AMOR DE ANTAÑO
La Codorniz
La lectura más audaz
para el lector más inteligente
Carta que escribe ella a una amiga suya
Amada amiga mía:
He de hacerte saber que he entablado relaciones con un aguerrido pintor. Todos los atardeceres vamos al campo, y mientras él, con su pincel maestro, pinta un árbol, yo, sobre mi albo e impoluto cañamazo, bordo lo que bordo. Preferimos el campo porque, cuando estamos ante mis respetados y vetustos padres, tenemos que guardar entre mi amado y yo una distancia de diez y ocho metros, que es la distanciaconveniente y justa entre enamorados honestos.
Mi amado, de cuando en cuando, palidece y me habla de lo hermosos que son los árboles y de su gran utilidad, ya que ellos nos dan sombra, nos dan madera y nos dan árboles. Yo, en mi ignorancia, opino que aunque nos den todas esas cosas tab necesarias y, además, vino, los árboles están demasiado torcidos, y entonces mi apuesto e inteligente amado me explica que los árboles están así de torcidos de tanto estar de pie, y que si nosotros hiciéramos otro tanto nos pasaría lo mismo.
Así pasamos las tardes en ameno coloquio hasta que mi doncella que nos acompaña en todo momento, ojo avizor, da la orden de partida señalada por nuestros mayores. Entonces nos despedimos haciendo una ligera inclinación con la cabeza. El con la suya y yo con la mía.. Y siento verdaderamente deseos de estar casada con él para poder darle la mano al despedirme, cosa, que como ya saben, no debe hacerse hasta después de tener el segundo hijo.
Tu devota y bienaventurada amiga.
LEONOR
AMOR DE HOGAÑO
Querido Luis:
Por fin he conocido aquella chica tan bárbara que estaba al lado del piano. Todos los días voy a su casa y nos pasamos la tarde cantando y comiendo pan. Cuando nos cansamos nos asomamos al balcón y le tiramos cosas a la gente. El otro día tiramos una butaca; pero, afortunadamente, no pasaba en aquel momento más que un señor de bigotes, y le dió en la cabeza. La chica no hace más que mirarme todo el día y decirme que le gusto más que el jamón y que la langosta y que el relleno de pavo, y que qué guapo soy. Y yo, mientras tanto, no le hago caso y preparo butacas para tirarlas por la ventana, porque si no me aburro mucho.
De todas maneras, te recomiendo que cuando veas a una señorita al lado de un piano te hagas amigo de ella y hagas como yo, pues te hace la vida muy agradable, aunque en el fondo te aburras como un gato. En realidad, lo más divertido del amor es eso de tirar cosas a la calle; pero, desgraciadamente, ya no nos queda más que el piano y el perro, y estas dos cosas nos pueden hacer falta el día de mañana, que es pasado mañana. Tú te preguntarás por qué te cuento yo todo esto; pues bien: te cuento todo esto porque tengo ganas de contarte todo esto y todo lo otro, y porque si no te cuento todo esto no te puedo contar todo esto ni todo lo otro. Adiós, chico.
PEDRITO
Big Bad Voodoo Daddy
https://youtu.be/a3Z4RWZa9WA?si=XvE20_vb3ERZLT2V



