A quien leyere:
La Codorniz, que me encanta, es una revista declaradamente antifranquista, cosa que yo no soy;
más bien soy franquista.
Quede dicho para que no nos hagamos líos...
La
revista más audaz,
para el lector más inteligente.
EL CATACLISMO BENEFICIOSO
ANTECEDENTES Y PORMENORES
Por PGARCÍA
Presidente de la Academia del Humor
En La Codorniz se señalan cuatro etapas definidas por sus diferentes directores que marcaron su impronta. La primera corresponde a Miguel Mihura (1941 - 1944); La segunda, a Álvaro de Laiglesia (1944 - 1977); la tercera Manuel Summers (1977- 1978) y la última a Cándido (marzo - diciembre, 1978). Las dos últimas marcan la decadencia final del semanario, como bien denuncia la brevedad en el cargo por parte de quienes la pilotaban. La más surrealista fue la de Mihura y la más fecunda y dilatada la de De Laiglesia, que se extendió a lo largo de treinta y tres años.
Mihura declaró la tarea de no unir lo cómico y lo humorístico como uno de los principios básicos de su Codorniz, y aunque él lo calificó como un "humor nuevo" ya hemos dicho que no lo era tanto, puesto que entroncaba con el que ya se había empezado a practicar en Buen Humor y Gutierrez, por los vanguardistas de los años veinte, y algunas revistas italianas, como Cándido y Bertoldo, de cuyos autores echarán mano en más de una ocasión como luego veremos. Después abandonó el semanario, pasándolo a su redactor jefe Alvaro de la Iglesia.
Alvaro modificó el espíritu del humorismo codorniesco para, sin abandonarlo, acercarlo más a lo cotidiano y periodístico, con un ánimo crítico desconocido en aquellas fechas, unas veces directo y punzante, otras para seguir envolviéndolo en el celofán del surrealismo, en una palabra, lo adaptó a los nuevos tiempos, o mejor, forzó a los nuevos tiempos a aceptar un modo de entender el humorismo bajo un prisma sorprendente, que a la censura dejaba las más de las veces perpleja cuando no burlada. La Codorniz de Alvaro de la Iglesia siguió siendo la ventana abierta a la libertad y conformando la mentalidad de las siguientes generaciones de españoles con inolvidables secciones como la "Carcel" y la "Comisaría de papel" " Eldiario Semanal", " Donde no hay publicidad resplandece la verdad ", " Polititeca" y tantas y tantas más. Las tiradas aumentaron. De los 50.000 ejemplares de la época de Mihura se subió a 80.000 con De Laiglesia, superando los 250.000 con las Codornizotas, extraordinarios trimestrales dedicados a un tema monográfico. Una pléyade de magníficos escritores y muy singulares dibujantes se incorporó a sus páginas, consiguiendo que, durante más de dos décadas, el periódico se convirtiese en una auténtica leyenda, a la que se le atribuían las más descacharrantes realizaciones que jamás habían sido realidad.. Todavía hoy, pese a los desmentidos publicados una y otra vez, el público sigue refiriéndose a aquellos bulos sobre La Codorniz asegurando haber sido, él o sus antecesores, testigo directo de tales ocurrencias.
Su declive se inició tras el fallecimiento en, 1970, de Fernando Perdiguero, su redactor jefe e impulsor en la sombra y casi desde el anonimato de sus mejores iniciativas. Cesado De Laiglesia en 1977, sus sucesores agudizaron la crisis en vex de conjurarla, y así, el 11 de diciembre de 1978, faltando dos números para alcanzar el 1.900 desde su inicio, dejó de publicarse definitivamente. Había vivido, pues, treinta y siete años, siete meses y una semana.
I'll Play The Blues For You


