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10/12/20

NO EXISTE TRAMA DE BEBÉS ROBADOS

 








Rafael Casas abogado del doctor Vela, explica la falsedad que hay tras algunas acusaciones.


El abogado Rafael Casas


La existencia de una presunta trama que robaba a niños para su posterior venta ha estremecido a las audiencias de televisión en programas populares en los últimos años. El pasado mes de junio, el Tribunal Supremo emitía una sentencia sobre uno de los casos más conocidos, el del doctor Vela, ya fallecido, a quien exoneraba de las imputaciones. Rafael Casas Herranz, abogado del médico, explica la historia.

No existe trama de bebés robados y menos por parte del doctor Vela, que no tenía contacto con nadie que pudiera considerarse como “una organización o algo similar". Las palabras del abogado Rafael Casas son contundentes. "No me consta que el doctor haya tenido participación en ningún caso, lo que no excluye que pueda existir algún caso aislado de otra persona", añade.

El caso que ha centrado la polémica es el de Inés Madrigal. Esta mujer, recuerda el abogado, nace en la clínica San Ramón de Madrid y es adoptada, a pesar de afirmar ser un bebé robado. En aquellos momentos, la ley impedía que los hijos adoptados pudieran conocer a la madre si ésta no quería que lo supieran. Hoy en día sí se puede rastrear y conocer su origen biológico. A partir de ese cambio legal, Inés y otras personas se asocian y el gobierno crea un banco de datos de ADN donde estos podían cruzarse para averiguar la identidad de los progenitores. Madrigal indaga sobre sus orígenes, acude al programa "Espejo Público" de Antena 3, y su historia prende.

INVESTIGACIONES Y SENTENCIA

Inés Madrigal se querella contra el doctor Vela por detención ilegal en abril de 2012. "La madre adoptiva pasa de ser testigo a investigada, y ambas hacen declaraciones contradictorias a lo largo del procedimiento. La parte acusadora propone como testigos a unas personas que iban a testificar a favor de la trama y resultó que ninguno de ellos conocía nada relacionado con este asunto", asegura Casas. En un primer momento, la sentencia de la Audiencia Provincial da la razón a la denunciante. Sin embargo, tras recurrirla, el Tribunal Supremo (la máxima instancia) revoca la sentencia en cuanto a la detención ilegal y retira la declaración de culpabilidad del doctor Vela de ese delito el pasado mes de junio.

El Supremo ha dado la razón a la acusación ya que ha declarado que no existía el delito de detención ilegal por parte del doctor Vela. "Para detener ilegalmente a una persona se necesita que físicamente se le prive de libertad, y esto aquí no ha sucedido nunca. Si hubiese sucedido los únicos que serían parte activa serían los padres adoptivos. El Supremo revocó la sentencia de la Audiencia Provincial que consideraba probada la detención ilegal y sostiene lo contrario", indica el abogado.

En este sentido, entre la primera sentencia de la Audiencia y antes de dictar sentencia el Tribunal Supremo, Inés Madrigal encontró a su familia biológica a través de un banco de datos de Estados Unidos y a partir de ahí se inicia el contacto con otros hijos de su madre biológica. Estos le cuentan que su madre —que ya había fallecido— la entregó voluntariamente, por lo que no cabría calificarla de bebé robado.

En el caso de Inés Madrigal, el abogado señala que entre esta mujer y su madre adoptiva hay una serie de contradicciones. Mientras una afirma ser un bebé robado, la madre adoptiva aseguraba que se la regalaron. En ese caso ella sería la ladrona. "Si hay una detención ilegal seria ella la que cometería el delito, no el doctor, que interviene sólo en el parto". 

FALSIFICACIONES DE LA VERDAD

En toda la expectación mediática que rodeó al caso tiene parte importante una fotografía publicada en la revista Interviú con un bebé en un congelador. "Sin ese precedente el doctor hubiera sido alguien anónimo", asegura el abogado. Explica la historia: un Inspector de Policía, José Antonio Giralte, extorsionó al doctor Vela pidiéndole seiscientas mil pesetas, hasta que el doctor le descubrió. Como reacción, el inspector —que ya le había amenazado con acudir a algún medio de comunicación sensacionalista— vendió a la revista una historia inventada.

Una conocida periodista, ya fallecida, y un fotógrafo, con la colaboración de alguna empleada del hospital, entraron de noche a una sala de la clínica donde había un bebé que había fallecido y estaba esperando autorización judicial para hacer la autopsia. Le hicieron una foto y dijeron que ese era el bebé que se enseñaba a las madres para mostrar que se había muerto su hijo, y así robárselo para entregarle a otros padres.

NO SE ROBABAN NIÑOS

En realidad, asegura el abogado, "no se robaban niños. Había muchas madres que no querían serlo y no querían al hijo. No había ni necesidad de robar, era algo voluntario por parte de la madre". Añade: "En aquella época las cosas eran muy distintas y de forma generalizada se tramitaban adopciones para aquellas madres que no querían o no podían tener a sus hijos. Existía un mecanismo legal para ello".

Para el abogado, "se ha generalizado y desvirtuado la realidad y se ha tratado como una posible trama lo que fueron unos trámites normales de adopción que en aquellos tiempos se hacían de forma legal". Explica: "El morbo ha desencadenado que una serie de programas de televisión se lucrasen a costa de esta mentira. Se generó una expectación en el espectador y se le hizo ver las cosas de una manera irreal". 

EL PAPEL DE SOR MARÍA

El Doctor Vela era médico ginecólogo de la clínica San Ramón de Madrid. Se relacionó con Sor María, una religiosa acusada de tráfico de bebés robados, y que falleció en 2013. El abogado Rafael Casas explica que "Sor María era una monja y asistente social que se dedicaba a ayudar a las madres que iban a dar a luz y no querían abortar, y ayudaba a las madres a entregar a los niños en adopción. Es probable que en alguna ocasión colaboraran, que Sor María tuviera a alguna madre que quisiera dar a su hijo en adopción y que buscara la colaboración del doctor para el parto. Él no se dedicaba a facilitar la adopción, sino que intervenía en los partos y atendía a las madres en el proceso de gestación, pero no tenía una intervención posterior más allá de firmar los certificados de nacimiento".

UNA ALTERNATIVA AL ABORTO

 En aquella época, "el aborto estaba tipificado penalmente y la adopción era la vía que se utilizaba para que las madres que no querían tener a sus hijos no abortaran y que las parejas que no podían tener niños, tuvieran la oportunidad de tenerlos".

"Socialmente era vergonzoso para las madres soteras quedarse embarazadas y se hacía todo lo posible por parte de las familias para ocultarlo. Entre otras cosas, se ingresaba a las madres en residencias para evitar que las vieran embarazadas y cuando volvían decían que se habían ido a trabajar o a estudiar al extranjero".

Matiza Casas: "La sociedad de hace cincuenta años no es la de hoy en día. Tratamos de ver con ojos de hoy lo que ocurría entonces. Uno se debe poner en la situación y entender el contexto social. En aquella época se trataban de ocultar los embarazos no deseados por mujeres solteras y la que no le hacía estaba señalada socialmente". Desde un punto de vista legal, las adopciones se preparaban: a la madre, con carácter previo, si estaba decidida a entregarle en adopción, se le disponían las cosas de tal manera que al dar a luz no viese al niño para evitarle daños psicológicos. Se hacían los trámites legales oportunos. Si la mujer no quería aparecer como progenitora, en el certificado de nacimiento se ponía "Hijo de madre desconocida", para evitar que posteriormente se rastreara la identidad de la madre. Lo que la ley entonces hacía era impedir que la madre reclamase al niño, una vez que la adopción era plena. Había un periodo de seis meses en el que la mujer podía reclamar al hijo.

Transcurrido ese tiempo, la adopción era plena e irrevocable. Si ella se arrepentía de la decisión en ese plazo mencionado, la adopción, que todavía no era plena, se anulaba.

Además, en aquellos años ya existía el acogimiento, por lo que una persona que no podía cuidar a su hijo lo daba en acogida sin renunciar a él. 

PADRES QUE RECLAMAN A SUS HIJOS

En los últimos tiempos, han aparecido padres diciendo que hacía muchos años les habían robado a sus hijos. Para Casas, "esto es un sin sentido”. Si les habían dado en adopción podían reclamarlos, pero si se los robaron, como ellos afirman, podrían haberlo denunciado en ese momento. La policía existía, al igual que los juzgados y los periódicos. Se podían hacer uso de los mismos mecanismos de hoy en día. Los que afirman que no denunciaron la desaparición del bebé por miedo no se sostiene por ningún lado. ¿A qué tenían miedo? ¿No es más importante reclamar un hijo robado que otra cosa?".

Una cuestión queda relativa a estos casos: ¿Se pueden juzgar en el año 2020 hechos anteriores realizados cuando existía otra normativa? El abogado indica que "sí se pueden juzgar, con la normativa anterior, o con la actual si es más favorable para el acusado y siempre que no haya prescrito".

"Ese es el fallo de muchas personas, que, al no conocer el Código precedente, creen poder juzgar hechos con los mecanismos de hoy en día. Este tipo de delitos prescriben a los veinte años". En este caso, lo que la acusación al doctor Vela ha pretendido es "que no operase la prescripción". Añade: "Desde que Inés Madrigal cumple 18 años y su madre adoptiva le cuenta que es adoptada hasta que pone en manos de los tribunales el asunto transcurren más de veinticinco años".

El doctor Eduardo Vela falleció recientemente, en octubre de 2019, antes de que concluyese el proceso. Rafael Casas recuerda que "era un hombre profundamente creyente. Su fe le hizo llevar de la mejor manera posible este proceso, que le afectó mucho. Él vivía de manera muy coherente con sus ideas religiosas y trataba de comunicar su fe a todo el mundo que le rodeaba".


REVISTA MUNDO CRISTIANO - NOVIEMBRE 2020

Por Natalia Pérez García



Francisco Javier de la Uz Jiménez