Queridos compañeros y amigos:
Ya había leído bastantes críticas sobre la serie
Los Nuestros y ahora algunos de vosotros me habéis hecho llegar cartas
particulares, escritas por militares, que corren por las redes del Ejercito. No
tengo intención de contestar a ninguna, pero como más de uno se habrá sentido
defraudado, me gustaría tener la oportunidad de aportaros otro punto de vista.
Contaba con ese tipo de críticas, no os quepa duda. La
sensación que me queda es agridulce, de alegría por el éxito inicial de la
serie y de desazón por el rechazo provocado en parte de mis compañeros. Y
entiendo su enfado, porque hay muchas cosas que a mí tampoco me gustan nada,
pero hay que tener en cuenta que estamos ante una serie de entretenimiento, no
ante un documental; que los guionistas introducen elementos que a nosotros nos
parecen chorradas, pero que amplían notablemente la audiencia, y que en nuestro
cine casi siempre hemos percibido intención de denostar al militar, mientras
que aquí es todo lo contrario.
Cuando me llegó el guión del primer capítulo me quedé
de piedra; lo primero que pensé fue: yo no puedo participar en esto…salvo que
exista posibilidad de cambiar muchas cosas. La historia estaba plagada de
estereotipos, pero detecté claramente la intención de dejar a nuestros soldados
en buen lugar, lo cual era alentador. Mi primera reunión con el equipo de
producción confirmó esta impresión positiva y pronto pude comprobar que no
estaba equivocado.
Para que os hagáis una idea el capitán –Hugo Silva- no
sólo había tenido un romance con la tiradora de precisión sino que, además, era
un alcohólico rehabilitado y un verraco que se había tirado a la mujer del
coronel, lo que daba lugar posteriormente a alguna escena desagradable. En la
secuencia en la que se veía por primera vez a los boinas verdes, nuestros
chicos se inflaban de repartir leches a los guiris en un bar. Al entrar en el
comedor de la base en Mali, se colaban delante de los que esperaban
pacientemente en fila, porque eran más chulos que nadie…Pues bien, todo esto y
unas cuantas cosillas más, desaparecieron tras la primera revisión del guión.
No era mal comienzo.
Alguien puede pensar que los guionistas andaban muy
despistados, pero resulta que el cine bélico norteamericano está repleto no sólo
de héroes, sino también de cornudos, de borrachos, de machistas, de porreros,
de camorristas,…y no pasa nada. Sin embargo aquí, Los Nuestros está
provocando más polémica que cualquier película española anterior sobre tema
militar ¿Por qué? Pues probablemente porque había despertado grandes
expectativas y a muchos les ha decepcionado. La serie tiene fallos, por
supuesto -¿hay alguna que no los tenga?- pero también innovaciones y detalles
buenos. Me han admitido un montón de propuestas que han llegado a cambiar
partes del guión, a introducir personajes que antes no existían, a crear nuevos
decorados, …y todo eso cuesta mucho dinero y trabajo. Sin embargo otras,
sencillas y sin coste alguno, han quedado como estaban. Pero eso es lo normal,
mi misión era asesorar, hasta resultar coñazo a veces, pero la decisión final
correspondía a otras personas que conocen muy bien su profesión. Y los fallos
no siempre son tales, sino recursos artísticos o licencias literarias para
aumentar audiencia o hacer más inteligible determinadas cosas.
Comprendo las críticas recibidas, sobre todo porque
suelen partir de personas que aman nuestra Institución y escriben con ánimo de
defenderla. Algunas, incluso, las comparto. Pero señores, hay que entender que
una película plagada de detalles estrictamente militares, sin concesiones de
ningún tipo, puede emocionarme hasta el punto de pintarme la cara mientras la
veo sentado en el sofá, pero mi entusiasmo será compartido por…¿cien mil
espectadores, quizás alguno más? Y seremos los de siempre: gente del gremio y
unos cuantos partidarios.
¿Alguien piensa que me gusta la cresta macarrónica del
teniente, el magreo chabacano en el camión o la coña de pegarle un tiro a una
cabra inocente? Pues no, no me gusta nada. Pero da la casualidad de que estas
cosas, combinadas con las típicamente nuestras y otras más, pueden llegar a
sentar una numerosa audiencia frente al televisor.
Guste o no, los comentarios a favor de Los Nuestros
son abrumadoramente más numerosos que las criticas. Por una vez, las redes
sociales se han llenado de comentarios a favor del Ejército, sorprendidos
de ver en la tele a nuestros soldados pegando tiros en vez de repartiendo
bocadillos. Trending Topic, ni más ni menos. Si para ello he de tragar
con la cresta, el magreo, la puta cabra y otras cosas, lo hago encantado.
Porque, por una vez, una serie española se pone de nuestro lado, sin complejos.
Porque, por una vez, una serie española está dedicada a nuestros caídos en
zonas de operaciones. Porque, por una vez, una serie española tiene cojones de
decir que, aunque nuestra herramienta sea un arma, aunque tengamos que matar,
somos los buenos. Con sus fallos y sus aciertos, Los Nuestros ha
conseguido que POR PRIMERA VEZ, nuestros soldados sean los héroes de casi
cuatro millones de espectadores.
Así que estoy orgulloso de haber participado en ello,
¿sabéis por qué? Porque, al igual que mis detractores, también amo al Ejército
y creo sinceramente que el resultado va a ser muy positivo para nuestra
Institución. ¿Que me he ganado el desprecio o la ojeriza de unos cuantos miles
de militares? Pues lo siento de verdad, pero espero que entiendan que a ellos
no hace falta ganarlos para la causa y a los que hay que captar es a los de
fuera, a los que no nos conocen.
Me gustaría que, del mismo modo que las críticas han
corrido por la red, se difundiera también mi mensaje en sentido inverso. Parece
justo, ¿no? A fin de cuentas, sólo es otro punto de vista.
Juan Ginés García y Pérez
Teniente Coronel de Infantería (reserva)
Asesor militar de Los Nuestros
Chevi.