LOS BRIBONES ANDAN SUELTOS
( La RAE nos dice: ([persona] Bribón: Que
es astuto y taimado...)
Los pastores, una banda de bribones que
pastorean al ganado metido en las majadas, de vez en cuando sacan a la
borregada a pastar en los mismos pedregales para que no se adormezcan. Parábola
para inteligentes: de esta forma queremos explicar la situación de la
adormecida y manipulada sociedad española que necesita, para que el lavado de
cerebros sea eficaz, repetir y reiterar los mismos programas, las mismas
consignas, hasta que los gastados cerebros, sin voluntad, sólo sean capaces de
asimilar los reiterados perversos mensajes de los astutos y taimados.
La llamada, nadie sabe por qué, “Televisión
Española”, tiene dos campos históricos bien copados por los bribones de
servicio. En primer lugar el internacional, que manipulan con impunidad y
alevosía las organizaciones (“lobbys…”) y sus servidores de las organizaciones
internacionales (ONU; UNESCO; OTAN….), con sus repetidas programaciones
(¡diarias!) sobre el terrible “Holocausto” (sólo el judío), o mostrando lo
malos y estúpidos que eran los nazi-fascistas, y lo guapos y listos que eran
los aliados, especialmente los de base anglosajona. Un político alemán, in
dudablemente de la presunta derecha, ha dicho que menos “Holocausto” para
ensuciar la Historia de Alemania y más meter en las mentes del pueblo alemán
que es heredero de una cultura excepcional, filosófica, musical, pictórica,
arquitectónica… Y tiene razón al hablar de esa horrenda escultura (?) en
homenaje a los judíos exterminados por los nazis, la de los bloques de cemento,
ideada por un “artista” norteamericano..
Y en segundo lugar, está el campo que podríamos denominar “doméstico”,
porque llamarle “español” sería demasiado, y que es el espacio o lugar donde
tratan de ganar la guerra civil, muchos años después de haberla perdido por
burros y por malos.
Nos vamos a referir ahora a las
programaciones para dar la vuelta a la tortilla de la guerra civil, maniobra
propia de gilipollas, en la que toman parte notable la llamada (otra vez sin
que sepamos por qué) “Derecha Española”. En sus programaciones diarias han
metido un documental sobre un hecho que ha entrado en la Historia de España con
más fuerza que el descubrimiento de América, la batalla de Lepanto o el 2 de
Mayo de 1808. Se podría decir que el devenir
de España tuvo aquí un punto inflexión, un antes y un después. Nos referimos a
la que se domina “Matanza de Atocha”, que no es la del 11M, ni tiene nada que
ver con los sangrientos atentados de la plaza de la República Dominicana, calle
de Correos o Hipercor, de los que da la impresión de que está prohibido hablar.
Para hacer este programa sacan de sus
ataúdes mediáticos a Tamames, el rojo de oro, que dijo en cierta ocasión (los
hay listos) que los pantanos “franquistas” se hicieron mal porque se
construyeron de forma estúpida donde no llovía… También aparece la oronda
Almeida, a quien un robusto relojero ha debido de dar cuerda, que echa los
consabidos piropos a los demócratas que “lucharon por la libertad” (los
comunistas). Otro cadáver resucitado es Leguina, que con Corcuera, es adorado
por esa estúpida derecha mediática, veterano marxista el tal Leguina, que
piropea sin rebozo al bribón de Carrillo. Y también aparece un tal Pérez, que
era al parecer el encargado de la seguridad en la manifestación por la “Matanza
de Atocha”, un comunista de bella dentadura que le ayuda a sonreír, un tipo
despendolado a la hora de echarse flores “democráticas”. Y no podía faltar la
pro-etarra Sauquillo, que está en todos estos guisos.
Hay un empeño conmovedor por querer
involucrar a Blas Piñar en los asesinatos de los abogados de Atocha, y publican
una foto en la que uno de los asesinos aparece cerca de él portando una bandera
de Falange. Por una simple regla de tres pueden decir que Blas Piñar era
socialista ya que hemos visto en una portada de “Fuerza Nueva” a la apellidada
Menéndez, portavoz del PSOE, uniformada de arriba abajo, llevando esa bandera
falangista, cuando todavía era joven y guapa.
Este crimen, si se ve desde el punto de
vista de encontrar al culpable observando a quien beneficiaba, nos encontramos
que beneficiaba al Partido Comunista, que ya estaba más que preparado para esa
manifestación, y que encontraría la eficaz colaboración de una parte de la
derecha, zona perversa que quería salirse del “franquismo”, como aquel ladrón
que quedó encerrado en el lugar de la perfumería de lujo y odiaba el olor de
los más caros.
Fuimos testigos de aquella manifestación
desde la casa de un amigo que vivía en la calle Atocha, y no podemos negar que
nos desconcertó su magnitud. Fue el primer triunfo después de una serie
interminable de derrotas del ilegal (entonces) Partido Comunista empeñado, al
igual que su sindicato (el de Marcelino Camacho), en parar como fuera el
progreso y recuperación económica de España, para lo cual, tanto el bribón de Carrillo
como el bribón de Camacho, recibieron buenos dineros del PCUS soviético,
detalle que se oculta, sobre todo a Marcelina Camacho, que ya tenía altar en el
templo de la “Democracia”. Después del continuo fracaso en su empeño en
declarar una huelga general, que se conseguiría años después con Felipe
González, esto de Atocha les vino al pelo. La repugnante imagen de gentes bien
vestidas, y hasta de aspecto sano, con el puño o puñito levantado (también se
pastoreaba a borreguitos-niños. los
pobres…), provocaba náuseas. Y era un aviso de lo que se nos avecinaba, es
decir, la “modélica transición”, que iba a dirigir implacablemente una caterva
nutrida de bribones.
Pero como los bribones encaramados en el
poder político y mediático no descansan, nos han endilgado otro viejo
documental sobre la guerra civil, que nos meten periódicamente cuando piensan
que ya lo hemos olvidado, documental para el que sacan los lápices de colorines
porque, ya que el personal aborregado se comporta como niños, piensan que prefieren
el cine en colorines al blanco y negro. No queremos perder el tiempo comentando
las estupideces, falacias y omisiones de ese documental colorineado.
En las reposiciones del nuevo cine español
podemos ver las más horrendas películas que se pueden hacer, como esa de “El
Jardín de las Delicias”, un bodrio de mucho cuidado interpretado de forma
increíblemente torpe por gentes que en otras ocasiones acertaron, claro que sin
exagerar. López Vázquez está en su peor momento de López Vázquez, porque eso de
representarse a sí mismo es un vicio generalizado, y ya sabemos que el mejor
intérprete de Humphrey Bogart es Humphrey Bogart, y nadie representa mejor el
papel de John Wayne que John Wayne, claro que siempre marcando las distancias
de la figura y calidad de los actores.
Hemos visto fugazmente en este bodrio de
película a algunos actores notables de época más “azul”. Y allí estaba también
en papelín de extra Geraldin Chapline, todavía bajo la sombra siniestra del
bribón de Saura que le había tocado en mala suerte. En cierta ocasión
declararía al periodista José Luis Romo de “Época” (15 de Enero del 2012) que
“aunque parezca terrible decirlo, la España de Franco era la libertad. Paseaba
tranquilamente por la calle, trabajaba y ganaba mi dinero, me acostaba a la
hora que quería. Los serenos me parecían la idea más genial del mundo. Era
libre”. Esto lo podía decir Geraldin, pero también Ava Gardner, Charlton
Heston, Lauren Olivier o la mismísima viuda de Kennedy.
Nos reponen una y otra vez “Cuéntame cómo
pasó”, y por eso hemos podido ver a la abuelita confesar que ella abortó
clandestinamente porque, “ya se sabe, en aquellos tiempos…, yo tenía que
trabajar en el campo de sol a sol”. (¡Jo!, con la abuelita…)
A toda costa hay que adormecer las mentes
del espectador para lograr convencer a esta sociedad aburrida, a estos sumisos
borregos, que los rojos eran los buenos y los nacionales los malos, de ahí que
siempre que sale un viejito es heredero de algún bondadoso “rojo”. Nunca saldrá
en la tele programa alguno sobre las checas; sobre la cosecha de mártires que
logró aquella persecución religiosa; sobre el Patrimonio arrasado o saqueado….,
nada, silencio. Ya lo hemos dicho en otra ocasión (nos repetimos tanto…), si a
algún joven o menos joven se le pregunta ¿qué fue la “zona roja”?, pensará que
se trata de una zona de algún campo deportivo donde el reglamento cambia, y
nada podrán decir de una zona dominada por los que hoy califican de “legalmente
constituidos”, donde imperaba el terror en estado puro.
Los pastores bribones abren las puertas de
las majadas para pasear la borregada sobre los mismos y agotados pastos de
siempre, y aquellos borregos que llevan los cencerros que dirigen a sus
compañeros (políticos, periodistas, “intelectuales”…) están convencidos de que ellos son los
mejores, porque para eso son los más
sumisos, obedientes y gilipollas. Y por eso tienen más pienso que los
demás.
Pues eso, que volverá a reír la primavera y…
¡Arriba España!
”von Thies”