LA CODORNIZ
La revista más audaz,
para el lector más inteligente.
La
cuadratura del círculo
DAMA
DAMA
Con Cecilia estoy en la intención de ridiculizar a la señoronga empeinetada, o con falda cretense, flácida
Falda cretense
la pelleja bajo el enjoyamiento y la piel cara, avizor el sentido moralizoide, presta la oración, fácil huida del santo cielo y lobregueces caritativas. Sin embargo, yo creo que para quejarse de ella es necesaria una dosis de causticidad más hiriente, más aguda, más superada. Claro que esto no es culpa de Cecilia, que se limita a poner una vocecilla lijante y cinicoide a la letra que le han dado, con energía y convicción que no bastan para que el fruto quede en una ágil melodía muy bien instrumentada por Calderón. Literariamente, es una chapuza demagógica en busca del "impacto" con derroche de conceptos manidos, ripios y evidente hechura a golpes y en media hora.
La dialéctica no consiste, hablando de mensajes musicales, en llamar la atención del que escucha sobre lo que sabe, sino sobre lo que no se había fijado. Ello entraña la alegría del descubrimiento del matiz que no sospechábamos, y que el artista se encarga de suministrarnos tras una ágil prospección.
Con profunda mala uva y sin ínfulas socializantes, existe una canción en Francia que interpreta Barrière y Brel sobre el tema, y que se llama "La dame patronesse", con chispa en la rima y agudezas más hirientes que la zafiedad de Sobredo.
Quiero apuntar aquí que no creo en la canción-denuncia buscada con segundas, terceras y séptimas aumentadas para el aplauso aborregado de los juguetones de la filosofía del carbonero. El arte, quiero que lo sepa Cecilia, es una actitud y no una actuación. Y las cantantes denunciatarias tienen la fatal querencia de convertirse un día en "Damas, damas" frente al espejo que habían querido romper. Sobredo, autodenominado autor, hace unos versos a machamartillo que quieren ser despellejatorios y vejantes, y lo que son de una tosquedad risible. Lean, que va de muestra:
Devoradora de esquelas,
partos y demás dolores.
Emisora de rumores,
asidua de los sepelios,
de muy negros lutos ellos...
El último verso es inefable. Digno de una aleluya publicitaria.
FALETE



