A TODOS LOS GUARDIAS CIVILES DE LAS
PROVINCIAS AÚN NO LIBERADAS
AUTORIZADO por la
superioridad, y contando con la amabilidad del Director de la emisora Radio Castilla de Burgos a quien España entera debe gratitud, me cabe la
satisfacción y el honor de dirigirme a vosotros, Guardias Civiles de las provincias aún no liberadas. Y digo
satisfacción, porque estoy seguro de que, si consigo hacer llegar mi voz a
vosotros, por medio de este micrófono, os servirá a unos de patriótica confortación,
a otros de verdadero conocimiento de la real situación de España, y afortunadamente a los menos, de recordatorio de vuestro
deber; que si desgraciadamente engañados por los canallas vendidos al “Frente Popular” habéis en infausta
hora olvidado, todavía tenéis la suerte de estar a tiempo de rectificar, limpiando con vuestra sangre si es necesario,
y con vuestro valor al Servicio de este gran Movimiento de salvación de nuestra
querida España, el borrón que habéis
estampado con vuestra pasividad en la brillante historia de nuestra Guardia Civil con más de 90 años de
existencia sin mancha en su intangible lema: EL HONOR.
Para que sepáis quién os habla y no puedan engañaros
vuestros tiranos, os diré quién soy, por ser conocido debido a mi procedencia y
otras circunstancias en todas las Comandancias.
En todas ellas tengo amigos y con-discípulos de Valdemoro, así es que no cabe engaño. Me llamo Manuel Santos
Otero, Sargento de Caballería, y desempeño el cargo de Comandante del Puesto de
La Coruña; soy nieto por ambas ramas
de Guardia Civil; hijo de Guardia Civil; hermano de tres Guardias Civiles más y,
por lo tanto, Guardia Civil hasta la médula, que es,
ha sido, y será siempre mi mayor honra y
timbre de gloria, siendo mi único mérito -y lo digo con orgullo- formar parte de ésta que pudiéramos llamar
dinastía de Guardias Civiles, pues
los hay en mi familia desde la fundación del Cuerpo.
Dicho esto no cabe pensar que pueda engañaros. Ante los
que me conocéis no necesito esta justificación. Pues bien, queridos compañeros
de este glorioso Instituto, yo deseo haceros saber que sólo unas pocas
provincias de la Península -cuyo corto
número va disminuyendo rápidamente- quedan por liberar de la odiosa y repugnante opresión de los marxistas, y
con vuestra actitud pasiva, indecisa, o algo peor, estáis alentando a los malditos rojos entre los que me figuro
pelean, ayudándoles, por estar igualmente engañados, muchos obreros honrados que tienen fe en
vosotros y en los que una determinación
patriótica y enérgica por vuestra parte, les haría ver la realidad de la
situación que cuidadosamente, y con toda la perfidia de que son capaces, les
ocultan los directivos al servicio de
Rusia.
Esta actitud vuestra haría reaccionar a los timoratos y
elementos de esas poblaciones que se ven perseguidos y faltos de amparo y
ayuda. Me consta que si no lo hacéis es por desconocimiento de la situación y
del brío con que resurge la nueva España,
debido a no tener más noticias que los embustes
que lanzan desde sus emisoras los de ese mal llamado Gobierno de Madrid, y los pedantes, grotescos y malvados
telegrafistas de aquella capital, dirigidos por esa lechuza apellidado Marín Caire, pájaro de mal agüero del bolchevista sindicato de telégrafos, al cual hace dúo el Suboficial del Destacamento del Palacio de Comunicaciones que,
más que hablar, babosea y al que no quiero nombrar ni adjetivar como se merece
por respeto al Uniforme que indignamente
viste para vergüenza de todos nosotros. Menos mal que será por muy poco
tiempo, y pensamos arrancárselo a tiras antes de fusilarlo, si es que se le
concede ese honor. Este desdichado a quien dentro de su ruindad hay que
agradecerle el que ya no se considere Guardia
Civil toda vez que dice pertenecer a esa flamante Guardia Nacional Republicana, es harto conocido por los Guardias y Clases de Madrid. Y por lo que respecta a los de
provincias, no vale la pena describíroslo, pues si alguna vez lo habéis oído,
su voz cascada lo retrata y os habréis dado cuenta de que se trata de uno de
esos tipos que estaban en el Cuerpo
por la benevolencia del mando y por verdadero milagro. Supongo me habréis
comprendido, pues bien como este tipo son los demás desdichados compañeros -muy pocos por cierto- que simpatizaban
con el funesto Frente Popular. ¿Sabéis
por qué? Sencillamente porque en un Régimen
de Dignidad y de Justicia no podrán ser Guardias Civiles ni personas decentes en sitio alguno.
¡Compañeros! Esos Jefes o
Clases que os han engañado arrastrándoos a enfrentaros con nuestro glorioso
Ejército Nacional que con valor
sereno, pujante brío y acierto inigualable está recobrando a España de las garras de la barbarie marxista al servicio de Moscú,
os han colocado frente a frente a vuestros compañeros, o vuestros hermanos de esta
gran familia Benemérita que para bien
de España fundó el insigne Duque de Ahumada, cuyo espíritu seguro
estoy maldice a los que se olvidaron su Deber
y de su Honor haciendo armas contra sus hermanos de 33 Comandancias de provincia, y contra sus compañeros del Ejército al servicio de España.
“Unidad de
sentimientos, honor y buen nombre a la Institución” dice nuestro Reglamento Militar. Somos 33 provincias las que estamos subordinadas a las órdenes del Gobierno de Burgos, único legítimo en España.
¿Os dais cuenta de quién preside este Gobierno? El General Cabanellas, de gratísima
memoria en el Cuerpo, el General bueno, afable, verdadero
demócrata a quien tanto debemos los Guardias
Civiles; nuestro defensor paladín, en tiempos de política borrascosa, de
nuestro prestigio ante aquellos a quien hoy defendéis. Comparadlo con quien lo
relevó en su última etapa de Inspector
General, y queda hecho su mejor elogio.
¿Sabéis que los Ejércitos
Nacionales del Norte y del Sur están mandados por los Generales Mola y Franco? ¿Con quién cuenta el Frente Popular para poner frente a estos gloriosos caudillos?
¿Qué prestigiosas figuras tiene el Ejército de la anti-Patria?
Reflexionad, y daros la respuesta vosotros mismos.
¡Compañeros! Es inconcebible que, ni un día más, acatéis a ese Gobierno comunista de Madrid formado
por enemigos de España y enemigos
particulares en particular de la Guardia
Civil, a cuya Institución tienen
jurado odio a muerte. ¿Es que os habéis olvidado ya de nuestros días trágicos,
de nuestros mártires, de nuestros huérfanos cuyos padres
asesinados a mansalva por el solo hecho de ser Guardia Civiles os tienen que maldecir al saberos obedientes a las
órdenes de Largo Caballero?
En el verano de 1933 declaró sobre su
nueva línea doctrinal y estratégica: “Hoy estoy convencido de que realizar la
obra socialista dentro de una democracia burguesa es imposible; después de la
República ya no puede venir más que nuestro régimen”.
Francisco Largo Caballero.1927
Largo Caballero: iEnemigo Público nº 1 de la Guardia Civil, convertido en Jefe supremo
de ella! ¡Qué sarcasmo!
Es el colmo que os dejéis mandar por quien hace cuatro días ordenaba o consentía a sus hordas de
pistoleros y asesinos que os
atacasen y matasen como alimañas. Nadie más que él es el responsable de las
agresiones de que fuimos víctimas por sus correligionarios en esos pueblos de Andalucía, Extremadura, Castilla y Asturias.
Predicó públicamente nuestro exterminio y nos llamaba “La bestia de charol”, envenenando conciencias de pobres trabajadores a los que llegó a
convencer de que éramos su peor enemigo, haciendo
que nos declarasen odio y guerra a muerte. ¿Es posible que hayáis olvidado
todo esto? ¿Es posible que hayáis olvidado
nuestros muertos, cuyas vidas segaron a traición e impunemente, las pistolas y dinamita marxistas?
No; no podéis haberlo
olvidado. La presencia de este
personaje y la de otros no menos odiosos en ese mal llamado Gobierno; lo recordará constantemente.
No es posible que Guardias
Civiles, tales dignos y conscientes, puedan obedecer y acatar a esos
asesinos, a los asesinos de España,
a los atracadores de Bancos, ladrones
del oro Nacional; a esos Jefes del
desorden y directores de criminales bandas de pistoleros que no conocen más
Dios ni más Ley que su pistola contra aquellos que no piensen como ellos. No
es posible que vosotros obedezcáis a esos
forajidos teniendo como tenéis
arraigado el concepto del Deber, y como primordial Obligación, el mantenimiento
del Orden Público y la protección de personas y propiedades.
Francisco Javier Girón y Ezpeleta.
Duque
de Ahumada
Si nuestra Cartilla, la
Cartilla del Duque de Ahumada, nos manda ser un pronóstico feliz para el
afligido, y el Reglamento nos impone la obligación de acudir en auxilio de toda
persona que se vea en algún peligro o desgracia, debéis de sacudir el yugo marxista que os tiraniza aunque
sea a costa de la propia vida y acudir a nuestros filas, que son las vuestras, porque
en ellas está vuestro puesto y vuestro Honor.
Y no porque España esté en peligro -que gracias a Dios ya está libre de él-
sino porque están en desgracia y en peligro muchos españoles que
desventuradamente viven y no han podido huir de esas poblaciones, y vuestra
obligación es protegerlas y defenderlas atacando a los criminales sin contar su
número.
¡Compañeros!
¡Guardias Civiles! Levantad vuestras
cabezas. Elevad vuestros corazones, y, al grito de ¡Viva España¡ y ¡Viva la Guardia Civil! uníos a nuestras Tropas por
los medios que podáis y en los distintos Frentes, al igual que lo han hecho ya
otros mucho con sus Jefes y Oficiales,
o aisladamente, según les ha sido posible.
¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA ESPAÑA!
¡ARRIBA ESPAÑA!
Francisco Javier de la Uz Jiménez




