LA CODORNIZ
La
revista más audaz,
para el lector más inteligente
COMO ATROPELLAR A UNA ANCIANA
Multitud de jovencitos de
la generación actual, deseosos de dar escape al dinamismo y potencial que se
les almacena en los distintos órganos y vísceras, desean conocer las
normas exactas para poder arrollar con la mayor limpieza a una anciana por
la calle, y buscan libros en las bibliotecas, y monografías en las
revistas del motor, sin que por desgracia consigan hallar la necesaria
información.
Deseoso de satisfacer su comprensible aspiración
y su lógica inquietud, yo voy a dar aquí las normas precisas, fijas y
exactas para atropellar cualquier clase de vieja con completa
tranquilidad, sin temor a las complicaciones de tipo legal que se pudieran derivar;
pues, como es sabido, si en el atropello se sospecha la alevosía, luego
todo son gaitas.
Para atropellar a una anciana, limpiamente y con impunidad, lo primero es proveerse de una motocicleta, cuanto más rápida mejor. Algunos autores recomiendan el automóvil, lo que no deja de ser un craso error puesto que las estadísticas demuestran que bajo las ruedas de las motocicletas es más fácil hacer presa que bajo las ruedas de los automóviles, aparte de que, como todo el mundo sabe, el automóvil para lo que realmente resulta práctico es para atropellar gallinas.
Si se siguen estas sencillas normas, las ancianas caerán como moscas y no hará falta perseguirlas con el vehículo por encima de las aceras como algunos jóvenes hacen, que, dígase lo que se diga, resulta de muy mal tono.
P GARCÍA


