CONSULTORIO PARA SIRENAS
(1948)
LA CODORNIZ
La revista más audaz,
para el lector más inteligente.
M. J. (Estrecho de Sicilia.) ---Soy una sirena amante de la tradición, que, siguiendo una vieja costumbre familiar, me esfuerzo en atraer a los barcos cantando bellas melodías. Pero en estos últimos años no me hace caso nadie. ¿Qué he de hacer para que me atiendan?
El suyo es un problema de difícil solución. Desde que en las salas de fiesta se puede oír a una animadora y beber además todo el sifón
Sifón
que uno quiera sin exponerse a la humedad de la cubierta de un barco, el escuchar las canciones de sirena, bonitas, sí, pero un poco pasadas de moda, no tiene ningún interés, lo siento.
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DESCONSOLADA. (Mar Jónico.) ---Este verano conocí a un náufrago del que me enamoré, a pesar de ser algo bajito. Pero mi amor no fue correspondido. Supongo que no le gustaría el que yo fuera una sirena. ¿Qué cree usted?
Creo que tampoco su caso tiene arreglo, joven. A ese joven no le ha disgustado su calidad de ser excepcional, sino el que usted no tenga una familia de la que poder pedir informes. No le ha parecido mal el que usted figure en la mitología, sino que no figure en un censo cualquiera como una señorita formal. No le ha contenido el temor de verse obligado a vivir en una gruta submarina, sino que esa clase de vida pueda estar mal vista por la sociedad.
Señorita formal
No le ha contenido el temor de verse obligado a vivir en una gruta submarina, sino el que esa clase de vida pueda estar mal vista por la sociedad. No ha juzgado deshonesto el que usted se dedique a hacer naufragar los barcos, sino el que se exhiba en alta mar, cantando canciones para otros hombres. No le ha asustado su cola de pescado, sino el que no sepa zurcir medias.
En fin, creo que ese hombre pertenece a una especie de imbéciles, bastante numerosa, que se emocionan tremendamente cuando descubren a una señorita de aire recatado haciendo bodoques detrás de unos visillos, pero piensan que el enamorarse de una sirena a la que se ha conocido en alta mar y en pleno naufragio, sería cosa muy poco seria.
Bodoque
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SIRENA X. (Aguas de Villanueva y Geltrú.) ---Estoy un poco harta dl mar este en que vivo, y he decidido ir a tierra y vivir como una mujer corriente. Comprendo que mi cola de pescado será un obstáculo, pero en cambio sé cantar y tengo un cerebro como una persona cualquiera. ¿A qué me podría dedicar?
A nada práctico. Usted tendría un gran porvenir si fuera exactamente lo contrario, es decir, si no tuviera ni idea de cantar y poseyera, en cambio, unas bonitas piernas de mujer y un cerebro de pez. Entonces podría dedicarse a estrella de revista. Están muy solicitadas.
MADAME CAZOLETTE


