No se hace uno viejo por haber vivido muchos años,
se hace uno viejo por haber defraudado su ideal.

Gral. MacArthur.
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15/9/24

EL PRINCIPITO XV

  



EL PRINCIPITO


"Un ser extraño, un ser excepcional y precioso, un Príncipe, un Príncipe bondadoso y distraído perdido entre nosotros"


XV

    El sexto planeta era un planeta diez veces más amplio. En él vivía un señor viejo que escribía libros enormes.
    ---¡Vaya! ¡Un explorador! -exclamó, cuando vio al Principito.                                                    El Principito se sentó sobre la mesa y resopló un poco. ¡Había viajado tanto!
    ---¿De donde vienes? -le preguntó el señor viejo.
   ---¿Qué es ese libro tan gordo? -inquirió el Principito-. ¿Qué hace usted aquí?                  ---Soy geógrafo (Es indudable que Saint-Exupéry no escogió casualmente a su geógrafo. De pequeño la geografía no le entusiasmaba y en esta asignatura estaba más bien flojo. Quizás porque le habían dado una idea errónea de ella.. Siendo pilito de línea, volvería a descubrir la geografía gracias a su amigo Guillaumet, quien le daba clases de geografía práctica: <<Extrajimos así de su olvido, de su increible lejanía, detalles ignorados por todos los geógrafos del mundo. Porque en efecto, el Ebro, que riega importantes ciudades, interesa a los geógrafos y en cambio no les importa ese riachuelo escondido bajo la hierba, al oeste de Motril, ese padre que alimenta a una treintena de flores [...] Y poco a poco  -explicó el señor viejo.
    ---¿Qué es un geógrafo
   ---Es un sabio que sabe donde se encuentran los mares, los ríos, las ciudades, las montañas y los desiertos. 
    ---Esto sí que es interesante -dijo el Principito-. ¡Esto sí que es un verdadero oficio!  
    Y echó una ojeada a su alrededor por el planeta del geógrafo. Hasta ahora, nunca había visto un planeta tan majestuoso.
   ---Su planeta es muy hermoso. ¿Hay océanos?
   ---No puedo saberlo -dijo el geógrafo.
 ---¡Ah! -el Principito estaba decepcionado-. ¿Y montañas?
   ---No puedo saberlo -dijo el geógrafo.
   ---Y ciudades y ríos y desiertos?
   ---Tampoco puedo saberlo- dijo el geógrafo.
   ---¡Pero si usted es geógrafo!
 ---Exacto -reconoció el geógrafo-, pero no soy explorador. No tengo exploradores. El geógrafo no tiene por qué llevar la cuenta de las ciudades, de los ríos, de las montañas, de los mares, de los océanos y de los desiertos. El geógrafo es demasiado importante para andar callejeando. No deja su despacho. Pero en él recibe a los exploradores. Los interroga y toma nota de sus recuerdos. Y si los recuerdos de alguno de ellos le parecen interesantes, el geógrafo manda hacer una investigación acerca de la moralidad del explorador.
   ---¿Y eso por qué?
  ---Porque un explorador que mintiera acarrearía catástrofes en los libros de geografía. Y también un explorador que bebiera demasiado. 
   ---¿Y eso por qué? -dijo el Principito.
 ---Porque los borrachos ven doble. Entonces el geógrafo anotaría dos montañas donde solo hubiera una.
    ---Conozco a alguien -dijo el Principito-, que sería mal explorador.
  ---Puede ser. Y luego, cuando la moralidad del explorador parece buena, se hace una investigación acerca de su descubrimiento.
    ---¿Van a ver?
   ---No, eso sería muy complicado. Pero se exige al explorador que aporte pruebas. Si se trata, por ejemplo, del descubrimiento de una gran montaña, se exige que traiga piedras grandes.
    De pronto, el geógrafo se emocionó:
    ---¡Pero tú vendrás de lejos! ¡Eres explorador! Vas a describirme tu planeta.
    Y el geógrafo, después de haber abierto su registro, sacó punta al lápiz. (Saint-Exupéry) trasladó a su geógrafo alguno de los rasgos del jefe de escuadrilla que tuvo en Orconte. Compárese la actitud del geógrafo con la de aquel jefe, que el autor recogió en Piloto de Guerra: <<Me interrogará. Me contemplará con una paciencia temible esperando que le dicte las verdades primeras. Se habrá armado de una hoja d papel y una estilográfica para no perder ni una sola gota de elixir...>>
Se empieza por anotar a lápiz los relatos de los exploradores. Se espera, para anotarlos con tinta, a que el explorador haya aportado pruebas.
     ---¿Así pues...? -interrogó el geógrafo.
     ---¡Oh! -dijo el Principito- Yo vivo en un sitio poco interesante, es muy pequeño. Tengo tres volcanes. Dos volcanes en actividad y un volcán apagado. Pero nunca se sabe.
      ---Nunca se sabe -dijo el geógrafo.
      ---También tengo una flor.
  ---Nosotros no anotamos las flores -dijo el. geógrafo. (Este sabroso interrogatorio puede considerarse paralelo del que se establece entre el jefe de la escuadrilla y el piloto al regreso d su misión: 
<<¡Vamos vamos! Siempre se ve algo.
-Yo... ¡Ah sí! ¡Los incendios! He visto incendios. Eso es interesante-
-No, no es interesante. Cualquier cosa puede arder. ¿Qué más?>> (Piloto de Guerra)
       ---¿Y eso por qué? ¡Si es lo más bonito!
       ---Porque las flores son efímeras
       ---¿Qué significa efímeras?
      ---Las geografías -dijo el geógrafo- son los libros más preciosos de todos los libros. Nunca pasan de moda. Es muy raro que una montaña cambie de sitio. Es muy raro que un océano se quede sin agua. Nosotros escribimos cosas eternas.
   ---Pero los volcanes apagados pueden despertarse -interrumpió el Principito-. ¿Qué significa efímeras?
  ---Que los volcanes estén apagados o despiertos viene a ser lo mismo para nosotros -dijo el geógrafo-. Para nosotros lo que cuenta es la montaña. Ella no cambia.
  ---Pero, ¿qué significa efímeras? -repitió el Principito, que en toda su vida jamás había renunciado a una pregunta una vez la había formulado.
  ---Significa <<que lo amenaza una próxima desaparición>>
  ---¿Que a mi flor le amenaza una próxima desaparición?
      ---Claro.
<<Mi flor es efímera -se dijo el Principito- y solo tiene cuatro espinas para defenderse contra el mundo. ¡Y yo la he dejado sola allí!>>                                                                                                                            Éste fue su primer movimiento de pesar. Pero recobró el ánimo:
  ---¿Qué me aconseja que vaya a visitar? -preguntó.
  ---El planeta Tierra -le aconsejó el geógrafo-. Tiene buena reputación...
    Y el Principito se fue, pensando en su flor.




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