Hace poco comentaba en POETAS MUERTOS de Facebook:
-
Los militares aprendimos que cuando hay que atacar la colina
el Jefe debe decir ¡SEGUIDME!, nunca ¡IR!, así que lo que a mí me molesta no es
que me quiten la extra, ya sabemos que la vida si es necesario, lo que me
molesta es no tener a nadie a quien seguir. No voy a relatar todos los
privilegios y corruptelas que adornan a la clase política, circulan mil
ejemplos por la red. Que empiecen por ellos, y después que me pidan que les
siga, que aquí están mis güevos, por no decir algo más vulgar.
Acabada la guerra de liberación Franco dijo a su Ejército
que España tenía que apretarse el cinturón, primero él y detrás su Ejército, él
que venía de pegar tiros, y todos, SIGUIENDOLE, dijeron: ¡A LA ORDEN! ¡ARRIBA
ESPAÑA! y España creció como nunca lo ha vuelto a hacer. No lo he leído en
cualquier parte, me lo contó mi padre, uno de los que pegaban tiros, y de los
que se apretaron el cinturón, doy fe.
En esta misma sección del Blog hablabamos de las Autonomías
Y seguimos hablando de lo que es tan evidente, y parece ser que no hay más remedio que tragar.
Yo mi me conmigo, misco y mi "famillia", a los demás que os den.
"La Cultura, la
Educación, la Sanidad, las clases altas, medias y bajas, expoliadas. Y el
disparate administrativo-político-autonómico, ni tocarlo.
A ver si lo he entendido,
señor presidente... Hasta por morirme debo pagar un 21 %... A ver si lo
entiendo. Insisto.
Alemania tiene 80 millones de
fulanos y 150.000 políticos. España, 47 millones y 445.000 políticos. Sin
contar asesores, cómplices y colegas. O en Alemania faltan políticos, o aquí
sobran. Si en Alemania faltan, apenas tengo nada que decir. Si en España
sobran, tengo algunas preguntas. Señor presidente.
¿Para qué sirven 390 senadores
(con la brillantez media y la eficacia política media de un Iñaki Anasagasti,
por ejemplo)? Subpregunta: si un concejal de Villacantos del Botijo, por
ejemplo, necesita contratar a 15 asesores... ¿Para qué puñetas sirve ese
concejal, aparte de para dar de comer a numerosos compadres y parientes?
¿Para qué sirven 1.206
parlamentarios autonómicos y 1.031 diputados provinciales? ¿Sabe usted lo que
cobra toda esa gente? ¿Y lo que come? Ese tinglado regional, repartido en
diecisiete chiringuitos distintos, duplicados, nos cuesta al año 90.000
millones de euros. Con ahorrar sólo la mitad... Eche usted cuentas, señor
presidente. Que yo soy de Letras.
En vista de eso, ¿cómo es
posible que el Gobierno de este putiferio de sangüijuelas y sangüijuelos se la
endiñe a las familias y no a ellos? Que en vez de sangrar a esa chusma, se le
endiñe a la Dependencia, a la Sanidad, a la Educación, a la Cultura, al pequeño
comercio? ¿A la gente que de verdad lucha y trabaja, en vez de a esa casta
golfa, desvergonzada y manifiestamente incompetente?
A ese negocio autonómico
absurdo e insostenible, del que tanta gentuza lleva viviendo holgadamente desde
hace más de treinta años. 17 parlamentos, 17 defensores del pueblo, embajadas
propias, empresas, instituciones. Negocios casi privados (o sin casi) con
dinero público. El único consuelo es que a esa pandilla depredadora la hemos
ido votando nosotros. No somos inocentes. Son proyección y criaturas nuestras.
Treinta años engordándolos con
nuestra imbecilidad y abulia política. Cuando no con complicidad ciudadana
directa: Valencia, Andalucía... Con unos tribunales de Justicia cuando no
politizados o venales, a menudo lentos y abúlicos. El golfo, impune. Y el
ciudadano, indefenso. Esos políticos de todo signo (hasta sindicalistas,
rediós) puestos en cajas de ahorros para favorecer a partidos y amiguetes.
Impunes, todos.
Me creeré a un presidente de
Gobierno, sea del color que sea, cuando confiese públicamente que este
Estado-disparate es insostenible. Cuando alguien diga, señor presidente,
mirándonos a los ojos, "voy a luchar por un gran pacto de Estado con la
oposición"; "me voy a cargar esta barbaridad, racionalizándola,
reduciéndola, controlándola, adecuándola a lo real y necesario"; "voy
a desmontarles el negocio a todos los que pueda. Y a los que no pueda, a
limitárselo al máximo. A lo imprescindible"; "aquí hay dos autonomías
históricas que tendrán algo más de cuartelillo, dentro de un orden. Y el resto,
a mamarla a Parla".
"Y el que quiera entrar
en política para servir al pueblo, que se lo pague de su bolsillo".
Pero dudo que haga eso, señor
presidente. Es tan prisionero de su propia chusma político-autonómica como el
PSOE lo es de la suya. Ese toque de jacobinismo es ya imposible. Tiene gracia.
No paran de hablar de soberanía respecto a Europa quienes son incapaces de
ejercerla en su propio país. Sobre sus políticos. Dicho en corto, señor
presidente: no hay cojones. Seguirán pagándolo los mismos, cada vez más, y
seguirán disfrutándolo los de siempre. El negocio autonómico beneficia a
demasiada gente.
Usted, señor presidente, como
la oposición si gobernara, como cualquiera que lo haga en España, seguirá yendo
a lo fácil. A cargar a una población triturada, con cinco millones de parados,
lo que no se atreven a cargar sobre sus desvergonzados socios y compadres.
Seguirá haciéndonos aun más pobres, menos sanos, menos educados. Hasta el ocio
para olvidarlo y la cultura para soportarlo serán imposibles.
Así que cuando lo pienso, a
veces se me va la olla y me veo deseando una intervención exterior. Que le vayan
a frau Merkel con derechos históricos, defensores del pueblo, inmersiones
lingüísticas, embajadas y golferías autonómicas. De tanto reírse, le dará un
ataque de hipo. De hippen, o como se diga allí.
Lo escribía el poeta Cavafis
en Esperando a los bárbaros. Quizá los bárbaros traigan una solución, después
de todo. Para esto, que nos invadan los bárbaros de una puta vez. Que todo se
vaya al carajo y el Sentido Común reconozca a los suyos. Si quedan.
Recristo. Qué a gusto me he
quedado esta tarde, señor presidente. Lola acaba de abrir el bar. Esta noche me
emborracho. Como Gardel en el tango. Fiera venganza la del tiempo. Parece un
título de Lope de Vega. Un tango adecuado para este pasaje".
Reverte.
PD: La negrita es mía.
José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
Coronel de Caballería