Como
hubiera dicho aquél.... ¡ Manda huevos !
Los militares denuncian fallos graves en el operativo
El Gobierno rechazó el ‘plan B’ del Ejército para asumir
la crisis del ébola con sus expertos NBQ
Críticas: se rompió la cadena de aislamiento, utilización
de personal no entrenado, se mandó a casa a personas que estuvieron con el
enfermo. Propuso montar un hospital de campaña en Torrejón y fue descartado
La investigación sobre la cadena de errores que llevaron
al contagio de ébola de la enfermera Teresa Romero ha puesto al descubierto
otra novedad: el Gobierno dispuso de un ‘plan B’ ofrecido por el Ejército y no
lo aceptó. Una alternativa que, según los expertos en NBQ, habría garantizado
un “protocolo blindado” que garantizaba el ‘riesgo cero’ de que el virus fuera
trasmitido a personas.
Miembros del Regimiento RNBQ Nº 1 durante unas maniobras.
Fuentes militares expertas en materia NBQ (nuclear,
bacteriológico, químico), a las que ha tenido acceso El Confidencia Digital,
revelan que desde el Ejército se planteó al Gobierno desechó que fueran
efectivos de las Fuerzas Armadas, especialmente entrenados y cualificados
internacionalmente, quienes gestionaran el tratamiento a los dos religiosos
repatriados infectados de ébola. Sin embargo, la propuesta resultó rechazada y
se decidió que el ministerio de Sanidad se hiciera cargo del asunto.
Reunión de expertos en bioseguridad
Las fuentes consultadas relatan que, en los primeros días
de agosto, se produjo una reunión por videoconferencia entre representantes de
los ministerios de Sanidad, Defensa e Interior y de la Agencia Española de
Cooperación Internacional. Se contó con la aportación de expertos en materia
bioseguridad, entre ellos, militares.
En esa 'cumbre' quedó cerrado el protocolo para la
repatriación y tratamiento de Miguel Pajares, el primero de los misioneros
infectados por el virus durante su estancia en Liberia.
Tras adoptar primero la decisión de retornarlo a España,
se pusieron sobre la mesa las posibilidades de actuación una vez el paciente
estuviese en territorio nacional.
El Gobierno decidió que fuese el ministerio de Sanidad
quien tomara el control de la operación, y quien, por tanto, se haría cargo del
ingreso y tratamiento del paciente en un hospital de referencia en Madrid.
Pese a que el Carlos III, el centro especializado en
enfermedades tropicales, no estaba habilitado al cien por cien, las autoridades
sanitarias civiles confirmaron en ese encuentro que los medios técnicos y
humanos estarían disponibles en ese hospital antes de la llegada del ‘paciente
cero’.
Se desechó la opción militar
En esa reunión, responsables de Defensa pusieron sobre la
mesa un ‘plan B’: que fueran expertos
militares en materia NBQ se ocuparan del caso, con sus propios protocolos de
actuación, y movilizando para ello medios y efectivos de la Escuela Militar de
Defensa NBQ (Hoyo del Manzanares, Madrid), de la Unidad Militar de Emergencias
(con base en Torrejón), del Regimiento NBQR 'Valencia' Nº 1, y de la Unidad de
Apoyo Logístico Sanitario
Se trata, explican a ECD las fuentes militares, de las
unidades más preparadas a nivel nacionalante este tipo de amenaza.
La propuesta, por causas desconocidas para ECD, fue
rechazada.
Un protocolo “mil veces ensayado”
Sin embargo, sí se aprobó que fuera la Unidad Médica de
Aeroevacuacióndel Ejército del Aire(UMAER) la que, con aviones del Grupo 45,
procediera a rescatar al misionero en Liberia, y lo mismo se aplicó con el
segundo desde Sierra Leona.
Esta decisión, relatan las fuentes consultadas, se tomó
al ser la UMAER la única unidad capaz de llevar a cabo esta misión en máximas
condiciones de seguridad. De hecho, añaden, el Ejército del Aire tiene un
protocolo “mil veces ensayado” desde hace décadas para tratar casos similares.
En esta ocasión sólo hizo falta adaptar ciertos aspectos del manual al caso del
ébola.
“El protocolo de seguridad en el traslado no se rompió en
ningún momento, a la vista está que no hay ningún miembro de la UMAER o del
Grupo 45 contagiados. Y eso que el traslado supone tener contacto durante horas
con un enfermo altamente contagioso, primero por carretera y después por aire,
en un espacio muy reducido. Todos los movimientos del equipo médico estuvieron
supervisados por un teniente coronel de la Unidad”, explican fuentes militares
que conocen de cerca la operación.
De hecho, cuando el Jefe del Estado Mayor de la Defensa,
Fernando García Sánchez, fue preguntado por el operativo contra el ébola, se
limitó a decir que los militares habían “cumplido el protocolo”.
“Si haces eso, estás muerto”
Sobre las normas a la hora de colocarse el traje de
protección, un militar con amplia experiencia explica que es necesario
“ponérselo y quitárselo cientos de veces antes” para aprender a hacerlo en
condiciones de seguridad.
“Mientras aprendes a hacerlo, tienes un mando detrás
dándote una colleja cada vez que cometes un error. Te dice: ‘Si haces eso en un
caso real, ya estarías muerto’. Un curso teórico de unas horas no es, ni mucho
menos, suficiente” concluye. "Y aún así es necesaria la ayuda de dos
personas para ponérselo o quitárselo”.
Otras fuentes explican que el personal militar dedicado a
la lucha NBQ “está especialmente instruido para soportar las duras condiciones
físicas, y sobre todo psicológicas, que suponen el uso prolongado delEPI (el
traje de protección).
El personal militar llega a realizar simulacros y
maniobras en los que hay que llevarlos puestos “durante 8 horas casi ininterrumpidas.
Y tras ellas debes quitártelo y desinfectarlo mientras te mueres de ganas por
rascarte o te cae el sudor por la cara”.
Fallo principal: la ausencia de aislamiento
Uno de los principales errores que destacan los expertos
militares consultados por El Confidencial Digital son los fallos en la cadena
de observación que debe aplicarse a todos los sanitarios y personal que entre
en contacto con los enfermos del virus.
Los manuales NBQ que utilizan las unidades españolas
especializadas incluyen entre sus prioridades las denominadas “contramedidas
sanitarias”: una escrupulosa aplicación de precauciones higiénicas entre el
personal que entra en contacto con agentes infecciosos.
Entre las medidas que se indican se encuentra el ROM
(Restriction Of Movement, restricción de movimiento) de todos aquellos
efectivos que puedan haber tenido un contacto directo o accidental con el
virus.
Se aplica una plan de vigilancia máxima durante un largo
periodo de tiempo, que incluye pruebas médicas cada 48 horaspara detectar si
existen indicios de contagio entre el personal. Pruebas a las que han sido
sometidos –y continúan haciéndolo- los miembros de la UMAER que participaron en
las dos repatriaciones.
“A ningún mando se le ocurriría mandar a su casa, con su
familia, a un militar que ha estado en contacto con material químico o
biológico potencialmente letal”, afirman las fuentes militares consultadas
Un hospital de campaña en Torrejón con protección NBQ
Una de las opciones que se barajó entre Defensa y el
Estado Mayor, en el caso de que el Gobierno encargase a los militares hacerse
cargo de los dos religiosos infectados, era la instalación de unhospital de
campaña con protección NBQ en la base de Torrejón, para iniciar allí el
tratamiento, en espera de una mejora y un posible traslado a otras
instalaciones.
Otra posibilidad estudiada también fue el traslado a otra
instalación militar preparada, e incluso que los enfermos fuesen tratados en
Paterna (Valencia), sede del Regimiento RNBQ Nº1.
“En cualquiera de estos casos se habrían reducido
considerablemente los riesgos de exposición,al no tener que introducir a un
‘paciente cero’ en una instalación sanitaria civil” explican los expertos
militares.
Materiales adecuados a la amenaza
Las fuentes a las que ha tenido acceso ECD destacan
también que las unidades especializadas en NBQ de las Fuerzas Armadas disponen
de estaciones avanzadas de descontaminación, duchas químicas, y equipos de
protección individual (EPIS) de alta protección.
Incluyen máscaras con cartuchos filtrantes HEPA, capaces
de impedir el paso a partículas de hasta a 0,06 micrómetros (el virus del ébola
tiene un tamaño de 0,1 micrómetros de largo y
0,08 de diámetro).
De hecho, todo este material, así como los procedimientos,
han de superar profundas revisionesy exámenes periódicos por parte de la OTAN.
Y lo logran. “Es difícil que, tras uno de esos exámenes, los inspectores
internacionales no pongan alguna pega, algo que se pueda mejorar. Lo que se
busca es la excelencia”.
El Confidencial Digital desvelaba en 2008 una advertencia
de la OTAN a las unidades NBQ españolas, en las que ponían en entredicho la
efectividad “limitada” de los trajes de protección militares. Poco después, el
problema se superó con la adquisición de material más moderno.
Rafael Ruiz de Eguílaz y Mondría.
Coronel de Caballería.
Coronel de Caballería.
