LA CODORNIZ
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VOCABULARIOS
POLÍTICOS
Hay varias clases de vocabularios políticos. En realidad hay tantos vocabularios políticos como países. El norteamericano se compone de palabras tales como "paz", "escalada", "paz", "halcones", "palomas", "vietnamización", "paz", "napalm" y "bacteriológico". El soviético, por el contrario, es más proselitista; sus palabras principales son: "imperialismo", "capitalismo", "opresión", "revolución", "alienación" y "proletariado". El francés es comercial ya que lo forman vocablos tales como "Comunidad Económica Europea", "aranceles", "aduanas", "vetos para Inglaterra" y "mirages para España".
¿Y el español? ¿Qué tiene que decir la lingüística al respecto? El lenguaje político español es exquisito, exento del belicismo del norteamericano, de la violencia del soviético o del egoísmo francés. El vocabulario político español evita cualquier sobresalto, cualquier estridencia. De todos los lenguajes políticos, el único aristocrático es el que empleamos en España, y si no lo creen, fíjense:
"Subida de precios" es un concepto psicológicamente negativo. ¿Hablamos políticamente de "subidas" de precios? Jamás. Se publican notas sobre "reajustes de tarifas", "actualización de cuotas", pero jamás de "subidas".
Otra palabra fea es "despido". Y "despido" tampoco figura en nuestro vocabulario. Hay lo que se llama "adecuación de plantillas a las nuevas coyunturas" y hay lo que se llama "paro tecnológico". Más finos no podemos ser.
Más fea aún que las anteriores es la palabra "huelga". "Huelga" sugiere bandadas de tipos mal trajeados, sucios, sin afeitar, apestando a vino; o rebaños de estudiantes barbudos, con "tejanos" manchados, atiborrados de marihuana y L.S.D. Nosotros no tenemos "huelgas" en el vocabulario. Tenemos "paros laborales" y "paros académicos", que son mucho más corteses y abiertos al diálogo, y nos colocan por encima de las naciones azotadas por las huelgas.
Por último no debemos pasar por alto la palabra "partido", vocablo que en su acepción de "político" podría suscitar reacciones de zozobra o temor. Y tampoco "partido político" figura en el léxico específico español. Aquí escuchamos hablar de "asociacionísmo", de "pluralismo", de "multimorfísmo", que no son sinónimos sino una primera aproximación lingüística, pero no oiremos hablar de "partidos".
Al lado de los vocabularios de otras naciones, convendrán conmigo en que el nuestro es más delicado, y por tanto el mejor de todos. Podemos estar justamente orgullosos de él.
PGARCÍA


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