Ayuntamiento
y Plaza Mayor de Brunete en la actualidad
La batalla de Brunete,
tuvo lugar en los alrededores de este pueblo cercano a Madrid desde el 6
al 25 de julio de 1937. Se
desencadena la noche del 5 al 6 de julio, tras el pequeño prólogo de la
ofensiva sobre Segovia, significó la
gran prueba a que fue sometido el Ejército Popular, la Fuerza Armada que
constituyó la máxima esperanza de la España revolucionaria. Brunete
es la primera gran batalla, a
escala moderna, de la Guerra española, y en ella dos Fuerzas, que acaban siendo sensiblemente iguales, apoyadas por
el fuego de copiosas formaciones de Aviones
y Carros y de varias Masas de Artillería, se disputan palmo
a palmo un trozo de terreno estéril y las ruinas de unos pueblos destrozados.
Durante veinte días la lucha, amenaza con cesar no por la victoria de nadie,
sino por la extenuación de todos; hasta que un empujón final, da el triunfo, a
las Unidades Nacionales, aquellas
que han conseguido, a lo largo de las trágicas jornadas, preservar mejor su
moral de la dura suerte de aquellas peleas inacabables: donde la sed, la fatiga, la tensión nerviosa y la visión de la muerte
próxima eran pruebas que sólo podían superar fuerzas muy selectas, bien instruidas
y mejor mandadas.
Para el Ejército Popular urgía
paralizar la ofensiva Nacional en el
Norte, a fin de sostener aquel “segundo
Frente”. Además, unas directivas sin fecha, dadas durante la marcha de las columnas
victoriosas que se extendían por Vizcaya,
denunciaban que “el enemigo, no sólo estaba operando en el frente del Norte, sino que
se hallaba reuniendo nuevas Tropas para realizar otra ofensiva en los frentes
del Sur”. De ahí, la obligación a “operar urgentemente” con los medios de
que se disponía, en los frentes del Ejército del Centro.
Esta sobrevaloración de la potencia de los Ejércitos Nacionales de llevar a cabo
dos grandes ofensivas, una muy avanzada y la otra camino de su realización, le
haría decidir a Lister
“los objetivos principales que se querían conseguir con la operación –que luego
se llamó batalla de Brunete, porque
la lucha se concentró casi totalmente en la bolsa que rodea a este pueblo- eran:
parar la ofensiva del enemigo en el Norte, desmontar la ofensiva que éste
preparaba en el frente Sur y, si la operación tenía éxito completo, obligarle a
alejarse de Madrid.”
Según los informes de “Walter”, decía que se estaban haciendo progresos y que el Ejército
Popular era capaz de llevar a
cabo una ofensiva que desbordase
ampliamente “la escala y las posibilidades de la operación”. Existiendo la
conciencia general de que se disponía de un instrumento armado eficaz parece
deducirse según un decreto del 21 de junio, por el que se suprimían las Comandancias de Milicias: “Regularizando
nuestro Ejército,
de que forman parte las antiguas Milicias,
y movilizadas ya varias quintas, es decir, establecido el Servicio Militar obligatorio…
Combatientes republicanos. Ya no son
anárquicos milicianos, sino quintas movilizadas
PLAN INICIAL.-
La “Operación
Brunete” tenía remotos precedentes. En el mes de enero, las Fuerzas Nacionales cortan la carretera
de La Coruña entre Las Rozas y la cuesta de las Perdices, la reacción del General Miaja, Jefe del Ejército
de Maniobra, consistirá
precisamente en lanzar varías Brigadas,
de Norte a Sur, por el valle del Guadarrama,
partiendo del boquete entre Las Rozas y Villanueva del Pardillo.
Aproximadamente tres meses después, hacia finales de
junio, se dictaba un “Plan de Maniobra”,
sin fecha, destinado a la futura actividad en el Centro. En él se señalaba que
las operaciones tendrían por objeto “coger de revés a las Fuerzas enemigas situadas al Oeste y Sur de Madrid, envolver el Frente, provocando el repliegue y obligando al
enemigo a desplazar la línea de contacto al arroyo
Butarque, con el objetivo de
salvar Madrid de la acción de
bombardeo diario de la Artillería.”
Se trataba de hacer caer todas las posiciones que
atenazaban la plaza desde la Ciudad
Universitaria a los barrios del sudeste.
Croquis Maniobra principal
La Maniobra principal sería precedida de una acción por sorpresa, destinada a “alcanzar la línea de vigilancia del enemigo,
al amanecer del día del ataque”; para lo cual no habría preparación alguna
de Artillería y los Carros
quedarían, de momento, a retaguardia de los Batallones, pasando delante de ellos al iniciarse el ataque a la línea Quijorna – Villanueva de la Cañada
La verdadera Maniobra
ofensiva se dividiría, en principio,
en tres fases: ocupación de la línea
citada; ocupación del cruce de la carretera de Alcorcón a Brunete con
la que desde ésta lleva a Quijorna y
formación de una cabeza de puente sobre el río
Guadarrama en la carretera de Brunete
a Boadilla; y, finalmente, ocupación
de la línea jalonada por los vértices Romanillos
y Mosquito, y otra cabeza de puente
formada sobre la carretera de Brunete
a Villaviciosa de Odón.
En la primera fase
eran objetivos básicos Quijorna (para
el V Cuerpo)
y Villanueva de la Cañada (para el XVIII Cuerpo);
en la segunda, Brunete y el cruce de
carreteras antes señalado (para el V) y la orilla
derecha del Aulencia y primera cabeza de puente (para el XVIII),
y la tercera fase, la formación de
la segunda cabeza de puente (para el
V)
y la ocupación de los vértices Romanillos y Mosquito (para el XVIII).
Vicente
Rojo, Jefe del Estado Mayor
republicano, ha escrito que el ataque principal se haría “en dirección a Brunete, para alcanzar la arista
montañosa que domina Navalcarnero;
constituyendo el V Cuerpo el nuevo Frente
defensivo desde Quijorna hasta Sevilla la Nueva y continuando su avance
hacia Móstoles”.
Fuerzas
Ejército Popular.-
Para llevar a cabo esta ofensiva, sin contar con las fuerzas empleadas en las acciones de distracción
llevadas a cabo en este frente y otros distintos, se manejó sobre Brunete: 3 Cuerpos de Ejército más el de Reserva, 10 Divisiones, 28 Brigadas, 150 carros de combate y 50 blindados,
aparte de 164 piezas de Artillería, sin contar las antiaéreas, un Regimiento y
un Grupo de Caballería, 2 Batallones de Ingenieros y Cuerpo de Tren y Servicios;
figurando entre las Brigadas 5 Internacionales; “su creación fue cosa de Stalin, a través de la (III
Internacional)”. La
batalla supondrá el ocaso de estas Brigadas.
La Reserva del Ejército Popular estaba
compuesta por: La División 45 (General Kleber):
Brigadas XII y CL. La División 39 (Mayor Durán):
Brigadas XLIX, LXIX y XCIX. Las Brigadas
independientes: LXX, XCVIII y CV.
El Ejército de
Maniobra, concentrado en el V Cuerpo y
reorganizado varias veces, estaba montado sobre las bases de las Divisiones 11,
35 y 46, cuyos mandos eran, el Mayor Lister, el “General
Walter” y el Mayor Valentín González “El Campesino”. Continuaba
siendo su Jefe el Mayor Modesto, que había impulsado a los Mandos a instruir
a las Tropas lo más perfectamente posible. Era, la máquina militar más
considerable que se había levantado en España,
incluyendo aquí al Ejército Nacional,
con efectivos humanos que oscilaban entre los 80.000 y 90.000 hombres.
El carácter ideológico de los Cuerpos de Ejército, no podía dudarse, eran comunistas, procedentes del 5º Regimiento: Tte. Cor. Bueno, Galán y Enciso y
los Mayores
Modesto, Lister, “El Campesino”, Gallo y Durán. Los Generales “Walter”, “Gal”
y
“Kleber”, procedente de las
Fuerzas Armadas soviéticas,
y lo propio ocurría con los Comisarios
Generales.
Mandos del Ejército
Popular en la batalla de Brunete:
El General Miaja, Jefe del Ejército de Maniobra, y el Teniente Coronel Casado y el Mayor Modesto, que lo eran de los Cuerpos de Ejército XVIII y V. En dichos Cuerpos, se encontraba lo mejor del Ejército Popular, figurando entre sus Brigadas tres Internacionales: XI, XIII y XV.
El Mayor
Líster, el Teniente Coronel Galán
y el Mayor Valentía González (El Campesino), que mandaban las
Divisiones 11, 34 y 46.
En cuanto a la Artillería,
ésta se articulaba en Artillería de las Brigadas
de Maniobra, afecta a los Cuerpos de Ejército y Agrupación de Ejército.
Contracarro de la XI Brigada
Internacional
Cañón Armstrong 127/34 de 60 Libras B.L.
Éste,
es el popularmente conocido durante la Contienda como 12/40, el “cañón de la
una menos veinte”. La denominación de 12/40, que no obedece a ninguna de
las nomenclaturas sistemáticas, podría deberse a que al tratarse de una pieza
de 127 mm/34 cal., se pasará su medida a cm. y se redondeasen las cifras,
quedando así el 12/40.
Nunca existió una pieza de Artillería
que se denominase 12/40 de procedencia soviética (ni de otra procedencia).
Se trata sin duda del Cañón Armstrong de
127 mm, servido por la Unión Soviética al Gobierno Republicano en noviembre de
1936. Estas piezas de procedencia inglesa
fueron capturadas al Ejército de Denikin
(rusos blancos) durante su guerra civil,
y finalmente transferidas a la II República.
(Artemio
Mortera “La Artillería en la Guerra Civil”. En 1985 el propio Artemio Mortera y
José Luis Alcofar Nassaes en un artículo de la revista “Medios Pesados”).
(Información
recibida del Instituto de Historia y Cultura Militar del Ejército de Tierra)
Fueron varias las piezas capturadas por el Ejército
Nacional y usadas por éste a lo largo de la Guerra Civil.
Los Carros de Combate y
Blindados fueron suministrados por Estalin al bando republicano e
incluían tripulaciones soviéticas.
Carros de Combate ligeros T-26 B
Carro
Blindado BA-6
Coronel Hidalgo Cisneros
La Aviación,
al mando del comunista
Coronel Hidalgo Cisneros, bajo el peso decisivo que tenía aquí la representación soviética, con su jerarca
máximo, el llamado “General Douglas”
(Iacov
Schmutchkievich) era Comandante de Brigada del Arma Aérea soviética,
disponía de doscientos y pico aviones,
para apoyar a las Fuerzas de tierra: “toda
la aviación disponible”, contando con excelente material junto con muchos
pilotos de nacionalidad rusa.
Polikárpov I-16.
(Mosca o Rata). Eran los mejores cazas soviéticos del momento.
Polikarpov-102 (El chato). Caza soviético
Tupolev SB-2 (Katiuska) Bombardeo soviético.
Pese a que a su entrada en el conflicto
los cazas nacionales no podían
oponerse a un avión tan rápido, en Brunete
sufrieron graves pérdidas.
Fuerzas
Ejército Nacional.-
La Fuerzas de Franco
que defendían el frente de Madrid,
contaban con escasos medios, distribuidos sin formar una
línea continua de contención a los largo de más de 20 km. En aquellos días el Frente no se componía de trincheras
continuas, el cruce de vecinos entre las líneas era muy sencillo y frecuente,
básicamente el frente consistía en puntos fuertes controlados por Fuerzas de
dimensión reducida.
Las Reservas
Nacionales eran la 13 División del
General Barrón organizada a base de tres Brigadas, con 18 Batallones, pero varios de éstos habían sido trasladados al Frente de Aragón, y algún otro se
encontraba todavía en Segovia, debido
a la ofensiva de La Granja.
En cuanto a la parte del Frente comprendida entre los ríos Perales y Guadarrama, había
pasado, tras las órdenes del Ejército del Centro de 8 y 16 de junio,
de depender de la 71 División (luego 11)
a serlo de la 75 (después 71).
En vísperas de la ofensiva, y de izquierda a derecha, las Fuerzas del
Subsector de Brunete, del que era
Jefe el Teniente Coronel Abelardo
Mancebo, estaban desplegadas en diferentes pueblos cercanos a Madrid. En Los Llanos, existía una Centuria de la V Bandera de la Falange de Castilla y dos piezas contracarros. En Quijorna, V Bandera de la Falange de Castilla (menos la Centuria de Los Llanos) y una pieza contracarro. En Villanueva de la Cañada, II Bandera de la Falange de Sevilla
(menos una Centuria, que se encontraba en Villafranca del Castillo), dos piezas contracarros y
dos de 75 mm. En el Castillo de Villafranca había una Compañía de Voluntarios de
Canarias (Las Palmas) y en Villafranca
del Castillo una Centuria de la Falange (de
la Bandera de Villanueva de la Cañada), cinco
piezas contracarro y un Batería de
75 mm. En
Villanueva del Pardillo, VIII Batallón de San Quintín y dos
piezas contracarros. La Jefatura del Sector residía en Brunete, en donde se ubicaban los Servicios y un Hospital, por lo que la guarnición no
era numerosa, en torno al centenar. Estas fuerzas dependían de la 71 División.
Intervienen las siguientes fuerzas:
Inicialmente.-
71ª División, (del VII Cuerpo
de Ejército del General Varela),
al mando del General Ricardo Serrador
Santés, muy menguada de efectivos, constituida por falangistas y marroquíes. Esta División era la que guarnecía el
sector cuando comienzan las operaciones.
General José Enrique Varela Iglesias General Ricardo Serrador Santés
El día 5 de julio,
ante las alarmantes noticias, el Mando del Ejército Nacional desplazó al V Tabor de Regulares de Larache
para reforzar la guarnición de Villanueva
del Pardillo, menos una Mía
(Compañía), que marchó a Villafranca del Castillo, y un Batallón de Tiradores de Ifni se quedó en Quijorna, salvo una Mía, que engrosaría la guarnición del vértice Llanos, enviándose además una Batería
de 155 a Romanillos.
Así pues, los
efectivos totales eran: 2 Tabores de Regulares, 2 Banderas de la Falange,
un Batallón, dos Compañías sueltas, 12 piezas contracarro, 2 Baterías y dos
piezas sueltas, un Puesto de Mando y algunos pequeños Servicios situados junto
a él.
Fijadas las Fuerzas destacadas en los bordes de la que
pronto sería “bolsa de Brunete”.
Quedaron así: a la derecha la III Brigada de la 11
División con 1.961 hombres entre Las
Rozas, Majadahonda y Boadilla del Monte.
En el otro extremo, entre Peguerinos y Brunete se
encontraba la II Brigada de la 71
División con 1.641 hombres. Total unos
7.000 hombres para parar el ataque de 90.000.
A Posteriori, una vez iniciada la
ofensiva.-
I Cuerpo de Ejército marroquí.-
Al mando del General
Juan Yagüe
· 11 División, mandada por el
General Iruretagoyena Solchaga.
12ª División, denominada "División provisional", creada
para esta acción y mandada por el General
Asensio Cabanillas.
13 División la "Mano Negra", mandada por el General Fernando Barrón.
General
Juan Yagüe Blanco
General José Iruretagoyena Solchaga.
General Asensio Cabanillas.
General Fernando Barrón
Fuerzas llegadas del
Frente Norte:
150ª División, mandada por el General
Sáenz de Buruaga.
IV Brigada de Navarra, mandada por el por el Coronel Alonso Vega
V Brigada de Navarra, mandada Coronel
Juan Bautista Sánchez. A pesar de ser nominalmente "Brigadas", tanto la IV como la V de Navarra tenían
entidad Divisionaria.
General
Sáenz de Buruaga. Coronel Camilo Alonso Vega. Coronel Juan Bautista
Sánchez
La Artillería.-
“Los contraataques (de la Infantería Nacional) –añade el Teniente Coronel Ruiz Fornells- fueron
hechos a base de la Artillería, que
actuando en Masa, expulsaba a
nuestras Tropas de sus posiciones”.
Las 41 Baterías de Artillería que intervienen en la fase final de la batalla, están todas
mandadas por Oficiales profesionales
y articuladas en Grupos y Masas bajo
la dirección de Jefes competentes.
Pieza Schneider de
75 mm
Obús Schneider de155/13
Pieza alemana de 88 mm Flak 18/36
En España
se utilizó un Flak 18 de 88 mm con
un barril más suave. Aquí se descubrió que era no sólo un gran cañón antiaéreo,
sino también un excelente cañón para los objetivos a nivel del suelo. Tuvo un
efecto devastador sobre los objetivos y moral, la última en ambos lados.
Contracarro
Pack alemán de 45 mm
Los Carros de Combate y
Blindados, al
menos una Sección de Carros T-26 rusos fueron capturados a los republicanos.
“Los Nacionales –escribió el General
Duval- utilizaron con mayor inteligencia que el enemigo en Brunete, sus Carros. Los
emplearon en unión íntima con la Infantería
y esta ligazón fue el resultado de la misma organización del Mando. Los Carros estaban de ordinario
subordinados a la Brigada, en
provecho de los cuales actuaban”.
Blindado BA-6 y Carro T-26 capturados por los nacionales.
Se dice que el mejor suministrador de Carros de Combate al Bando Nacional,
fue Stalín.
Carro
T-26 soviético abatido, es examinado por Soldados de las Unidades Nacionales
Fiat Ansaldo CV 335 (Carro veloz de tres
toneladas, modelo de 1935 italiano)
General
Alfredo Kindelán Duany
La Aviación Nacional. Se
hizo cargo de la Jefatura de los
Servicios del Aire iniciada la Guerra Civil, y ejerció como Jefe del Aire durante la Contienda el General Alfredo Kindelán.
El "JINETE DE
LOS AIRES": García Morato, fue el alma de la aviación de caza
española, creador en el mundo de la aviación de choque de escuadrillas,
que, apoyando a los ejércitos de tierra, pican, bombardean y ametrallan,
comunicaciones y reductos del campo enemigo, participó activamente en la
batalla de Brunete.
Joaquín
García Morato porta en el antebrazo izquierdo tres Laureadas colectivas, y en
el bolsillo la Laureada individual.
“Llamo a mi «circulo
aéreo» la Patrulla Azul porque azul
es el color tanto del cielo como de los falangistas. Cada aparato tiene pintado un emblema: círculo con
tres pájaros, un halcón, una avutarda y
un mirlo, que son los grandes pájaros de vuelo, y nuestro lema es: «Vista, suerte y al toro», siendo la
última una expresión taurina.
Mi formación está
constituida de unos 14 pilotos, todos ellos escogidos por su atrevimiento y
valentía: a pesar de su juventud, todos ellos son veteranos en el vuelo. Cuando
se presenta una vacante en la Patrulla
Azul, no hay escasez de candidatos”.
GARCÍA
MORATO: Guerra en el aire
García
Morato con los pilotos de su escuadrilla del Grupo Azul junto a su Fiat - CR 32
“La Aviación –agrega Ruiz Fornells, refiriéndose a la Nacional-
fue empleada principalmente en contrarrestar la acción de la nuestra e
imposibilitar nuestra vida y movimientos en la retaguardia”.
Messerschmitt Bf-109. Caza alemán que al
final de la contienda regaló el absoluto dominio del cielo a la España Nacional.
Heinkel 111 (Pedro).
Bombardero alemán
Junkers Ju 52. Lleva el lema CAPITÁN HAYA. Avión de transporte
alemán utilizado ocasionalmente como bombardero en la Guerra Civil Española.
Savoia
Marchetti SM.81. Bombardero italiano
Infiltración.- (Croquis nº 2)
Según
la orden del V
Cuerpo, la operación correría a cargo de las Divisiones 46 y 11, las cuales
arrancarían de sus vivacs próximos a Valdemorillo,
marchando primero la de “El Campesino”. La infiltración tuvo lugar, en casi todos los puntos, con arreglo al
plan previsto.
A las 22,00 h, inicia la progresión la X Brigada de la 46 División. La otra Brigada de la División, la CI, partía a las 24,00 horas. A la vez
que se iniciaba el movimiento de esta última Unidad (24,00 horas) lo haría
la 11
División. Estas dos grandes Unidades
se infiltran, avanzando rápidamente durante la noche sin encontrar gran resistencia.
La IX Brigada de la 11 División, se puso en cabeza, seguida de la C y de la I. Llegando a Brunete,
la IX lo rebasó por la izquierda, y
la C por la derecha, quedando la
otra frente al pueblo. A las seis de la mañana del día 6, dos Batallones de la C Brigada atacaban al revés Brunete, mientras la IX Brigada seguía avanzando hacia el
paso del río Guadarrama y los otros
dos Batallones de la C continuaban
hacia Sevilla la Nueva y Navalcarnero. Entrando en Brunete dos Batallones de la Brigada C y toda o parte de la I Brigada.
Fuerzas de la 11 División del Ejército Popular,
mandada por Lister,
en el Brunete recién conquistado.
En Sevilla la Nueva, Líster encuentra
resistencia. Las Fuerzas del Ejército Popular no logran tomar este pueblo y entonces retrocede
hasta Brunete, donde se atrincheran
a las afueras del pueblo y ya no pasará de ahí en toda la batalla. Después de
un rápido avance nocturno de unos 10 km, quedó satisfecho con este resultado,
perdiendo unas horas valiosísimas sin enemigo delante de sus fuerzas que
deberían haber sido decisivas para lograr la toma de Navalcarnero y abrirse paso hacia Extremadura.
Durante la madrugada, las unidades de la 46ª División del Campesino, atacan Quijorna,
y envuelven el vértice Llanos, pero al tratar de ocuparlos
encuentra fortísima resistencia, que no logra abatir ni el fuego de la
Artillería y de los Carros ni el bombardeo de la Aviación y retroceden hasta Brunete.
Todo el día 6 y casi todo el día 7, 200 hombres resistieron el ataque de 4.000 y el día 8 lograron
abrirse paso entre 2 Brigadas Mixtas e
incorporarse a las líneas Nacionales en Navalagamella, que nunca fue rebasado por las tropas de “El Campesino”.
El Campesino dirigiendo el avance de los hombres de
la 46
División por las suaves
ondulaciones en torno a Quijorna y
vértice Llanos.
Fue un mito creado por el Ejército del
Frente Popular. Alcanzó el grado de Teniente Coronel, y en la batalla del Ebro, le fue retirado el
mando en Tropa por Lister.
En
la zona de acción del XVIII Cuerpo, (según el parte de dicho Cuerpo), se rompe el fuego de Artillería a las
cinco y treinta horas sobre Villanueva de
la Cañada, que media hora después es intensamente bombardeada por la
aviación. A las seis horas y cuarenta y cinco minutos se inicia la progresión
de la Infantería y carros, llegando éstos a las primeras casas del pueblo,
donde quedan detenidos. El forcejeo ante Villanueva
de la Cañada es grande y dura toda la jornada. A las doce y treinta horas,
se conquista el cementerio del pueblo y la Caballería entra en combate más
tarde.
Tras sufrir la guarnición del pueblo 200 bajas, entre
ellas el Jefe de aquella, aguantando el ataque
a las Brigadas XVI y LXVIII,
de la División
34 reforzadas con Batallones de
las Brigadas Internacionales de la División Internacional de Walter, al final del día la
posición fue conquistada.
Durante
el día 6, el General Varela toma el
mando del Sector y coordina la entrada en el Frente de las Reservas disponible:
la 13ª División del General Barrón, al mando del Teniente Coronel Rodrigo (Jefe de una
de las Brigadas de la División), por ausencia de Barrón.
El
Teniente Coronel Álvarez Entrena, (Jefe
de otra de las Brigadas de la 13), con
el Batallón de La Victoria, detiene
a Líster
en Villaviciosa y Boadilla, sin
dejarle penetrar más en el frente. El Teniente
Coronel Cuevas, tapona la brecha
principal del frente en Sevilla la Nueva
y la 1ª Bandera del Tercio, que avanza desde Chapinería, fija a las tropas de Líster a 2 km de Brunete. La 11ª División Nacional, mantiene bajo control los vértices Romanillos y Mosquito que nunca perderán
a lo largo de la batalla.
El
día 7, el General Barrón toma el mando
de la 13ª División y acude en ayuda
del Frente. Se establecen los frentes y comienza una terrible batalla de
desgaste con muchos muertos de sed,
locura y pánico. Muchos hombre morirán defendiendo pequeños pueblos desde
posiciones vitales en los secarrales de los valles de los ríos Guadarrama y Perales.
Las Tropas republicanas de las Brigadas Mixtas II y CXI de la División del Teniente Coronel Enciso atacan con decisión Villanueva del Pardillo, defendida
por el VIII Batallón de San Quintín. La resistencia
se mantuvo hasta el día 10 de julio.
Si el balance del día 6 resultó
incompleto para las Fuerzas de Miaja, éste fue otro en gran parte perdido. La
consecuencia de esta paralización general es la momentánea estabilización del
Frente, y con ello, su endurecimiento, con muy difíciles progresiones por parte
del Ejército
de Maniobra.
El
día 8, la jornada se caracteriza por la pérdida de Quijorna para las Fuerzas
Nacionales, y, más aún, por el paso del río Guadarrama, con el peligro de un inmediato envolvimiento de la
zona Norte donde quedan los pueblos de Villanueva
del Pardillo, Villafranca del Castillo, Majadahonda y Las Rozas. Fuerzas de
la 15
División, con sus dos Brigadas
Internacionales XII y XV, cruzan el río sin lograr tomar los vértices de Romanillos y Mosquito. El General Asensio Cabanillas, toma el Mando del Sector
derecho y mantiene la presión sobre dichos vértices.
El General Franco llega al Frente a la primera
línea de Sevilla la Nueva y establece
su Cuartel General en el pueblo de Villa del Prado, en la dehesa del Rincón.
El día 9, el General Varela, toma la decisión de recuperar el vértice Llanos y la más importante, expulsar al enemigo a
la orilla derecha del río Guadarrama. El esfuerzo principal se llevará aquí de Norte a Sur, combinado con
otros dos desde Romanillos hacia el
Suroeste y desde Mosquito hacia el
Oeste.
Avance de la Infantería Nacional bajo
el bombardeo enemigo
La batalla se convierte día tras día en una sangrienta
lucha de desgaste. El Ejército Popular, no consigue romper la línea enemiga, y todo parece señalar, que la
pelea se está estabilizando, a pesar de la tremenda desigualdad inicial.
El día 10 de julio, Villafranca
del Castillo es rodeada, tomándose el punto estratégico conocido como
vértice Mocha por la III Brigada de la 34 División.
La lucha por la posesión de los vértices Romanillos y Mosquito es igualmente
ininterrumpida y sangrienta; pero las Fuerzas
Nacionales que los defienden no sólo
mantienen la posesión, sino que realizan algunas briosas salidas, que hacen
retroceder al enemigo, al que cogen algunos prisioneros y armamento.
Continúan las
operaciones y el día 11, son ocupadas tras
una heroica resistencia, Villanueva del
Pardillo y Villafranca del Castillo por Tropas del XVIII Cuerpo de Ejército. Al amanecer, una embestida poderosísima del II Tabor de Tetuán permitiría romper
el cerco de Villafranca del Castillo, tomando
al asalto posiciones que lo envolvían, y por la tarde se recupera el vértice Mocha por la XIII Bandera de la Legión.
No obstante, a pesar de este avance fulgurante la
ofensiva comienza a perder fuerza, los Nacionales
han reaccionado con rapidez trasladando al Sector las Divisiones 12ª, 13ª y 150ª y unos días después las Brigadas IV y V de Navarra, retiradas
del Frente Norte. También reciben el importante refuerzo aéreo de la Legión Cóndor con sus cazas Messerschmitt Bf 109 y sus bombarderos Heinkel He 111, lo que hace que la situación
comience a equilibrarse y vaya cambiando el signo de la batalla.
Combatientes
pertenecientes a las Brigadas de Navarra
La Batalla, pasa a una FASE DE ESPERA desde el 12 hasta el 17 de julio. Las Fuerzas del
Ejército de Maniobra tienen que pasar a la defensiva (primer ataque
de los Nacionales en el flanco Este, línea Villanueva
del Pardillo-Romanillos-Boadilla), produciéndose durante los días
siguientes combates durísimos, en los que se alternan ataques y contraataques
bajo un sol abrasador con más de 38 grados a la sombra.
A partir del día 12, tuvo lugar un espectacular duelo
aéreo, que representó aquí un paso decisivo para el dominio del aire a favor de
la Aviación Nacional. En la
noche del 16 al 17 se bombardearían los
aeródromos de Alcalá de Henares y
Villafranca.
El día 14, el General Miaja, recibe a través del Jefe de Estado Mayor Central la
siguiente directiva: El Mando Superior del Ejército ha
dispuesto que nuestro Ejército de Maniobra
adopte, de momento, una actitud defensiva, a fin de hacer frente a
posibles contraataques enemigos, articular debidamente nuestras Fuerzas, dar
descanso a las mismas y establecer fuertes Reservas….
La 150 División
consigue cruzar el río Perales,
alcanzando el vértice de ese nombre, de indudable valor táctico, aunque sin
poder progresar más.
LA CONTRAOFENSIVA (18 – 26 de julio de 1937)
La idea de pasar a la contraofensiva, por parte del Ejército Nacional fue, inmediata a la pérdida de Brunete.
En una directiva del General
Franco, sin fecha, consta claramente la voluntad de dar al enemigo “una inmediata respuesta”; pero lo interesante
de esta directiva es la explotación que
se pretende dar al éxito que se adivina.
Las jornadas del 18, 19 y 20, son durísimas, de
constantes y generales combates, sin apenas variaciones en la línea del Frente.
La 13 División
ocupa la cota 672 “Loma Quemada”, de gran valor
estratégico, en un combate muy duro, seguido de fortísimos contraataques. (El
Cabo Tristán Pérez Romero ganó en la ocupación de esta cota la Cruz Laureada de
San Fernando, a costa de su vida). Ya avanzada la tarde, recibe el
Refuerzo del Regimiento de Caballería
del Teniente Coronel Velasco, que
combatirá a pie, más una Compañía de
Zapadores; teniendo sensibles bajas. Miaja reorganiza sus Fuerzas del XVIII Cuerpo y la XV
Brigada, sumamente fragmentada, pasa a ser Reserva inmediata de la cabeza
de puente del Guadarrama.
Camilleros del Ejército Popular en Brunete
(foto Capa)
La nota destacada de la lucha en esos días –aparte de los fortísimos y constantes ataques sobre
las posiciones Nacionales ocupadas-
es el avance relativamente considerable que se lleva a cabo en el valle del Guadarrama.
El día 21, ante la reciente acción victoriosa de la V Brigada de Navarra, el General Miaja decide llevar a cabo un contraataque con todas
las Fuerzas de que dispone, buscando la recuperación de los objetivos perdidos;
con lo que intenta liquidar la cabeza de puente Nacional situada al Norte de la confluencia de los ríos Aulencia y Guadarrama.
En los días 22 y 23, se realizan los avances de la 12 División y la V Brigada de Navarra, hasta las proximidades de la Loma Fortificada (curva cerrada de cota 660, en el valle del Guadarrama) y sobre la confluencia entre
el Aulencia y el Guadarrama, ocupándose
más tarde, casi íntegramente la margen izquierda de este último río.
Todas las Brigadas
del XVIII
Cuerpo, reforzadas con Unidades traídas de todas partes, han entrado
en línea, y el desgaste de algunas de ellas excede a toda ponderación.
Las Tropas del Ejército Popular resultarán
muy afectadas por el terrible desgaste, la XIII Brigada Internacional, se niega a
combatir, huye del Frente en rebeldía en
dirección Galapagar desde
donde se dirigen a Madrid. Son
finalmente detenidos en el monte del Pardo por la Guardia de Asalto, cuando regresaba a Madrid con armamento, tras abandonar el
campo de batalla.
El día 24, se realiza un avance hacia Brunete, después de la preparación de
artillería y del bombardeo de la aviación. Las Tropas de la 13 División se lanzan impetuosamente al
asalto de las posiciones del enemigo, desalojando a éste de sus trincheras y
ocupando las lomas que dominan la carretera de Brunete a Villanueva de la
Cañada, a la altura del cementerio del pueblo.
Huellas de la batalla de Brunete: derrumbamientos, incendios,
destrucciones y ese detalle dramático del borrico muerto y de las ropas
abandonadas por quien quizá tuvo suerte de huir o quizá cayó, siendo luego
retirado.
A la vez, se fija al adversario frente a Brunete por el Oeste, no consiguiéndolo
ante la tenaz resistencia opuesta por el enemigo, magníficamente fortificado.
Las Tropas de la 12 División, aprovechando el avance de
la V Brigada, inician la limpieza de
la bolsa que aún queda en la orilla izquierda del Guadarrama, lo que se efectúa con éxito.
La noche del 24 al 25 transcurre en medio de fortísimos y
desesperados contraataques de las Fuerzas del Ejército Popular sobre las posiciones reconquistadas en la última
jornada por las del General Varela. Particularmente
en el control de Brunete, por cuyas
calles llegan a penetrar algunos Carros, que son rechazados. Esta lucha
prosigue incesante a lo largo del día; centrándose los esfuerzos de la División del General Barrón en su
reconquista. La disputa resulta encarnizada, hasta que la posición es asaltada
de un modo inverosímil.
Brunete reconquistado. Soldados de la 13 División del General Barrón
El hecho provoca el colapso final de la resistencia del
enemigo. A la noche, Miaja dispone la urgente retirada de las
Fuerzas que aún quedan de la 11 División.
El día 26, se logran los últimos avances y la conciencia
de que el
enemigo ha sufrido un castigo tal que le ha dejado imposibilitado
para emprender algún ataque de consideración, al menos en un largo espacio de
tiempo, más la urgencia de terminar las operaciones en el Norte, que se
consideran decisivas, van a poner punto y final a la batalla de Brunete.
Movimiento
de Tropas y posiciones finales al finalizar la Batalla
En los campos de Brunete,
90.000 hombres llegaron a tener, en veinte días, un total de cerca de 40.000
bajas. Es decir, de cada dos hombres que tomaron parte en la batalla, uno
resultó muerto, herido, enfermo o prisionero.
Se combatió con salvaje entereza y se murió con heroísmo,
con un decente heroísmo sin alardes. La gente sufrió y temió. Era la primera gran batalla de la Guerra Civil.
En ambos campos, la fe y el odio son semejantes. E igual
también el valor. Los milicianos dan muestras de la más loca
bravura; marchan al combate con un desprecio del peligro que estremece.
Parecidos por el corazón, aunque menores en número, sus adversarios sólo les ganan por la superioridad de la disciplina y
de la técnica. En el curso de los combates, las pérdidas son siempre
sensiblemente más altas en los revolucionarios, lo cual es característico. Esta
desproporción es la marca de una inferioridad material que no podrá llegar a
compensar los prodigios acumulados en el plano moral.
Un día un militar
alemán diría a Franco que tenía la
primera Infantería del mundo. Franco
conviene en ello, y su interlocutor le pregunta cuál es, a su juicio, la segunda.
— ¿La segunda? —Dice el General—. La que tenemos enfrente!
Roux: La guerra civil de
España
No son conocidas las curiosas circunstancias que dieron
lugar a la proclamación del Apóstol
Santiago como Patrón de España. El decreto está firmado por el General Franco el 21 de julio de 1937
en Villa del Prado, pueblo de unos
6.000 habitantes de la provincia de Madrid
, situado a 60 km de la capital.
Quedaban pocos días para que los dos Bandos dieran por
finalizada la batalla de Brunete
cuando el General Franco firma en Villa del Prado, el decreto Nº 325 reconociendo como Patrón de España al Apóstol Santiago y declarando el 25 de julio Fiesta Nacional.
Francisco Javier de la Uz Jiménez
Fuentes consultadas:
LA OFENSIVA SOBRE
SEGOVIA Y LA BATALLA DE BRUNETE.- Servicio Histórico
Militar. Monografías de la Guerra de España. Nº 7
BRUNETE.-
Rafael Casas de la Vega
ESPAÑA EN LLAMAS 1936.-
Bernardo Gil Mugarza
Enlaces:









































