GENERAL DÁVILA
RESCATAR ESPAÑA
(Teniente
General Emilio Pérez Alamán)
BANDERA SPAINEn esta
entrega continuo las reflexiones de las dos anteriores, especialmente para dar
contestación a los que comentaron las mismas en forma amplia y comprometida, a
la vez que les animo a seguir en esa actitud de colaboración. A los otros
muchos lectores interesados en el asunto, aunque no hagan comentarios, les
solicito sus críticas constructivas sobre lo que se expone, para disponer del
mayor número de opiniones que ayuden a encontrar las soluciones que se
necesitan y deseamos.
Con esta finalidad comienzo
por interpretar que, hasta ahora, todos los comentaristas estamos de acuerdo y
somos conscientes de la difícil situación en la que nos encontramos y que
creemos necesario buscar formulas para corregir el rumbo que lleva a España
hacia donde no deseamos muchos españoles. Así mismo se observa en los
comentarios que no todos coincidimos en la forma de variar esa trayectoria, por
lo que intentaré explicar y razonar lo que expresa el título de este artículo.
En
primer lugar se debe reconocer la dificultad que supone recuperar la iniciativa
perdida, lo que requiere contar con la participación de la mayor parte de
quienes sienten el problema y la necesidad de solucionarlo, a pesar de la
actividad imparable de los que van teniendo resortes de poder y la permisividad
con la que realizan sus acciones por encima del bien y del mal, sin ninguna o con
la mínima actuación de los garantes del orden constitucional.
Así, hemos visto en los
últimos días de Agosto, como la reacción por la agresión a Inma Sequi del
Partido VOX de Cuenca, se ha limitado a la condena oficial de algunos sin
pretender molestar demasiado; solo los más atrevidos han manifestado aquello
de: “si hubiera sido al revés y un militante de Podemos es el atacado por
alguien de la extrema derecha, la que se hubiera armado”. Al mismo tiempo, las
demostraciones de los independentistas son cada día más desafiantes y de
flagrante chulería, con la única respuesta de que a lo mejor salen de Europa y
que van a tener dificultades para pagar las pensiones, a la vez que se insinúa
lo que perdería España sin Cataluña. Para colmo hay que oír, a los que ya no
disimulan, hablar abiertamente de una Cataluña dentro de una España diferente.
Sin duda en este ambiente
tan irritante, es muy difícil mantener la serenidad necesaria para defender las
creencias y sentimientos agredidos, pero la actitud de limitarse a expresar en
círculos afines quejas y lamentos no sirve para aportar soluciones a lo que
pasa y tanto disgusta. Tal vez por ello algunos de los comentaristas opinan que
solo es posible una solución drástica, criticando mi criterio de alentar al
conjunto de la sociedad civil para que se involucre frente a los que
manifiestan, sin tapujos, sus intenciones de desmembrar España o convertirla en
otra cosa diferente.
Por supuesto que afirmar
que es el momento de la pluma y la palabra no excluye, ni mucho menos,
presentar en actos públicos y con gran visibilidad, las ideas y propuestas que
muestren quienes y como somos los que defendemos la España de siempre y en
progreso desde su larga Historia.
Esta preocupación,
provocada por los sempiternos elementos que desean la destrucción de lo hecho
en siglos por los españoles y en contra de la mayoría de ellos, la manifiestan
últimamente muchos analistas, repitiendo una cita atribuida al Canciller de
Hierro von Bismarck, que no me importa repetir: “ La Nación más fuerte del
mundo es sin duda España, siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha
conseguido. El día que deje de intentarlo volverá a ser la vanguardia del
mundo” (siglo XIX).
Por desgracia, la sentencia
del Canciller tiene su fundamento en las diversas ocasiones que las opciones
enfrentadas sobrepasaron los límites tolerables, aunque la realidad de España
siempre permaneció hasta nuestros días y es esa realidad la que debemos
mantener sin fisuras ni atajos en el contexto del siglo XXI
En consecuencia y dadas las
circunstancias del momento, creo que es aconsejable presentar argumentos para
conseguir con ello recuperar la iniciativa perdida, para lo que hay que
demostrar que: la validez de las razones, el número de españoles que las presentan
y la firmeza y seguridad en su exposición, resultan convincentes para todos
aquellos que, siendo contrarios a la intolerancia radical que les disgusta y
oprime, no encuentran alternativa en la que confiar el destino que quieren para
España.
Por incómodo que
resulte nuestro presente y muy preocupante futuro, al menos a corto plazo, no
existen acciones internas que justifiquen medidas que vayan más allá de las
expuestas y por otro lado, salirse de ellas supondría la intervención
internacional en los asuntos internos de España, con resultados que, como la
experiencia nos dice, serían los más interesantes para el exterior y no los más
beneficiosos para ningún español, piense como piense.
Si aceptamos que la
Historia no se repite pero si hay situaciones que se asemejan, podemos
apoyarnos en el pensamiento de ilustres españoles que tuvieron que manifestarse
en su tiempo ante el triste designio que expresaba Bismarck al referirse a
nuestra Patria y la enconada actitud entre compatriotas:
Así, el ilustrado Melchor
de Jovellanos expresaba en una de sus cartas en 1808:
“Quien deja de ser amigo de
mi Patria deja de serlo mio.
España no lidia por los Borbones, ni por
Fernando, lidia por sus propios derechos.
Derechos originales, sagrados,
imprescriptibles, superiores e independientes de toda familia o dinastía (
léanse hoy partidos políticos, añado).
España lidia por su Religión, por su
Constitución, por sus Leyes, sus costumbres, sus usos…. en una palabra, España
lidia por su libertad.”
Por no convertir este
trabajo en una relación de las muchas citas que españoles de bien nos han
dejado, no para ignorarlas ni desoírlas, añadiré solo el pensamiento del más
cercano Julián Marías. Lo hago con la intención de motivar a unos hacia el
objetivo, desengañar a otros en sus pretensiones y con el deseo de hacer pensar
a todos en España. Dice así:
“España es un País
formidable, con una Historia maravillosa de creación, de innovación, de
continuidad de proyecto… Es el País más inteligible de Europa, pero lo que pasa
es que la gente se empeña en no entenderlo.
Lo que más me inquieta es que en España todos
se preguntan ¿Qué va a pasar? Casi nadie se pregunta ¿Qué vamos a
hacer?”
Reconozco que la vida resulta
corta para aprender y practicar los buenos ejemplos y magníficas enseñanzas que
nos han dejado insignes españoles en todos los campos de la actividad humana,
pero sería recomendable que todos sintiéramos la inquietud de abarcar y
transmitir al máximo su conocimiento, en lugar de privar a generaciones de la
enseñanza tan rica de nuestra Historia, Artes y Ciencias, por parte de los
responsables de facilitarla y exigirla. Claro que es mucho pedir a la
indigencia intelectual de la mayoría, con el fatal resultado para el conjunto y
las consecuencias inherentes de no aprender correctamente del pasado para
labrar con lógica y fundamento el futuro.
La propuesta, tomando como
base todo lo anterior, es no aceptar que la situación es irreversible por
imposición de unos y que se puede revertir, por convencimiento, con razones
irrefutables de la autenticidad de España como Nación.
Para ello es necesario
movilizar a esa estructura horizontal de la sociedad civil, ya mencionada en
las entregas anteriores, con el fin de ir mostrando sus inquietudes y
propuestas cada vez que la ocasión lo exija.
La inmediata es el intento
de los independentistas catalanes de romper la Unidad de España con falsedades
y desprecio al Estado de Derecho, por mucho que aseguren que ellos hablan en
positivo, haciendo uso de una mentira más en su argumentario, mientras los
demás insultamos.
Para ello, pregunto y
propongo, a falta de un refrendo oficial por parte de quien tiene la capacidad
para hacerlo, ¿por qué no hacer una demostración popular que manifieste el
sentimiento inamovible de los españoles por una España unida como única Nación
de todos ellos tal y como la Historia la ha constituido?
La forma sería tan
sencilla como difundir el mensaje para que todos los españoles, que lo consideren,
exhiban el 27 de Septiembre la Enseña Nacional en todos los lugares posibles,
fachadas, vehículos, sobre sí mismos, donde estimen sea más visible. No son
necesarias grandes Banderas, los colores rojo y gualda se editan desde “pines”,
pulseras, prendas de cabeza, pañuelos… hasta colgantes en balcones y ventanas.
Todo es cuestión de voluntad de hacerlo, empezando por la de nuestros lectores
que deben comprometerse a lanzar la idea a todos sus contactos y amigos en las
redes con el fin de que se extienda por todos los medios que cada cual
disponga.
Finalmente solo
quedaría que los que deseen colaborar colgaran en las redes documentos gráficos
de los resultados de la demostración.
La falta de respuesta es un
riesgo que esta voluntad de bien tiene que asumir y el resultado de la prueba
daría la medida sobre si existe un compromiso real para continuar en la empresa
de rescatar España y no esperar a reconstruirla. La respuesta, el 28 de
Septiembre, está en nuestras manos.
Emilio Pérez Alamán Teniente General (R.)
Nota final: Con el fin de
poder recibir sus propuestas, opiniones e ideas, les ponemos un correo que
mantendremos abierto a partir de hoy. Les rogamos brevedad y respeto en sus
mensajes, en el fondo y en la forma, con todo y con todos. Si cuelgan fotos o
videos nosotros les daremos difusión y así, todos colaboraremos, unidos, al
servicio de lo que dice nuestra Constitución: La Constitución se fundamenta en
la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos
los españoles…
Nuestro lema para el día 27
de septiembre:
27S ESPAÑA PATRIA COMÚN E
INDIVISIBLE
Santiago Cabanas Burkarter







