La
revista más audaz,
para el lector más inteligente.
LA ESCENA REPRESENTA UN BARCO
Viajero 1º.- Dentro de poco el barco entrará en el puerto. Volveré a abrazar a mis seres queridos; volveré a ver mis montañas...
Viajero 2º.- ¿Tiene usted montañas?
Viajero 1º.- No; lo digo así porque he pasado toda mi infancia entre ellas.
Viajero 2º.- Mi infancia, en cambio, transcurrió en los lagos.
Viajero 1º.- También son bellos los lagos, pero prefiero las montañas.
Viajero 2º.- Quizá yo también hubiese pasado mi infancia en medio de ellas; pero la verdad es que no sabía nada.
Viajero 1º.- ¿No sabía usted que existían montañas?
Viajero 2º.- Confieso avergonzado, que no lo he sabido hasta ahora. Creía que solo había lagos. Vivo muy retirado. Odio el bullicio. Apenas salgo de casa...
Viajero 1º.- Y es que "tanto va el cántaro a la fuente..."
Viajero 2º.- ¿Qué más? ¿Cómo sigue?
Viajero 1º.- Nada. Yo no sé más que eso.
Viajero 2º.- Yo sé otra cosa. ¡Ah! ¡Ya! "...que, al fin, se rompe."
Viajero 1º.- ¿Qué es lo que se rompe?
Viajero 2º.- No sé. ¡Ah sí! ¡Espere! ¿Y si fuese el cántaro? ¿Ese cántaro a que usted aludía antes?
Viajero 1º.- Justo. "tanto va el cántaro a la fuente... que, al fin se rompe.." ¡Estupendo! ¡Usted sabe una cosa y yo sé otra! ¡Juntos nos complementamos!
Viajero 2º.- Es una suerte que nos hayamos conocido! Pero ¿qué está usted haciendo?
Viajero 1º.- Enciendo cerillas
Viajero 2º.- ¿Para qué?
Viajero 1º.- No sé. Hace años que enciendo cerillas y las tiro cuando están a punto de quemarme los dedos. Y usted..., ¿qué hace con ese rollito en la boca?
Viajero 2º.- ¡Cómo! ¿No lo sabe? Es un cigarrillo. Hace años que lo tengo en la boca y no sé para qué.
Viajero 1º.- ¡Encendámoslo con mis cerillas! Quizá así ocurra algo.
Viajero 2º.- Bien ¡Ah! ¡Ahora comprendo qué es fumar! ¡Verdaderamente es una suerte que nos hayamos encontrado! Nosotros dos, querido señor, nos complementamos recíprocamente. ¿Cómo se llama usted?
Viajero 1º.- José.
Viajero 2º.- ¿Qué más?
Viajero 1º.- Nada más. ¿Y usted?
Viajero 2º.- García.
Viajero 1º.- ¿Pero antes?
Viajero 2º.- Nada. Me llamo solo García.
Viajero 1º.- ¡Oiga, Capitán. ¿Hace el favor?
Capitán.- ¿Qué desea?
Viajero 1º.- Usted que es hombre de mundo, venga en nuestro auxilio. Yo me llamo José y nada más.
Capitán.- ¿No tiene apellido?
Viajero 1º.- No sé qué es apellido. Yo solo sé el nombre.
Capitán.- Y usted cómo se llama?
Viajero 2º.- García. Solo García.
Capitán.- ¡Qué raro! Sólo el apellido. ¿Y el nombre?
Viajero 2º.- ¿Qué significa nombre?
Capitán.- (Aparte) O trata de burlarse de mí, o aquí existe un drama. Indaguemos. (En voz alta) ¿Sabe usted nadar?
Viajero 1º.- A la perfección. Pero nunca he podido nadar
Capitán.- ¡Qué extraño! ¿Y por qué?
Viajero 1º.- Sé, que una vez en al agua, sabría nadar. Pero ¿cómo se llega hasta el agua?
Capitán.- Empiezo a comprender. Ustedes se integran recíprocamente. Uno sabe zambullirse, el otro sabe nadar. Uno se llama José, y el otro García. (Para sí ) ¡Qué caso tan extraño! (En alta voz) ¿Cuándo abandonó usted su patria?
Viajero 1º.- El 5 de marzo de 1910
Capitán.- ¿Y usted?
Viajero 2º.- Yo también el el 5 de marzo de 1910
Capitán.- Entonces todo se explica: ustedes son aquella persona que en 1910 se desdobló y que ahora, por una afortunada casualidad, vuelven a reunirse. Ustedes dos son un solo hombre, que se llama José García.
Viajero 1º.- ¡Ven a mis brazos, yo mismo!
Viajero 2º.- ¡Yo mismo, ven a mis brazos! (Se abrazan)
Viajero 1º.- ¡Yo conocía la vida solo a medias!
Viajero 2º.- Lo mismo que yo. Gracias, señor capitán. ¡Nos ha salvado usted permitiéndonos encontrar a la otra mitad de nosotros mismos!
(Se inclinan ante el capitán y le regalan una peseta)
FIN

