No se hace uno viejo por haber vivido muchos años,
se hace uno viejo por haber defraudado su ideal.

Gral. MacArthur.
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31/3/21

MI VIAJE POR ÁFRICA XXV





MI VIAJE POR ÁFRICA XXV

Nuestro primer suido, un hermoso ejemplar que trotaba con la cola en alto y un brillo malicioso en los colmillos, se permitió una carrera de casi tres millas antes de caer abatido. El riesgo de este deporte radica precisamente en que la única manera de darle alcance al jabalí y alancearlo con eficacia es montado a caballo, y a galope tendido. El terreno es tan accidentado que apenas se osa perderlo de vista ni un segundo; no obstante, al menos durante unas cinco yardas seguidas, toda la atención del jinete debe estar concentrada en la pres que, hallándose a escasa distancia, puede embestir en cualquier momento. Una caída a esas alturas sería muy peligrosa ya que el suido atacará sin vacilación alguna al caballero sin montura; de todas formas, es una contingencia imposible de evitar. No sé si mis palabras provocarán un escándalo en la India Británica, pero yo recomiendo al hipotético cazador del África Oriental llevar un revolver al muslo por si acaso. <<No lo necesitas muy a menudo>> como observó un americano, <<pero en caso de necesitarlo, lo necesitas de verdad>>.

Pasamos una placentera mañana cabalgando tras esos brutos, cazando algunos ejemplares de Gazella granti y Grazella thomsoni, "grants" y "tommies" como se les llama en lenguaje coloquial, y buscando antílopes africanos durante los intervalos. En un extremo de lago Elmenteita -Una hermosa superficie de agua, salada por desgracia- se celebraba una fiesta a la que estaban invitados unos cuantos caballeros de la hacienda de Lord Delamare y de las propiedades vecinas. Múltiples hatos y rebaños permanecían en fila a ambos lados del camino colocados por orden :la raza nativa, la mestiza de primera generación, la de segunda, la pura sangre. A través de estos símbolos de la riqueza patriarcal, que despertarían el más entusiasta interés en cualquier viajero instruido en la materia y menos hambriento que yo, nos abrimos paso hasta un excelente almuerzo que, como era de prever, no estuvo exento de las habituales discusiones sobre política africana.

Ya a media tarde emprendimos el regreso al tren, que se hallaba en un apartadero a pocas millas de distancia. Por el camino nonos tropezamos con un monstruoso y feroz jabalí que nos arrastró a una entretenida gira a través de hierba, peñascos y maleza.


STAY

https://youtu.be/d3bUg8wsgVE

Jackson Browne