
HOSPITAL
VIGIL DE QUIÑONES
Hace mas de una década que las
instalaciones del moderno Hospital
Militar Universitario Vigil de Quiñones
de Sevilla, el segundo en importancia de la Sanidad Militar del momento, que
prestaba servicio al colectivo militar
de la zona y a parte de la población
civil de las sevillanas barriadas Elcano
, Pineda y Montequinto, receptor de urgencias de Ceuta y peñones norteafricanos, y que disponía de una capacidad supletoria de
hospitalización extra para casos de
catástrofes, fueron transvasadas a la Junta de Andalucía tras numerosa
reclamaciones de la misma para que,
según decían sus responsables políticos, prestar servicio sanitario a través del SAS (Servicio Andaluz de Salud) , perdiendo su carácter
militar.
El motivo real del traspaso de
dependencia del hospital fue, eso creo, el afán
depredador de las autoridades de la Junta de Andalucía para incrementar su activo con unas instalaciones sanitarias modélicas ,
y el impulso de algunos incautos o
incompetentes dirigentes del
MINISDEF que creyeron haber descubierto
otro bálsamo de Fierabrás con la
externalización de servicios en empresa civiles y afrontaron la optimación
( palabra que en léxico militar es entendida, irónicamente, como
disminución o desaparición) de la
Sanidad Militar, a fin de compaginar
las necesidades de la Sanidad Asistencial
( que atiende, mediante el abono de una cuota,
al personal militar y civil de
dicho ministerio así como al de la Guardia Civil, como a sus familias ) mediante la
subcontratación con empresas sanitarias civiles , y la Sanidad de Campaña ( que atiende al
personal militar en ejercicios y maniobras así como al que toma parte en
Operaciones fuera del Territorio Nacional en
cualquier contexto y que los nuevos
cometido asignaban a las FAS ).
Aunque hubo protestas de algunas
organizaciones sevillanas por la no
activación inmediata de los servicios hospitalarios para la atención a la
población civil que llegaron incluso a presentar denuncia en los juzgados, el sobreseimiento
y archivo de las mismas y la recolocación de los trabajadores civiles dentro de la
localidad las fueron acallando y poco o nada se ha sabido de ellas después.
Una década mas tarde el
hospital sigue cerrado, se le ha
desprovisto de parte de sus equipos para su instalación en otros hospitales de la
Comunidad ( acción que , en terminología logística militar, se denomina, “canibalización”
) lo que ratifica las falsaria razones
de la Junta para las insistentes y
reiterativas reclamaciones del traspaso
de dependencia , e incluso
ha pretendido desposeerle del nombre del insigne médico militar andaluz que ostenta la instalación, Rogelio Vigil de
Quiñones ( Marbella, 1862-1934), héroe de los últimos de Filipinas y de la
guerra del Rif, y que estuvo destinado en
varias unidades sevillanas.
Recientemente han vuelto a aparecer voces,
entre otras del Colegio de Médicos de
Sevilla, que reclaman la puesta en
servicio del hospital, y que han
coincidido en el tiempo con el repunte de algún problema médico
como la alarma sobre el ébola y la saturación de las urgencias con la
gripe, etc , así como la de los sanitarios eventuales de larga duración del SAS que reclaman por la precariedad de sus
contratos.
En cuanto a la “optimación” de la
Sanidad Asistencial Militar, ha seguido progresando adecuadamente ( favorecida también culpablemente por los
usuarios del ISFAS quienes han
preferido, en muchos casos, a derivarse a los hospitales civiles con
concierto en lugar de a los militares donde aún
mantienen centros ),habiéndose cobrado , como última pieza, el hospital
Militar San Carlos de San Fernando (Cádiz) ,
también trasvasado a la Junta y que ya lleva varios meses sin actividad, a la vez que cada vez hay menos compañías
sanitarias civiles que se presenten
anualmente a la licitación del concurso
para la prestación de servicios al ISFAS ( Instituto Social de las FAS) y/o con
menores prestaciones para los usuarios, y que la “externalización“ de servicios es tan fiable
que, recientemente, una compañía de transporte aéreo civil ha dejado en tierra
a un contingente militar que viajaba a una ZO aludiendo la peligrosidad de la tarea lo que ratifica,
también, el buen ojo clínico de algunos aficionados gestores ensimismados con
el paradigma de la externalización obviando que un principio logístico militar es, (o era) la “ seguridad de
actuación”.
Y aquí viene la cuestión : ¿Es
necesario poner en servicio nuevamente
el hospital Vigil de Quiñones de Sevilla y pueden ser compatibles las necesidades del Servicio de Salud de la Junta de Andalucía y
la de la Sanidad Militar?.
Teniendo en cuenta que un hospital no es solo un edificio de mas o
menos valor económico, sino , sobre todo,
una organización sobre la que se
sustentan los varios centenares de facultativos
y personal auxiliar que lo activan y el presupuesto necesario para su
sostenimiento y ,dado que el Servicio Andaluz
de Salud ya cuenta con otros dos
Hospitales Generales ( Nuestra Señora de Valme y Virgen del Rocío) ubicados en la misma zona , entiendo que la
Junta no será propensa a dotar y
sustentar un nuevo hospital a escasa distancia de los mencionados, aunque
presumo que sí sería receptiva a derivar a algunos de sus enfermos a otras instalaciones en caso de saturación de sus servicios sanitarios y de disponer de una reserva de camas en caso de
contingencias–como se activó en el
caso de la EXPO 92.
En cuanto a la importancia
de Sevilla en la Sanidad de Campaña
Militar y la contribución de los médicos
militares a la Sanidad española
, ésta comenzó su participación
activa cuando, junto con Cádiz y a través de las Casas de Contratación de
ambas ciudades, constituyeron la base
de proyección y sostenimiento de las Unidades militares terrestres y
navales que , desde el siglo XV ,
marchaba al descubrimiento, conquista y
colonización del Nuevo Mundo y con
médicos militares andaluces o de unidades de su demarcación que fueron a aquella ZO .
Se inició con el primer medico con carácter oficial y con jurisdicción en América, el militar sevillano Diego Alvarez Chanca ( 1450?-1515),
que acompaño a Colon en el segundo de sus viajes y continuó por, entre otras importantes incorporaciones, con el médico militar Fco. Javier Balmis Berenguer ( 1753-1818),
que encabezó la Real Expedición Filantrópica de la vacuna (llamada expedición
Balmis en su honor) que, a partir de
1803 dio la vuelta al mundo en
una corbeta de la Armada llevando la vacuna de la viruela a todo el imperio español , con el capitán
médico Santiago Ramón y Cajal (
1852-1934), que fue premio Nobel de medicina ( uno de los dos únicos premios Nobel
con carácter científico que tienen españoles) y ,aunque en otras ZO,s. (en los campos de
prisioneros de la 1ª guerra mundial y en Melilla durante el desastre de Annual)
con el comandante médico Fidel Pagé Mirave (1886-1923), descubridor
de la anestesia epidural de la cual se benefician la mayoría de las
mujeres del mundo y algunos hombres, etc . Pero es que , mas recientemente, a finales de los años 80 del
anterior siglo, es en el propio Hospital Militar Vigil de Quiñones donde nació , y creó Escuela bajo la dirección del entonces comandante médico Carlos Álvarez Leiva, un nuevo concepto sanitario operativo, los EMAT,s ( Eslalon Medico Aerotransportado) , que
resolvió el apoyo médico a los contingentes militares españoles
recientes que salían al exterior , y que la
mayoría de los servicios de urgencia actuales ( incluyendo los SUMA,
SAMU, etc) han nacido de la mente de médicos militares baqueteados en la Medicina
de Campaña, incluyendo el servicio de TELEMEDICINA a través del Hospital
Central de la Defensa Gómez Ulla ( Madrid)-aun no adoptado por la sanidad
civil- , que lleva asistencia en tiempo real de facultativos de todas las especialidades a los
contingentes y buques españoles
desplegados en todo el mundo.
Pero, por otro lado, también recientemente el triángulo geográfico formado por
ROTA-SEVILLA-MORON se ha
convertido en una base de proyección militar tanto conjunta como combinada (potenciada recientemente con
nuevas incorporaciones de efectivos norteamericanos) hacia los Teatros
de Operaciones de Oriente y África, por
lo que no es descabellado pensar que el hospital Vigil de Quiñones podría ser
un elemento con capacidad de apoyar al
personal militar de dichas instalaciones, proyectar órganos sanitarios de
campaña como antaño hacia dichos Teatros,
de acoger y tratar a las bajas que se repliegan de los
mismos-incluyendo las de Ceuta y Melilla-, a enlazar con ellos a través de la
TELEMEDICINA de Campaña , que disponga de una reserva de camas para atender
cualquier contingencia en caso de catástrofe sanitaria local, regional o nacional
y, dada la variabilidad de las misiones que reciba, emplear , mientras
tanto, los servicios /horas excedentarios disponibles para atender los requerimientos sanitarios de refuerzo de la UME y del
Servicio Salud de Salud.
Si conseguimos
solventar las reticencias que existen entre los diferentes partidos políticos y
Administraciones , y tener la mira puesta en el interés general lograremos entre todos salvar al Hospital Vigil de Quiñones y que Sevilla siga disponiendo lo que por historia,
tradición e importancia nunca debió
perder; en caso contrario, lo enterraremos definitivamente y seremos sus responsables.
Francisco
Javier Membrillo Becerra.
Cor. De
Caballería
