No se hace uno viejo por haber vivido muchos años,
se hace uno viejo por haber defraudado su ideal.

Gral. MacArthur.
Poetas Muertos
INICIO
Mostrando entradas con la etiqueta Tras esta ventana -Co. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tras esta ventana -Co. Mostrar todas las entradas

1/3/23

TRAS ESTA VENTANA --- La Codorniz

 



LA CODORNIZ

La  

revista más audaz, 

 para el lector más inteligente. 




QUIERE USTED SABER 

LO QUE OCURRE TRAS ESTA VENTANA


    Pues ocurre que mister Brown es empleado de oficina, y que todo lo que tiene en su casa es su mujer y un poco de reumatismo; y que esto último es lo que no le preocupa.   
   Y que mistress Brown, como siempre que el marido lee el periódico, le pregunta a su esposo que si trae algo el periódico, a lo que él contesta lo que se contesta siempre en estos casos: "que nada de particular". "¿Pues para qué lo lees?" -dice ella, que dice las mismas frases que todas las mistress Brown de Manhattan cuando su marido está leyendo el periódico. "No es por leerlo precisamente -le responde el marido-; es por estar mirando alguna cosa" Y entonces va mistress Brown y dice: "Parece mentira. Ya no te acuerdas de cuando no podías apartar los ojos de tu mujer." 

mistress Brown

Entonces él no responde nada y se aclara la garganta, como para darle a entender que cómo pasa el tiempo, y que parece mentira, y que parece que fue ayer, y todo eso.
    "¿Sabes por qué has estado mirando a esa joven de primera plana? - continua  mistress Brown-. Pues porque la ropa le hace muy atractiva. Sobre todo, las medias". Entonces él le pregunta que si han traído el hielo para el refrigerador, y ella dice que no. 
    "No me escuchas nunca. Es como si yo no hablara. Parece mentira" -sigue ella. Y entonces el chupa un poco la pipa y echa humo. Mistress Brown respira fuerte y dice: "Escúchame", que es una palabra que dicen las esposas cuando van a seguir hablando mucho rato de cosas que a nadie le importan. Y, en efecto, sigue hablando: "Cuando una mujer compra ropa en cualquier comercio, el dependiente puede escribir en un papelito lo que cuestan las cosas; luego suma todo, y a esto se le llama factura. Y en este país existe la costumbre, desde tiempo inmemorial, de pagar las facturas con dinero." Y entonces él va y dice: "¿Pero es eso cierto" ¡Qué interesante!" Y ella entonces añade que es una costumbre más antigua aún que los maridos abonen las facturas esas.

   "¡Es muy curioso!" -dice él. Entonces ella se pone nerviosa y dice que por menos de un dólar se marcharía con su madre. Y él dice que se marche y que ya le mandará el dólar.                                                           
 Y después dice de pronto: "Pues resulta que se distrae uno mucho leyendo la prensa. Aquí hay una entrevista  interesante con un millonario que dice que todo se lo debe a su mujer. Y yo he pensado que de ahora en adelante, te empezaré a deber todo a ti. Tu pones la comida, la ropa, el automóvil, la vaca, el niño, etc., y yo lo voy apuntando en un cuadernito." "Eres igual que todos los maridos de las esposas -dice ella-. ¿Por qué no puedes ser algo diferente? Es muy monótono que el marido de una sea igual que los maridos de las otras. Parece como si se hubiese casado una con todos los maridos de todas las amigas.
 Y él va y dice: "Pues vaya, ¡qué interesante!" Y ella contesta: "Pues claro que sí."





    Y así siguen hasta que mister Brown acaba de leer el periódico.


Detrás De Mi Ventana
Los Ángeles Azules