¡MALA FE DE ERRATAS!
LA CODORNIZ
La revista más audaz,
para el lector más inteligente.
Dicen que las erratas de imprenta sólo molestan a los escritores nóveles. Por nosotros, pueden decir lo que quieran; pero las erratas nos sacan de quicio. Y eso que tenemos varias canas nacidas de nuestros esfuerzos para escribir cosas de éstas. Cuando vemos una errata, nos ponemos pálidos y pensamos que el lector pensará que somos idiotas al escribir párrafos que no se entienden.
Un <<viven>> donde debiera decir <<sirven>> o <<un>> por <<su>>, hacen cambiar el sentido de un texto y nos impelen a publicar grandes anuncios en la Prensa diciendo que nosotros no hemos escrito eso.
¿De donde ha salido ese <<a por>> que aparece en nuestro artículo? ¿Y aquel <<habían muchas personas>>? ¡No lo sabemos! ¡Pero lo cierto es que allí están impresos para siempre, en indelebles caracteres y con nuestra firma al pie, el<<habían>> y el <<a por>>, riéndose de nosotros y de la Gramática! ¿Quién se comió en ese diálogo una frase de uno de los personajes? La conversación queda cambiada, y cada uno dice lo que debiera decir el otro. El lector se desorienta, pero el escritor con nervios cae presa de horribles sufrimientos morales. ¡Odiamos la errata! ¡Basta de ese pequeño monstruo devorador de reputaciones literarias! ¡No nos acostumbraremos a la errata, aunque celebremos con ella nuestras bodas de oro!
Solomon
Burke

