras en un
lado, el oro de nuestro patrimonio nacional se entregó a Rusia o a Méjico, y
que jamás nos devolvieron, en el otro, eran las gentes sencillas y humildes de
España, quienes despojándose de sus pertenencias, entregaron, voluntariamente,
lo poco que tenían para la Causa Nacional. Fue la encarnación viva de la consigna:
¡todo por la Patria!. Un patriotismo vertebrado en el amor más profundo por la
estirpe, por la sangre, por la cultura, por la historia y por la religión de
nuestro pueblo.
- El Valor demostrado en nuestra Cruzada Nacional, por
aquellos hombres, paradigmas del valiente cruzado, es una virtud, no sólo de la
guerra, sino también de la Victoria. “¿Dónde van estos locos? -se preguntaban
los rojos hace hoy más de 75 años- si nosotros tenemos todos los medios, la
aviación, la armada y el oro”. El Caudillo Franco, sólo supo decir: “lo tenéis
todo menos la razón. Nosotros tenemos la Fe en la Victoria.” En aquellos años,
las gestas intrépidas por la Causa Nacional se cuentan por miles. Quedan
escritas en el libro de la historia, miles de épicos hechos y miles de héroes
españoles. Por ejemplo, la victoria alcanzada por don Teodosio Herrera Fuente,
requeté defensor del Santuario de Covadonga, que voluntariamente se enfrentó en
solitario a quince milicianos en aquellas memorables montañas. O la defensa
hasta la muerte del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza. O la hazaña
inigualable del Alcázar de Toledo, donde el Coronel Moscardó, junto con sus
hombres, resistió la embestida roja de fusiles, cañones, bombardeos y minas
durante 70 días. Mientras los rojos huían al extranjero, el Coronel Moscardó
arengaba a su hijo Luis para que tuviera el valor de morir por España.
- Junto a la Fe, al Patriotismo y al Valor, la Unidad. La
unidad cierra el eje fundamental de las virtudes que nos sitúan en el
Alzamiento Nacional del 18 de Julio. La unidad que bien se dice, hace la
fuerza, se dio, con todo su esplendor, entre las tropas acaudilladas por
Francisco Franco. Era el gran pueblo español quien se levantada bajo el
liderazgo indiscutible de quién hoy aquí nos congrega. El Movimiento Nacional
al que se unía el Caballero Legionario y el obrero de la fábrica, el falangista
valeroso y el oficial del ejército, el carlista catalán, vasco o castellano y
el Guardia Civil que muere pero jamás se rinde. En el caso de España, son válidas
las palabras del Evangelio, “quien no está conmigo, está contra mí”. Qué bien
sintetizó la unidad don Manuel de Góngora,
Mientras España
exista
y rece y jure
en español su credo,
siempre habrá
en Somosierra un falangista,
un requeté en
Navarra y un cadete en Toledo.
Valió la pena, por supuesto, ejercer el derecho al
Alzamiento. Se derrotó al comunismo, venció España a la antiespaña y se pudo
reconstruir una Patria Grande y Libre. Fue Francisco Franco, no lo olvidemos, quien
comandando a un pueblo de virtudes tan excelsas, logró en pocos años poner en
marcha la agricultura y la ganadería, aprovechando el clima y la tierra
productiva de España. Creó el Instituto Nacional de la Industria, para el
fomento de un motor económico potente de empresas e industrias de primer nivel.
Elaboró, reconoció y protegió al trabajador, ya en plena guerra, con unos
derechos sociales únicos en el mundo. Fundó e implantó la Seguridad Social,
teniendo todos los españoles una sanidad gratuita y de calidad con unas
cotizaciones que fueron la envidia del mundo. Hizo que el pueblo de verdad
estuviera representado, con la “Ley Constitutiva de las Cortes”, por cauces
directos y naturales con los Consejeros Nacionales, los presidentes de altos
organismos, los sindicatos verticales, por sectores y gremios, los
representantes de la familia, los rectores de universidad, los presidentes de
instituciones culturales, los presidentes de asociaciones y colegios
profesionales. Mantuvo la paz y el orden durante cuarenta años, algo jamás
repetido en la historia de España.
Y de todo eso hemos vivido hasta ahora, de las rentas del
franquismo que se han acabado después de más de treinta años de estafa
democrática. Lo estamos sufriendo en la España de hoy. No tenemos paz ni orden
y sólo hay que mirar las noticias para darse cuenta. El pueblo no tiene ningún
cauce de representación, salvo depositar cada cuatro años una papeleta en una
cloaca. Con esa papeleta, se autoriza la corrupción, la mafia política de unos
partidos que están enterrando todo lo que ganamos después de mucho esfuerzo y
sufrimiento. ¿Qué decir de la Seguridad Social? Absolutamente quebrada, ya
están en marcha las medidas para el copago, desestabilizando a las economías
más humildes, y nadie tiene asegura su pensión. Los derechos sociales, la
protección laboral, es ya historia. Ahora manda un capitalismo socialista,
diseñado por este sistema democrático, retirando la paga extra de navidad y
pronto, también, la del 18 de Julio que, todos, socialistas y liberales,
quieren recibir aunque sean antifranquistas. ¿Y el Instituto Nacional de la
Industria? ¿Dónde han quedado las empresas nacionales que creó Franco? Fueron
privatizadas unas, vendidas otras a capitales extranjeros y algunas simplemente
liquidadas: ENDESA, privatizada por Aznar, donde curiosamente ahora es
consejero cobrando 300.000 euros al año. SEAT o PEGASO, vendidas por la
democracia, o la liquidación de astilleros, empresas textiles o industrias
pesadas. Sin hablar de la agricultura o la ganadería, deshechas a instancias de
la Unión Europea, dejando nuestra tierra sin cultivar a cambio de un puñado de
euros de subvención.
Ante la situación crítica de la España actual, la lealtad
nos exige defender el 18 de Julio, la liberación nacional que supuso y la
Victoria que nos trajo el Caudillo de España, Francisco Franco, la espada más
limpia de Europa. Enarbolemos esa Bandera, la Bandera de la Lealdad y el Honor
frente a la cobardía y la traición. Fue necesario el 18 de Julio. Fue
obligatorio ejercer el Derecho al Alzamiento. Todos los españoles salimos
ganando de aquella Victoria.
Juremos, como lo hicieron nuestros héroes y nuestros
mártires del 18 de Julio, no abandonar jamás la Fe Católica, el Patriotismo, el
Valor y la Unidad para reconquistar nuevamente nuestra Patria. Y pese a las
mentiras de la memoria histórica, estemos orgullosos de nuestro Caudillo,
Francisco Franco, ¡presente! ¡Arriba España! ¡Viva Cristo
Rey!
Miguel Menéndez Piñar
José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
De la XXX

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