Rafael Casas abogado del doctor Vela, explica la falsedad que hay tras algunas acusaciones.
El
abogado Rafael Casas
La
existencia de una presunta trama que robaba a niños para su posterior venta ha
estremecido a las audiencias de televisión en programas populares en los
últimos años. El pasado mes de junio, el Tribunal Supremo emitía una
sentencia sobre uno de los casos más conocidos, el del doctor Vela, ya
fallecido, a quien exoneraba de las imputaciones. Rafael Casas Herranz,
abogado del médico, explica la historia.
No
existe trama de bebés robados y menos por parte del doctor Vela, que
no tenía contacto con nadie que pudiera considerarse como “una organización o
algo similar". Las palabras del abogado Rafael Casas son
contundentes. "No me consta que el doctor haya tenido participación
en ningún caso, lo que no excluye que pueda existir algún caso aislado de otra
persona", añade.
El caso que ha centrado la polémica es el de Inés Madrigal. Esta mujer, recuerda el abogado, nace en la clínica San Ramón de Madrid y es adoptada, a pesar de afirmar ser un bebé robado. En aquellos momentos, la ley impedía que los hijos adoptados pudieran conocer a la madre si ésta no quería que lo supieran. Hoy en día sí se puede rastrear y conocer su origen biológico. A partir de ese cambio legal, Inés y otras personas se asocian y el gobierno crea un banco de datos de ADN donde estos podían cruzarse para averiguar la identidad de los progenitores. Madrigal indaga sobre sus orígenes, acude al programa "Espejo Público" de Antena 3, y su historia prende.
INVESTIGACIONES Y
SENTENCIA
Inés
Madrigal se querella contra el doctor Vela por detención
ilegal en abril de 2012. "La madre adoptiva pasa de ser testigo a
investigada, y ambas hacen declaraciones contradictorias a lo largo del
procedimiento. La parte acusadora propone como testigos a unas personas que
iban a testificar a favor de la trama y resultó que ninguno de ellos conocía
nada relacionado con este asunto", asegura Casas. En un primer
momento, la sentencia de la Audiencia Provincial da la razón a la denunciante.
Sin embargo, tras recurrirla, el Tribunal Supremo (la máxima instancia) revoca
la sentencia en cuanto a la detención ilegal y retira la declaración de
culpabilidad del doctor Vela de ese delito el pasado mes de junio.
El
Supremo ha dado la razón a la acusación ya que ha declarado que no existía el
delito de detención ilegal por parte del doctor Vela. "Para detener
ilegalmente a una persona se necesita que físicamente se le prive de libertad,
y esto aquí no ha sucedido nunca. Si hubiese sucedido los únicos que serían
parte activa serían los padres adoptivos. El Supremo revocó la sentencia de
la Audiencia Provincial que consideraba probada la detención ilegal y sostiene
lo contrario", indica el abogado.
En
este sentido, entre la primera sentencia de la Audiencia y antes de dictar
sentencia el Tribunal Supremo, Inés Madrigal encontró a su familia
biológica a través de un banco de datos de Estados Unidos y a partir de ahí se
inicia el contacto con otros hijos de su madre biológica. Estos le cuentan que
su madre —que ya había fallecido— la entregó voluntariamente, por lo que no
cabría calificarla de bebé robado.
En el
caso de Inés Madrigal, el abogado señala que entre esta mujer y su madre
adoptiva hay una serie de contradicciones. Mientras una afirma ser un bebé
robado, la madre adoptiva aseguraba que se la regalaron. En ese caso ella sería
la ladrona. "Si hay una detención ilegal seria ella la que cometería el
delito, no el doctor, que interviene sólo en el parto".
FALSIFICACIONES DE LA VERDAD
En
toda la expectación mediática que rodeó al caso tiene parte importante una
fotografía publicada en la revista Interviú con un bebé en un congelador.
"Sin ese precedente el doctor hubiera sido alguien anónimo", asegura
el abogado. Explica la historia: un Inspector de Policía, José Antonio Giralte,
extorsionó al doctor Vela pidiéndole seiscientas mil pesetas, hasta que el
doctor le descubrió. Como reacción, el inspector —que ya le había amenazado con
acudir a algún medio de comunicación sensacionalista— vendió a la revista una
historia inventada.
Una
conocida periodista, ya fallecida, y un fotógrafo, con la colaboración de
alguna empleada del hospital, entraron de noche a una sala de la clínica donde
había un bebé que había fallecido y estaba esperando autorización judicial para
hacer la autopsia. Le hicieron una foto y dijeron que ese era el bebé que se
enseñaba a las madres para mostrar que se había muerto su hijo, y así robárselo
para entregarle a otros padres.
NO SE ROBABAN NIÑOS
En
realidad, asegura el abogado, "no se robaban niños. Había muchas
madres que no querían serlo y no querían al hijo. No había ni necesidad de
robar, era algo voluntario por parte de la madre". Añade: "En aquella
época las cosas eran muy distintas y de forma generalizada se tramitaban
adopciones para aquellas madres que no querían o no podían tener a sus hijos.
Existía un mecanismo legal para ello".
Para
el abogado, "se ha generalizado y desvirtuado la realidad y se ha tratado
como una posible trama lo que fueron unos trámites normales de adopción que en
aquellos tiempos se hacían de forma legal". Explica: "El morbo ha
desencadenado que una serie de programas de televisión se lucrasen a costa de
esta mentira. Se generó una expectación en el espectador y se le hizo ver las
cosas de una manera irreal".
EL PAPEL DE SOR MARÍA
El Doctor
Vela era médico ginecólogo de la clínica San Ramón de Madrid. Se
relacionó con Sor María, una religiosa acusada de tráfico de bebés
robados, y que falleció en 2013. El abogado Rafael Casas explica que
"Sor María era una monja y asistente social que se dedicaba a
ayudar a las madres que iban a dar a luz y no querían abortar, y ayudaba a las
madres a entregar a los niños en adopción. Es probable que en alguna ocasión
colaboraran, que Sor María tuviera a alguna madre que quisiera dar a su
hijo en adopción y que buscara la colaboración del doctor para el parto. Él no
se dedicaba a facilitar la adopción, sino que intervenía en los partos y
atendía a las madres en el proceso de gestación, pero no tenía una intervención
posterior más allá de firmar los certificados de nacimiento".
UNA ALTERNATIVA AL
ABORTO
En aquella época, "el aborto estaba
tipificado penalmente y la adopción era la vía que se utilizaba para que las
madres que no querían tener a sus hijos no abortaran y que las parejas que no
podían tener niños, tuvieran la oportunidad de tenerlos".
"Socialmente
era vergonzoso para las madres soteras quedarse embarazadas y se hacía todo lo
posible por parte de las familias para ocultarlo. Entre otras cosas, se
ingresaba a las madres en residencias para evitar que las vieran embarazadas y
cuando volvían decían que se habían ido a trabajar o a estudiar al
extranjero".
Matiza
Casas: "La sociedad de hace cincuenta años no es la de hoy en día.
Tratamos de ver con ojos de hoy lo que ocurría entonces. Uno se debe poner en la
situación y entender el contexto social. En aquella época se trataban de
ocultar los embarazos no deseados por mujeres solteras y la que no le hacía
estaba señalada socialmente". Desde un punto de vista legal, las
adopciones se preparaban: a la madre, con carácter previo, si estaba decidida a
entregarle en adopción, se le disponían las cosas de tal manera que al dar a
luz no viese al niño para evitarle daños psicológicos. Se hacían los trámites
legales oportunos. Si la mujer no quería aparecer como progenitora, en el
certificado de nacimiento se ponía "Hijo de madre desconocida", para
evitar que posteriormente se rastreara la identidad de la madre. Lo que la ley
entonces hacía era impedir que la madre reclamase al niño, una vez que la
adopción era plena. Había un periodo de seis meses en el que la mujer podía
reclamar al hijo.
Transcurrido
ese tiempo, la adopción era plena e irrevocable. Si ella se arrepentía de la
decisión en ese plazo mencionado, la adopción, que todavía no era plena, se
anulaba.
Además,
en aquellos años ya existía el acogimiento, por lo que una persona que no podía
cuidar a su hijo lo daba en acogida sin renunciar a él.
PADRES QUE RECLAMAN A
SUS HIJOS
En los
últimos tiempos, han aparecido padres diciendo que hacía muchos años les habían
robado a sus hijos. Para Casas, "esto es un sin sentido”. Si
les habían dado en adopción podían reclamarlos, pero si se los robaron, como
ellos afirman, podrían haberlo denunciado en ese momento. La policía existía,
al igual que los juzgados y los periódicos. Se podían hacer uso de los mismos
mecanismos de hoy en día. Los que afirman que no denunciaron la desaparición
del bebé por miedo no se sostiene por ningún lado. ¿A qué tenían miedo? ¿No es
más importante reclamar un hijo robado que otra cosa?".
Una
cuestión queda relativa a estos casos: ¿Se pueden juzgar en el año 2020 hechos
anteriores realizados cuando existía otra normativa? El abogado indica que
"sí se pueden juzgar, con la normativa anterior, o con la actual si es más
favorable para el acusado y siempre que no haya prescrito".
"Ese
es el fallo de muchas personas, que, al no conocer el Código precedente, creen
poder juzgar hechos con los mecanismos de hoy en día. Este tipo de delitos
prescriben a los veinte años". En este caso, lo que la acusación al doctor
Vela ha pretendido es "que no operase la prescripción". Añade:
"Desde que Inés Madrigal cumple 18 años y su madre adoptiva le
cuenta que es adoptada hasta que pone en manos de los tribunales el asunto
transcurren más de veinticinco años".
El
doctor Eduardo Vela falleció recientemente, en octubre de 2019,
antes de que concluyese el proceso. Rafael Casas recuerda que "era
un hombre profundamente creyente. Su fe le hizo llevar de la mejor manera
posible este proceso, que le afectó mucho. Él vivía de manera muy coherente con
sus ideas religiosas y trataba de comunicar su fe a todo el mundo que le
rodeaba".
REVISTA MUNDO CRISTIANO -
NOVIEMBRE 2020
Por Natalia Pérez García
Francisco Javier de la
Uz Jiménez

