Santi Cabanas Jr. me manda lo que sigue:
He recibido este e-mail de un amigo de
Venezuela que muestra un artículo de Carlos Alberto Montaner donde explica con
toda claridad el peligro que encierra Podemos en España. Yo lo suscribo
totalmente porque todo es verdad. Hay un refrán que dice que guerra avisada no
mata gente.
¡Familia
en tierras de la Madre
Patria , aquí la breve historia de este gran embaucador
Pablo Iglesias que contribuyó al desastre que han causado los comunistas en
Venezuela y que ahora, ofreciendo villas y castillos pretende hacer lo mismo en
España. Divulguen este artículo por toda la península ibérica, para evitar que
también se vean afectados por este desastre. Léelo, comenta y distribuye este
artículo en Cataluña, en Madrid, en Toledo, en Valladolid, en toda la península
Ibérica y en las Canarias. ¡No caigan en la trampa!
Interesante
artículo
Este
es el que ayudó a hundir a Venezuela.
El
mentecato ilustrado
Por
Carlos Alberto Montaner. El Nuevo Herald
Calma.
No hay agravio. La etimología de mentecato es transparente. Quiere decir “mente
captada o capturada”. Me refiero a eso. Iglesias es un mentecato, pero
ilustrado. Hay que tomarlo en serio. Por no tomar en serio a Chávez los
venezolanos se hundieron. Iglesias es un joven español, profesor universitario
en Madrid y colaborador de la televisión iraní, que triunfa en las encuestas
electorales.
El
problema radica en qué ideas han capturado tan prodigiosa mente. Las malas
ideas, cuando se enquistan en neuronas privilegiadas, son más dañinas.
Iglesias
cree en el Estado empresario que crea o nacionaliza empresas. Cree en el Estado
asistencialista, redistribuidor de riquezas, que extiende una pensión a todas
las personas por el mero hecho de vivir en el país (650 €). Cree en el Estado planificador
que todo lo sabe, que conoce el presente como la palma de la mano y es capaz de
prever el futuro. Cree en el Estado que castiga implacablemente (ama la
guillotina de la revolución francesa). Cree que la riqueza se logra trabajando
menos —35 horas a la semana— y por un período más breve (60 años). Cree, en
suma, que la prosperidad se logra gastando, no ahorrando e invirtiendo, como ha
hecho la tonta especie humana durante miles de años. Maravilloso.
Pero
lo interesante es que Pablo Iglesias ya ha puesto a prueba sus ideas madre,
precisamente en Venezuela, donde él y su grupo fueron contratados para encauzar
de diversas maneras el “proceso revolucionario”, algo que hicieron durante 8
años a plena satisfacción de la República Bolivariana ,
tarea por la que cobraron nada menos que tres millones setecientos mil euros:
más de cinco millones de dólares.
En
ese período, de acuerdo con las memorias de la fundación Centro de Estudios
Políticos y Sociales (CEPS), que era la institución que firmaba los acuerdos y
recibía los dineros, Iglesias y sus allegados ayudaron directamente a Chávez a
fomentar su revolución desde el despacho presidencial, a Telesur a crear y
divulgar su propaganda, al Banco Central de Venezuela a desarrollar su política
monetaria, al Ministerio del Interior a manejar sus prisiones (como en la que
yace Leopoldo López), al Ministerio de Trabajo a organizar sus pensiones, y al
Ministerio de Comunicación a no sé qué función exactamente, aunque algún
trabajo pudieron desplegar en el Centro Internacional Miranda, dedicado al
adoctrinamiento político comunista, a juzgar por las palabras de Juan Carlos
Monedero, escudero de Iglesias, en su conmovido homenaje a Hugo Chávez, en el
que recuerda con tristeza la desaparición del Muro de Berlín, ese monumento al
estalinismo.
Es
decir, Pablo Iglesias y sus amigos, de acuerdo con los consejos que aportaban a
tan amplio espectro gubernamental, en gran medida son responsables del caos
venezolano, del desabastecimiento que padece el país, del desorden financiero,
del aumento exponencial de la violencia, del horror de las cárceles, de los
atropellos a la libertad de expresión, de la falta de inversiones extranjeras,
del cierre de miles de empresas, y hasta de la pulverización del Estado de
Derecho al proponer, presuntamente, la eliminación de la separación de poderes
en los cursillos de formación que les daban a los parlamentarios del mundillo
del socialismo del Siglo XXI.
Como
me cuesta trabajo creer que Iglesias y sus amigos forman parte de una casta
corrupta, me inclino a pensar que, realmente, lo que hay que imputarles no es
un delito de fraude o peculado, sino un alto grado de corresponsabilidad en el
hundimiento de Venezuela, precisamente por transmitirles a esos vapuleados
ciudadanos las ideas y los conocimientos equivocados.
En
todo caso, es muy probable que Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y el resto
del grupo, entiendan (como entendía Lenin) que las revoluciones son así:
dolorosas, y devastadoras, como corresponde a la necesaria etapa de demolición
del pasado burgués, lo que explica la conformidad que muestran con cuanto
sucede en Venezuela.
¿Qué
harían Pablo Iglesias, Monedero y sus amigos si tomaran el control de España? A
mi juicio, lo mismo que han contribuido a hacer en Venezuela. ¿Por qué? Porque
no son unos cínicos racistas que quieren para España algo diferente a lo que
aplauden en Venezuela. Quieren lo mismo. Un Estado fuerte presidido por un
grupo revolucionario decidido a implantar el reino de la justicia a cualquier
costo. Quieren acabar con las estructuras burguesas que acogotan al
proletariado, destruir los podridos partidos políticos tradicionales,
encarcelar a quienes se opongan a la voluntad del pueblo y silenciar a esos
medios de comunicación que sólo representan los intereses de los propietarios.
Son mentecatos —sus mentes han sido capturadas por el error—, como les sucede a
todos los fanáticos, pero no son hipócritas. Y, además, son ilustrados. Esto
agrava las cosas.
©FIRMAS
PRESS
El
autor es periodista y escritor. Su último libro es la novela Tiempo de
Canallas.
Chevi.

