EL MARISCAL BUDIONNY
Descontando a los grandes aficionados al caballo, poca gente sabe que existe el caballo budionny, un cruzado de pura-sangre inglés y caballos del Don. Menos personas conocen que tomó su nombre de un mariscal de la extinta Unión Soviética, inspirador y creador de la raza en las yeguadas militares de Rostov (Rusia), para la remonta de la Caballería del Ejército Rojo. Pero casi nadie sabe de las andanzas de este extravagante militar, Héroe de la Unión Soviética y amigo personal de Stalin
Semyon Mijáilovich Budionny (Семён Миха́йлович Будённый,) también llamado Budennii, Budenny o Budyenny, nació el 25 ó el 30 de abril de 1883 en la región cosaca Terek, al sur de Rusia. Su familia, campesinos muy pobres, no estaba estaba integrada en ningún clan cosaco, pues eran originarios de Voronhezh. Desde niño, Semyon trabajó la tierra para ayudar a sus padres. De sus vecinos cosacos adquirió su afición al caballo.
En 1903 fue movilizado y como recluta procedente de una región cosaca fue asignado a la Caballería Imperial, participando en la Guerra Ruso-Japonesa de 1904-1905.
Al estallar la Guerra Civil Rusa en 1918, Budionni organizó una fuerza de caballería en la región del Don, que sería posteriormente la célebre “Caballería Roja” y que gracias a la masiva afluencia de reclutas y caballos, se convirtió en el Primer Ejército de Caballería del Ejército Rojo . Esta fuerza, que jugó un papel importante en el triunfo de los revolucionarios, rechazó en las llanuras del sur de Rusia el avance hacia Moscú del general blanco Anton Denikin. Aprovechando al máximo su superioridad numérica, supo infligir fuertes pérdidas al enemigo, utilizando ataques envolventes y aprovechando el movimiento veloz de sus columnas montadas. En 1919 Budionni fue nombrado Comandante de la 4.ª División de Caballería, se afilió al Partido bolchevique y entabló una sólida amistad con Stalin y Voroshilov.
En marzo 1920 y al mando del Primer Ejército de Caballería, tomó parte en la invasión de Polonia durante la Guerra Polaco-Soviética. Al frente de sus jinetes marchó a Ucrania, batió a la caballería polaca y la hizo retroceder hasta la frontera. Siguió avanzando por el sur de Polonia y a finales de julio estaba a cien kilómetros de Varsovia. Todo iba bien hasta que las intrigas de Iosif Stalin (comisario político supremo del frente Sudoeste) convencieron a Budionny para que desobedeciera la orden de marchar hacia Lublin y avanzara hacia Leópolis. El contrataque del 5.º Ejército polaco frenó el avance soviético en las batallas de Brody y Zadwórze (agosto de 1920) y lo que había sido un éxito militar se convirtió en un fracaso. Los jinetes de Budionny protegieron la desastrosa retirada de las tropas bolcheviques en el sur de Polonia y los restos de sus fuerzas fueron derrotados por la caballería polaca en la batalla de Komarów (el 31 de agosto de 1920), una de las batallas de caballería más grandes de la historia, y tal vez la última con importancia militar decisiva. El 12 de octubre se firmó el armisticio entre polacos y soviéticos.
Después marchó a combatir a los blancos en Ucrania y Crimea, expulsándolos de allí en noviembre de 1920. Parece ser que sus fracasos en Polonia se debieron más a las intrigas de los mandatarios bolcheviques y a la descoordinación de mando, que a su arrojo y capacidad militar. Subordinados suyos en esta campaña fueron los futuros mariscales Semyón Timoshenko y Georgui Zhukov.
A partir de este momento, todo lo que sabemos de él es historia oficial soviética. Su amistad y sumisión a Stalin y el encarnizamiento que en la época de Khrushchev hubo contra los antiguos dirigentes estalinistas, hacen difícil distinguir sus capacidades reales de las “oficiales”.
A pesar de sus extravagancias, Budionny era un gran oficial de caballería simpático y valiente, con experiencia en el manejo de tropas a caballo y se convirtió en uno de los héroes militares de la Unión Soviética al finalizar la Guerra Civil.
Budyonny hacia 1940
Sin embargo, sus conocimientos en las modernas tácticas de guerra eran mínimos, en especial lo relacionado con la guerra mecanizada y la importancia de los carros de combate, cuyo uso, a su juicio, era «superfluo e ineficaz» . El bigotudo general seguía convencido de la importancia crucial de la Caballería en la guerra moderna y llegó a ser un opositor a la creación de las unidades mecanizadas que para entonces estaba planeando el Ejército Rojo. Además, ignoraba todo lo concerniente a la logística. Hacia finales de los años 20 fue nombrado Inspector de Caballería del Ejército, cargo que ocupó hasta 1937.
En 1935 fue uno de los cinco primeros mariscales de la Unión Soviética . Voroshilov y Stalin habían sido comisarios en el 1.er Ejército de Caballería durante la campaña de Polonia, por lo que sus integrantes pasaron a ser los favoritos del dictador. Además, Budionny y Voroshilov formaron parte de la camarilla que apoyó a Stalin para convertirse en el mandatario absoluto de la Unión Soviética. Cuando en 1936 se desató la Gran Purga fueron los únicos mariscales supervivientes. Budionni, desmintiendo la fama de simple que le adjudicaban , siempre tuvo el cuidado de manifestar su absoluta lealtad al dictador, que lo consideraba inofensivo
En 1937 Budionni fue nombrado Comandante del Distrito Militar de Moscú y, al año siguiente, miembro del Consejo Militar Supremo del Ejército Rojo, cargo que ocupó hasta 1941. En 1940 fue nombrado Comisario del Pueblo para la Defensa del Estado (Vice-Ministro de Defensa).
Al estallar la Operación Barbarroja , fue nombrado (julio de 1941) Jefe de las fuerzas soviéticas en los Frentes Sudoccidental y del Sur, enfrentándose a la invasión alemana de Ucrania. Sus desgraciadas decisiones (acatando órdenes de Stalin) en el transcurso de las batallas de Uman y Kiev, tuvieron como consecuencia que las fuerzas de Budionny quedaran fatalmente embolsadas por el avance incontenible
de los panzers alemanes . Stalin le ordenó retirarse del frente por vía aérea y dejar el mando al general Mijaíl Kirponós. Esta derrota, una de las mayores en la historia militar, le costó a la URSS millón y medio de bajas entre muertos, prisioneros y desaparecidos, además de la destrucción y captura de un inmenso arsenal de armas y vehículos de combate. En septiembre desde mismo año Stalin cesó a Budionny (sin sancionarlo) y lo reemplazó por Semión Timoshenko . También perdió su cargo en el Consejo Militar Supremo.
Última foto oficial del mariscal Budionny
Su nuevo destino fue el mando del Frente de Reserva (septiembre-octubre de 1941) y miembro de la Stavka . Luego fue jefe del Frente Norte del Cáucaso hasta que los alemanes desencadenaron su ofensiva en este teatro (agosto de 1942), momento en el cuál fue retirado y quedó designado desde 1943 hasta el final de la guerra, como jefe máximo de la entonces obsoleta Caballería Roja.
A pesar de ser responsable (aunque siempre obedeciendo órdenes de Stalin) de algunas de las derrotas más catastróficas de la URSS durante la Gran Guerra Patria , continuó siendo uno de los militares favoritos del dictador, que le consideraba un fiel servidor y un comunista convencido, por lo que no sufrió ninguna represalia. Tras la guerra se le permitió jubilarse como Héroe de la Unión Soviética.
Terminada la guerra fue nombrado Asistente del Ministro de Agricultura y en 1953 Inspector de Caballería. Pasó al retiro en 1954 y se dedicó a escribir la historia del Primer Ejército de Caballería durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial.
El Mariscal de la Unión Soviética Semyon Mikhailovich Budionny, falleció a los 90 años de edad, el 26 de octubre de 1973.
Dejó como legado el caballo Budyonni, una raza criada por él y que en la actualidad es muy cotizada como cabalgadura en los deportes ecuestres. En la guerra civil fue el inventor de la budionnenka, un sombrero picudo de lana, que fue usado por los soldados bolcheviques para diferenciarse de los blancos.
Como amigo y protegido de Stalin, fue muy criticado a la muerte de éste. Si bien es cierto que en 1940 ya era un un «dinosaurio» en materia militar, mucha culpa de los errores a él atribuidos en Ucrania, se debieron al cumplimiento estricto de las órdenes de Stalin. Es significativo que en las memorias del mariscal Zhukov, que arremete contra todos y no deja títere con cabeza sin criticar, no tiene nigún reproche para Budionny. Por algo será.



