EL CASO DEL SEÑOR
QUE VOLVIÓ DEL POLO
(1946)
(A telón corrido, suena la voz del locutor en un altavoz instalado en la sala)
---Locutor: ¡Atención, señores radioyentes! Estamos retransmitiendo, desde nuestros micrófonos instalados en el puerto, la llegada triunfal del vapor <<Amundsen>>.
liderada por el explorador noruego Roald Amundsen.
En este audaz rompehielos, regresa a nuestra patria el célebre profesor Guzmán Bofarull, el eminente investigador, que ha realizado una fructífera tarea descubridora en las inhóspitas regiones del Polo Norte. Una apretada multitud se ha congregado en los muelles,
para dar la bienvenida a este eminente explorador, gloria nacional, que, juntamente con sus ayudantes y durante más de dos años, ha estado perdido en aquellos hielos, expuesto a perecer de hambre, a perecer de frío y a perecer de todo. (Voces aplausos y vítores.) ¡En este momento, el barco se aproxima al muelle de amarre! ¡Nuevos vítores brotan de todas las gargantas, al descubrir en la cubierta al intrépido científico, acompañado de sus bravos colaboradores, que han llevado a cabo la más difícil empresa de los tiempos modernos! (Voces y aplausos que interrumpen al locutor.) ¡He aquí al profesor Bofarull y a sus dos ayudantes, que reciben con los ojos arrasados en lágrimas la entusiasta acogida de sus compatriotas, mientras se disponen a desembarcar! ( Voces, vivas y aplausos. El telón se ha ido levantando lentamente. La escena representa el confortable y moderno <<living-room>> de una villa particular. A la derecha sentada en una butaca, vemos a Josefina, que borda atentamente un tapetito. En otra butaca, escuchando la retransmisión de la radio, está doña Adela, la madre. Y en el centro, en un sofá, dormita pacíficamente don Vicente. A la derecha jugando al póker en un velador, están don Armando, don Luis, Manolo y Laurita. La radio sigue retransmitiendo la llegada de los exploradores, pero se advierte, sin lugar a dudas, que ninguno de los presentes le presta atención, excepto doña Adela.)
¡Como oyen ustedes, la multitud, enardecida, sigue dedicando clamorosos aplausos a estos grandes hombres! ( Bravos, vivas y aplausos.) ¡Acercamos nuestro micrófono a Guzmán Bofarull y a sus valientes colaboradores!... Vamos a ver: ¿Quieren ustedes decir alguna cosa a los radioyentes?
---Bofarull: Sí, señor.
---Explorador 1.º: Sí señor
---Explorador 2.º: Sí señor
---Locutor : ¡Acaban ustedes de oír estas breves palabras de salutación pronunciadas por los intrépidos viajeros, que han hecho derramar lágrimas de emoción a todos los presentes! Y después de este recibimiento triunfal, los eminentes científicos se dirigen hacia la casa del profesor Guzmán Bofarull, que está a dos pasos del muelle. ¡El público le sigue enardecido! ¿Viva el profesor Bofarull!!!... Y con esto, señoras y señores, damos por terminada la retransmisión de tan emocionante acto.
MIHURA & LA IGLESIA


