Un grupo de valientes defensores del Alcázar, retratados por el autor del libro, despues de una amena charla sobre los incidentes del asedio. Cuando se relataba algún hecho heróico, cada cual atribuia la gloria a su compañero; ninguno había hecho más que cumplir con su deber de soldado español. Libro La epopeya del Alcazar de Toledo. Autor Alberto Risco S.J. Foto. El autor..;658;455
Lunes, 31 de agosto de 1936.
Veinticuatro “chupinazos” de 15,5 cm. contra el Alcázar y numerosos bombazos contra Puerta de Hierro; los primeros produjeron la reacción de siempre, y que constantemente estamos anotando; en cuanto a los bombazos contra Puerta de Hierro, sirvieron, una vez más, para probar el excelente espíritu de aquella valiente guarnición que tantas pruebas viene dando de sus virtudes militares que tan bien cuadran en el tono general de esta gloriosa defensa.
Nota: Falange Española de las J. O. N. S. Jefatura provincial de Toledo.-
Orden al jefe de milicias: Se nombra como jefe de Escuadra al camarada Alfonso Paredes, en sustitución de Marcelino Cirujano.
Orden a los escuadristas: Queda terminantemente prohibido subir a los pisos superiores el Alcázar sin tener una misión que cumplir; igualmente queda prohibida la caza de “pacos” en cualquier sitio, a no ser por orden expresa y superior de un jefe natural.-
El jefe provincial, Pedro Villaescusa. -¡Arriba España!
Pérdida.-Un anillo de oro, propiedad del guardia de la 3ª Compañía Saturnino López. Se ruega la entrega en nuestra Redacción.
HECHOS RELACIONADOS
Milicianos rojos fusilaron literalmente la estatua del Sagrado Corazón, como pudimos apreciar http://devale.blogspot.com/2011/04/la-puerta-de-alcala.html A continuación, destrozaron las esculturas y finalmente volaron el monumento con dinamita.
Proclama del Alzamiento. 18 Julio de 1.936.
¡Españoles! A cuantos sentís el santo amor a España, a los que en las filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la Patria, a cuantos jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la Nación os llama a su defensa. La Situación de España es cada día más crítica; la anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando no fomentan, las revueltas; a tiro de pistola y ametralladora se dirimen las diferencias entre los ciudadanos que alevosa y traidoramente se asesinan, sin que los poderes públicos impongan la paz y la justicia. Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la población, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza y creando una situación de hambre que lanzará a la desesperación a los hombres trabajadores. Los monumentos y tesoros artísticos son objeto de los más enconados ataques de las hordas revolucionarias, obedeciendo a la consigna que reciben de las directivas extranjeras y con la complicidad y negligencia de los gobernadores de monterilla. Los más graves delitos se cometen en las ciudades y en los campos, mientras las fuerzas de Orden Pública permanecen acuarteladas, corroídas por la desesperación que provoca una obediencia ciega a gobernantes que intentan deshonrarlas. El Ejército, la Marina y demás instituciones armadas, son blanco de los más soeces y calumniosos ataques, precisamente por parte de aquellos que debían velar por su prestigio, y, entre tanto, los estados de excepción, de alarma, sólo sirven para amordazar al pueblo y que España ignore lo que sucede fuera de las puertas de sus villas y ciudades, así como para encarcelar a los pretendidos adversarios políticos.
La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total: ni la igualdad ante la Ley, ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni fraternidad, cuando el odio y el crimen han sustituído al mutuo respeto; ni unidad de la Patria, amenazada por el desgarramiento territorial más que por regionalismo, que los propios poderes fomentan; ni integridad y defensa de nuestras fronteras, cuando en el corazón de España se escuchan las emisoras extranjeras que predican la destrucción y reparto de nuestro suelo.
La Magistratura, cuya independencia garantiza la Constitución, sufre igualmente persecuciones que la enervan o mediatizan y recibe los más duros ataques a su independencia. Pactos electorales hechos a costa de la integridad de la propia Patria, unidos a asaltos a Gobiernos civiles y cajas fuertes para falsear las actas, formaron la cáscara de legalidad que nos preside. Nada contuvo la apetencia de poder, destitución ilegal del moderador, glorificación de las revoluciones de Asturias y Cataluña, una y otra quebrantadoras de la Constitución, que en nombre del pueblo era el Código fundamental de nuestras Instituciones.
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Nuestro impulso no se determina por la defensa de unos intereses bastardos ni por el deseo de retroceder en el camino de la Historia, porque las instituciones, sean cuales fuesen, deben garantizar un mínimo de convivencia entre los ciudadanos, que, no obstante las ilusiones puestas por tantos españoles, se han visto defraudadas, pese a la transigencia y comprensión de todos los organismos nacionales, con una respuesta anárquica, cuya realidad es imponderable.
Como la pureza de nuestras intenciones nos impide el yugular aquellas conquistas que representen un avance en el mejoramiento político-social, el espíritu de odio y venganza no tiene albergue en nuestro pecho; del forzoso naufragio que sufrirán algunos ensayos legislativos, sabremos salvar cuanto sea compatible con la paz interior de España y su anhelada grandeza, haciendo reales por primera vez y en este orden, la trilogía: fraternidad, libertad e igualdad.
Españoles: ¡¡Viva España!! ¡¡Viva el honrado pueblo español!!.
Francisco Franco
José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
Coronel de Caballería

