El Guernica de
Picasso nada tiene que ver con el bombardeo de Guernica.
...su nombre verdadero es:
"RECUERDO A MI AMIGO SANCHEZ MEJIAS"
Picasso
Ignacio
Sánchez Mejías
Torero español, escritor y dramaturgo
El 6 de junio de 1891 nacía en el domicilio familiar de
la sevillana calle de la Palma (hoy Jesús
del Gran Poder) Ignacio Sánchez
Mejías. Tras cursar estudios en el Colegio
de los Padres Escolapios, ingresó después en el Instituto de Segunda Enseñanza. Su padre, médico-cirujano, pensaba orientar la vida profesional de Ignacio hacia esa disciplina pero el
joven ya comenzaba a sentirse atraído por el mundo de los toros. En esos años
conoció a José Gómez Ortega, quien
desde ese preciso instante hasta el fatal 16 de mayo de 1920 e incluso con
posterioridad marcó su existencia.
Una personalidad el todo singular, hecha a sí mismo y que
conoció en vida el éxito. En el fondo, la tarde de Manzanares, dentro de su trayectoria vital, ocupa el lugar propio
de un dramático accidente en el camino, porque no necesitaba de ella para
entrar en los Anales de la Tauromaquia.
Mecenas y amigo de la intelectualidad de
su época, conferenciante ilustre, autor de teatro… pero, sobre todo,
vocacionalmente torero, nacido y crecido a la vera de Joselito.
Sánchez Mejía llora la muerte de Joselito en la Plaza de
toros de Talavera de la Reina. Toledo
Con el transcurrir
del tiempo, sería uno de los toreros fundamentales de su época, así como
también pieza clave de la intelectualidad de los años 20 y 30 del pasado siglo. Más allá de su brillante paso por los ruedos, introdujo
de lleno a la Tauromaquia, si por
entonces aún no se hallaba allí ubicada, dentro del ámbito de la cultura. Su
trágica muerte en Manzanares y la
posterior publicación por parte de Federico
García Lorca de su obra “Llanto por
Ignacio Sánchez Mejías”, terminaron por convertir al diestro hispalense en
un auténtico mito.
¿EL GUERNICA?
El cuadro lo encargó el Gobierno Republicano en 1935, por el que paga 150.000 ptas. de la
época, y su nombre verdadero es "RECUERDO
A MI AMIGO SANCHEZ MEJIAS", el inolvidable torero que murió en agosto
de 1934. Cuando le hacen el encargo se lo dedica a su gran amigo muerto; lo tenía finalizado en Febrero de 1937, y
cuando ocurre el bombardeo de GUERNICA,
estaba ya colgado en el pabellón de
España, en la Exposición Universal de París. El nombre "Guernica" se le ocurrió en Junio de 1937 al delegado
de Cultura de la Generalitat, por lo que su auténtico nombre (RECUERDO A MI
AMIGO SANCHEZ MEJIAS), se sustituyó por el nombre de "GUERNICA".
El Guernica no
representa ningún bombardeo, sino la muerte de un torero, con el toro
encampanado, los caballos espantados, las plañideras gesticulantes, la bombilla
de la enfermería y el estoque partido en primer plano.
El torero, yace ROTO,
con su espada ROTA, pues ha perdido, y el toro aparece con la espada clavada,
con mirada mansa, que es como era "Granadino" (el toro que lo mató).
La simbología de la madre con el niño en brazos, llorando, es la de todas las
madres al perder a su hijo, sin importar la edad de este (perder un hijo es
antinatural, pues normalmente mueren primero los padres), por lo que muestra su
gran angustia, así como todos los otros personajes, pues era un torero muy
admirado.
Ólio sobre lienzo de Picasso
Ramón
Fernández Palmeral:
El bombardeo de Guernica se produjo el día 26 de abril
de 1937, y el mega cuadro de más de
300 kilos de peso se presentó prácticamente una semana después de dicho
bombardeo, concretamente el día 4 de mayo de 1937. Según Picasso tardó 60 días
en pintar el mural que tiene unas dimensiones de 3,5 metros de altura por 7.77
metros de longitud. Se sabe pues que la
obra no se pintó con motivo del bombardeo y que no representa el bombardeo de
la ciudad de Guernica como SI presenta
la propaganda de la memoria histórica nacionalista y socialista, y la de la II
República en aquella época.
Nos hemos
acostumbrado a asimilar los bulos como ciertos. A las
reinterpretaciones que hace la Historia, y, cómo no, con el tiempo nos
hemos olvidado de las verdaderas razones que llevaron a estos cambios, unas
veces por error y otras por conveniencias políticas. El Guernica de Picasso, uno de los cuadros más afamados del siglo
XX, es uno de estos bulos. Con este
trabajo pretendo argumentar que el cuadro
Guernica nada tiene que ver con los
bombardeos de la ciudad vasca de Guernica.
La realidad es que el conocido y mal llamado Guernica de Picasso es una metamorfosis de su obra
anterior, la suma de su época
monocromática, expresionismo, cubista y surrealista radical. Sin duda,
además hay que buscar los antecedentes de cuadros históricos como “El tres de mayo”, “Los caprichos” y
“Desastre” de Goya; además de otro cuadro de gran parecido como “La guerra” (1894) de Rousseau, el
Aduanero, con el caballo y los muertos tendidos en el suelo. (Rousseau le dijo una vez a Picasso “tú y
yo somos los mejores pintores del momento, yo en estilo moderno y tú en estilo
egipcio”). Intuía que el cubismo era como un jeroglífico.
Hemos de observar, minuciosamente, la propia obra de Picasso con sus minotauros, por lo tanto, es evidente que el Guernica es el compendio de sus etapas anteriores, consecuencia
final del proceso y continuación de la obra de un artista. Ello no quiere decir
que Picasso fuera insensible a los
hechos de la guerra civil, ni mucho
menos, sino que no es cierto que Picasso
se inspirara en el bombardeo de la ciudad vizcaína por la Legión Cóndor alemana,
en apoyo a la sublevación militar, en el aeródromo de Burgos.
Encargo de un mural
En un decreto de Manuel
Azaña, a la sazón Presidente de la II República española, en La Gaceta de
la República, el 19 de septiembre de 1936, y ha propuesto del director de
Bellas Artes Josep Renau, Picasso es
nombrado director honorario del Museo
del Prado; por ello no vino a España
a ejercer el cargo, ya que era honorario.
Como la República quería dar una imagen de vanguardia y
modernidad, que esta fue una de sus grandes apuestas revolucionarias desde el
14 de abril de 1931, remover los anquilosados cimientos de la España católica y tradicional caciquil,
propusieron al ya internacional Picasso
un mural para el Pabellón de España en la Exposición Internacional de París
Artes y Técnicas de la Vida Moderna del verano de 1937, cuyos arquitectos
del pabellón español fueron José Luis Sert y Luis Lacasa.
Picasso
trabajando en el Guernica. Dora Maar. Reportaje
sobre la evolución del Guernica. Taller de Picasso en Grands Agustins, París
1937
Desde el principio de
la guerra el gobierno de la II República española había buscado la colaboración
de los más destacados artistas españoles como medio de propaganda. Se cree que la mediación con el genial Picasso se hizo primero a través de su
amigo José Bergamín, a primeros de
enero de 1937 (uno de los que habían
dirigido la evacuación del Museo del Prado hacia Valencia en noviembre de
1936). También intervinieron Max Aub,
que era desde diciembre del 36 hasta julio del 37 agregado cultural de la Embajada de España en París con el
embajador Luis Araquistáin. El
comisario de la exposición era, desde febrero, José Gaos, que también habló con Picasso varias veces porque el mural no avanzaba. El encargo del
mural fue por un importe de 150.000
francos franceses (una cantidad astronómica,
casi el 15% de todos los gastos del pabellón español, según Javier Tussel) en
concepto de “gastos” que le pagó Max Aub
el 28 de mayo de 1938, aún la obra sin acabar.
Bocetos preparatorios del Guernica
Después de una crisis creativa, acuciado por las prisas,
dibuja los primeros bocetos serios a
lápiz, que son del 18 de abril (unos
trazos de un toro, un caballo, mujer con lámpara), antes del bombardeo de Guernica que sucedió el 26
de abril; y el día 10 de mayo aparece
el puño con una hoz y un martillo (del
comunismo), que desaparecería de inmediato. Conocemos las fotos del proceso
gracias a las fotos de Dora Maar y a
la República que se las pagó. Los
bocetos más serios son del 1 de mayo,
aparece un caballo alado sobre un toro, como Pegaso o el alma del caballo
resucitado. Aparecen todas las figuras de la obra final: el toro, la mujer con
la luz, el guerrero en el suelo y el caballo. En otro boceto del 1 de mayo,
un pequeño caballo alado escapa de la herida del caballo central, aparecen un
soldado romano (lleva un casco y una lanza) derribado, el toro y la mujer de la
lámpara. La lanza, al final de proceso de creación, quedará lanceada y rota en
el cuerpo del caballo. El 8 de mayo
introduce a la estremecedora madre con el niño muerto, una rueda de un carro, y
el caballo muerto que cae sobre el guerrero y el 11 de mayo empieza a pintar sobre el lienzo definitivo hasta el 4 de junio, fecha de su culminación. El
11 de mayo vemos al guerrero con el
puño alzado en el centro, los símbolos del cuadro están prácticamente armados,
menos el hombre muerto y el puño que será quitado, luego separará la mano del
cuerpo y quedarán independientes, decapitado. El 13 de mayo, pinta una espada rota (armas anacrónicas en una guerra
con armas de fuego y cañones), esta mano tiene 6 dedos, una mano que se aferra
al arma. El 4 de junio aparece la
cabeza decapitada que espira. Y también la flor en la mano con la espada.
La
primera imagen del Guernica. El 1 de mayo Picasso realizó los primeros bocetos
y el 4 de junio la terminó.
Foto: Dora Maar / Museo Nacional Centro de Arte Reina
Sofía
En realidad Picasso
pinta el mismo cuadro que el de los bocetos germinales, antes del 26 de abril,
es decir, es una metamorfosis desde el principio la final, pintado en 20 días.
Picasso estaba en su casa de Antibes
(Francia) cuando se enteró de la noticia, esta, tuvo repercusión porque
casualmente unos periodistas extranjeros estaban en Guernica.
Lo que le ocurrió es que los sucesos bélicos de la guerra
acuciaron la urgencia de entregar el trabajo en el verano (se inauguró el 12 de
julio de 1937).
Si fuera la ciudad de
Guernica estaría el roble milenario o los símbolos del Señorío de Vizcaya:
lobos cebados en corderos, calles con vascos, bombas; sin embargo, hemos visto
que los temas estaban elegidos previamente al bombardeo de Guernica, es un
proceso largo creativo como lo demuestran los múltiples bocetos anteriores al
26 de abril.
Cuando se expuso el
cuadro en París no tenía título ni estaba firmado. Se le conocía como: “Gritos
de niños, gritos de mujeres, gritos de pájaros…”, era el lema del cuadro.
Un poema de escritura automática de Pablo
Picasso, para los aguafuertes de “Sueños
y mentiras de Franco” aparece
escrito: gritos de niños gritos de
mujeres gritos de pájaros gritos de flores gritos de maderas y de piedras
gritos de ladrillos gritos de muebles de camas de sillas de cazuelas de gatos y
de papeles gritos de olores que se arañan gritos de humo…
¿Cuándo y cómo se le bautizó como
Guernica?
Como no gustaba el cuadro instalado ya en el pabellón, el
público europeo le daba la espalda, porque el tema era sangriento y Europa se encontrada en vísperas de un desastre mundial; “ante este malestar general, el pintor guipuzcoano Julián Tellaeche Aldasoro y un puñado de políticos
también vascos pidieron que se sustituyera el cuadro por otro de Aurelio Arteta, un tríptico sobre la
guerra civil (según Joaquín de la Puente, p. 80 de su libro Guernica)”. Esto lo cuenta el escritor Manuel Llano
Gorostiza. Como no consiguieron tal
sustitución, los responsables políticos del pabellón español se vieron
obligados a reinterpretar el tema del gran lienzo-mural, y lo relacionaron con
el bombardeo de la ciudad vizcaína Guernica, que había ocurrido por la misma
fecha de la ejecución del cuadro.
Ahora, pasados 82
años del inicio de la guerra, parece como si el único bombardeo, de una y de
otra parte de los bandos enfrentados, sólo hubiera ocurrido en la ciudad
vizcaína. Los hubo en todas partes: Málaga,
Córdoba, Jaén, Belchite, Alicante y un largo etcétera. Si prestamos
atención al Guernica vemos que no
hay nada que identifique a la ciudad vasca homónima: no hay aviones, no está el roble milenario, ni bombas, ni chapelas.
Lo que sí debemos tener en cuenta es que este cuadro es un cuadro de crueldad y de símbolo general de la guerra y
manifiesto contra todas las guerras, por
eso es gris, blanco, negro y algunos tonos azules, colores del luto y dolor, es
una denuncia contra la violencia innata del propio hombre y las guerras. Y por
eso se ha usado como símbolo de No a la Guerra.
La idea es que el
lienzo fuera como un muro, por eso el cuadro es mate, pintado con pintura industrial Ripolin mate.
También es una implicación proletaria, aunque él era por entonces un
millonario, toda una incongruencia.
Los símbolos
Uno
de los bocetos. Detalle de la creación del Guernica, podemos ver de cerca el
caballo agonizante que finalmente cambiaría de forma y, sobre todo, de
posición, situándose finalmente en la zona superior del mismo.
Foto:
Dora Maar / Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Todavía perdura la polémica sobre los símbolos del
cuadro. Hay ocho figuras o representaciones figurativas sometidas a discusión. Picasso se negó en vida a explicar los
símbolos en conflicto, consideró que el
Guernica debía tener vida propia. En realidad el Guernica es un cuadro denuncia de la guerra civil española y por añadidura contra todas las guerras del mundo, en contra de la violencia del hombre,
es un cuadro de realidad y crueldad elocuente. Otros autores, como Emilio F. Granell, creen que es una corrida
mítica.
Como ya se ha dicho,
ni en los bocetos preparatorios ni en el cuadro aparecen formas, referencias o
símbolos que induzcan a pensar en el bombardeo de Guernica: aviones, bombas,
llamas, el roble de la villa, vasco, boinas, nada que los identifique. Por lo tanto el cuadro es una consecuencia de la
proyección en el tiempo de la obra de un artista sometido a un encargo y a un
compromiso nada más. Las lecturas
posteriores han sido manipuladas.
Los viajes del Guernica
Se expuso el Guernica
en el Pabellón Español el 12 de julio; en el Pabellón. Después de la Exposición
Internacional de París, y por deseos del gobierno de la República, el Guernica
sale de Francia con idea de recaudar fondos, va a Noruega y en octubre de 1938
está en Londres (recibe mala crítica), en mayo de 1939 salieron el cuadro y los
62 bocetos, en barco para Nueva York.
Se expuso junto a 344 obras de Picasso
en la galería en diversas galerías y luego acabó en el Moma (las recaudaciones fueron decepcionantes).
El paso del tiempo es el que le ha dado
prestigio al cuadro, porque hemos de tener en cuenta que todo cuadro está unido
a la fama del artista.
Traslado a España
Se había hecho varios intentos de traerlo a España en 1968 (a Franco ya no le importaba)
y en 1972; se reclamó en 1977, tanto Picasso
como William Rubin del Moma se
negaron porque en España no había
democracia.
Al Guernica se le
llamó “el último exiliado”; no es correcto porque el Guernica nunca salió de
España, sino de París. El Gobierno de
Suárez, a través del Ministro de Cultura Iñigo Clavero, y Javier Tussel,
Director General del Patrimonio, gestionan el
retorno del Guernica a España aprovechando que se cumplía el primer
centenario del nacimiento de Picasso
en 1981. Se encontraba depositado en el
Moma de Nueva York desde 1940 por el expreso deseo de Picasso de que no viniera
a España hasta que acabara la dictadura del general Franco y hubiera
democracia. Las negociaciones fueron duras porque no querían devolverlo,
pedían que se demostrara su propiedad y que España vivía en democracia, pero
hubo suerte: en la biblioteca privada de Luis
Araquistáin, que estaba en Ginebra, por entonces embajador de España en París, se le compró el documento a la
familia (a un hijo) donde se demostraba
que la República era el propietario legal, ya que le había pagado los 150.000
francos, por “gastos”, según una nota fechada en París el 31 de mayo de
1937 más el consentimiento de los herederos (su hija Maya no estaba muy de
acuerdo), y regresó a España el 10 de
septiembre de 1981, a las 8:30 horas en el aeropuerto de Barajas, en un Jumbo 747 de Iberia, se llama Lope de
Vega, y el Comandante de la nave era Juan López Durán. Llegó el cuadro y los
bocetos, no sé si se han perdido algunos, eran 62 bocetos.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Se llevó al Casón del
Buen Retiro, anexo al Museo del Prado. Luego, en julio de 1992, al Centro de
Arte Reina Sofía de Madrid.
CONCLUSIONES:
Ha quedado evidente
que el Guernica es un título de oportunismo político, que nada tiene que ver
con el bombardeo y ametrallamiento de la ciudad vasca.
Francisco Javier de la Uz Jiménez
Fuentes consultadas:






