LA CODORNIZ
La
revista más audaz,
para el lector más inteligente.
EL CATACLISMO BENEFICIOSO
ANTECEDENTES Y PORMENORES
Por PGARCÍA
Presidente de la Academia del Humor
Con el paso de las semanas se hizo evidente que así no se podían llenar las veinticuatro páginas, y se echó mano del dibujante norteamericano Peter Arno, del italiano Novello y algunos colegas suyos más, y de los escritores Manzoni y Mosca, que en la Italia de la dictadura de Mussolini, producían un humor muy similar al codornicesco. De forma limitada publicó también un relato por entregas del francés Cami (que junto a Pitigrilli y Ramón Gómez de la Serna pertenecería a la Academia de Humor francesa), y algunos cuentos del británico P.G. Wodehouse. De cualquier modo, Mazoni y Mosca son los que firman más artículos a lo largo del periodo inicial, el primero con su insoportable personaje Don Venerando (¿plagiado o "fusilado" anteriormente como el Señor Feliú?), y el segundo con unas cartas del probo niño Juanito, que alcanzaría gran resonancia y que tal vez provocaran el nacimiento del repelente Niño Vicente, de Rafael Azcona. Hasta qué punto los italianos fueron colaboradores conscientes de La Codorniz, o víctimas de la "voraz tijera" a la que en la época se recurría desde la más completa inmunidad es extremo que no hemos conseguido aclarar, un secreto que los protagonistas se llevaron a la tumba.
La severidad selectiva de Mihura a la hora de admitir nuevas firmas, prolongada después por Perdiguero en la segunda Codorniz, hacía que los aspirantes a colaborar en sus páginas se produjera con una timidez extraordinaria. En la presente edición el lector curioso puede encontrar en una de las últimas páginas del número 10 un concurso para dibujantes y entre los seleccionados, uno firmado por Angel A. Mingote (Zaragoza) ¡Pues era nada menos que nuestro genial Mingote, que luego realizaría la celebérrima Pareja Siniestra, y tantas y tantas portadas codornicéscas! Y la anécdota se amplía al número 59, que el lector puede encontrar en esta primera entrega de reproducciones, y corresponde al 19 de julio de 1942. Bajo el rótulo de "Y he aquí también el primer premio de nuestro concurso de críticas de La Codorniz, cuyo autor es Juan Difumino y vive en la calle de Valencia, 8, Zaragoza"... donde aparecía el resultado de un concurso de críticas sobre La Codorniz y se reproducía, a tres columnas, la crítica galardonada con 250 pesetas. La gracia de la anécdota es que Juan Difumino... ¡también era Mingote!"
Déjame vivir


