Restituto Alcázar, alias "trimorcito", que vio la primera luz del día entre los sótanos del Alcázar durante el asedio. Nacio con buena estrella. Ya es caballero cadete, y supongo que lucirá tambien la laureada colectiva cuando se vista de militar.
Libro La epopeya del Alcazar de Toledo.Relación histórica de los sucesos desde los comienzos del asedio hasta su liberación. 21 de Julio a 28 de Septiembre de 1.936. Autor Alberto Risco S.J. Foto. Bueno Astorga.
Domingo, 20 de septiembre de 1936.
Muy somera la información de hoy por la escasez de papel. De aquí que los que reciban un ejemplar están en la obligación de prestarlo y difundirlo para que las noticias lleguen a conocimiento de todos. Como conservamos los clisés, al terminarse el asedio reproduciremos estos números de tirada reducida para que tengan completas sus colecciones. La impresión general es inmejorable, pese a la presión que sufrimos. De la información extranjera se deduce que constituímos el plano de la máxima actualidad en España y en el mundo entero, y nuestras columnas vendrán sobre nosotros todo lo rápidamente que consientan las circunstancias.
A seguir confiando con valor y tesón y firme esperanza en el triunfo definitivo, todos unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar.
HECHOS RELACIONADOS
EL GENERAL FERNANDO ESQUIVIAS, UNA LARGA VIDA MILITAR QUE COMENZÓ EN LA GRAN AVENTURA ESPAÑOLA DEL 18 DE JULIO
Más de doce años al servicio directo de Franco como ayudante militar. Estamos ante el General de División don Fernando Esquivias Franco, Patrono también de nuestra Fundación. Cumple en estos días noventa años, que luce con muy buena presencia, a la que suma buena cabeza, buena memoria y una gran cordialidad. Dos guerras voluntario, la de España primero y la de Rusia después. Una vida militar impecable que inicia, como tantos miles de jóvenes españoles, en la aventura ilusionada de España, con el 18 de Julio.En 1936, preparaba en Madrid el ingreso en la escuela de Ingenieros Agrónomos, y el 13 de julio de ese año, se va de vacaciones a Sevilla, su tierra, y allí le coge el estallido grande del Alzamiento. Y ya en ese juego de fechas, el mozo Esquivias le hace el primer quite a la muerte, porque las milicias rojas que ensangrientan Madrid, le han ido a buscar a la pensión madrileña donde hacía su vida de estudiante. Había dado su nombre un notorio falangista, Darío Loraque, que sabía que ya estaba en Sevilla. Pero aquellos cazadores de la muerte, encuentran en la pensión al Diputado del partido Agrario, Sr. Huesca, que huido, había buscado refugio allí, se lo llevaron y nunca más se volvió a saber de él.
Fernando Esquivias, ya en su casa familiar de Sevilla, situada muy cerca de Capitanía, permanece encerrado porel fuego con que la lucha entablada está cruzando la ciudad en aquellos inciertos dos días primeros del Alzamiento.
Pero el día 20, Fernando Esquivias, dieciocho años, aprovecha una pausa y se une a los alzados. Le dan un mono, un gorro, le ponen en la mano un fusil e ingresa en el Batallón de Voluntarios de Sevilla que va a hacer la guerra, junto a la Legión, llegada de Marruecos. Ya no se va a interrumpir nunca su vida militar. Alférez Provisional, le gusta y pide Aviación, pero lo rechazan porque no tiene veinte años, y es en Artillería donde azares del destino termina la guerra de Teniente. Luego la Academia de Transformación, Capitán y Rusia años más tarde.
El que fuera después, doce años ayudante del Jefe del Estado, ve por vez primera a Franco en los primeros meses de la guerra. Es en el frente de Madrid, en Torrejón de Velasco, donde Esquivias, soldado, está desplegado con su unidad. Allí hay dos carros de combate soviéticos, los primeros en llegar a la guerra, averiados por el fuego nacional. En la próxima loma, atentos a todo, ven llegar al Generalísimo, al que acompaña el General Mola, que se pre
sentan allí interesados por conocer el material soviético, a inspeccionar los tanques rusos.
Mi General, ¿hablamos de Franco?
Se ha interrumpido la conversación y hay unos segundos de silencio. «Franco fue para mí algo excepcional. Desde el principio de la guerra, le tenía ya una gran admiración y respeto, como todo militar a su Jefe Supremo, y a partir del momento en que me hizo el honor de nombrarme su ayudante, mi afecto fue creciendo de tal forma que llegué a quererle como a un segundo padre.
Había en él, dos personas bien diferenciadas. Una como Jefe del Estado: recto, serio, muy inteligente, cumplidor del deber hasta la extenuación, interesándose continuamente por el conocimiento de todos los problemas que existían en España, incluso los que podían parecer nimios, y estudiando sin parar a través de las personas más documentadas la forma de resolverlos. Como dije antes, era un hombre Excepcional, con mayúscula.
La otra era el Franco en la intimidad, con la familia, con amigos. Afectuoso, cordial, extremadamente educado, simpático, dialogante, con buen humor, en resumen, lo que se conoce por una gran persona.
Entrevista entera:
Jose V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
Coronel de Caballería




