SER MILITAR
Comunicado del JEME
ante las
falsedades que se están difundiendo sobre nuestro Ejército.
En los últimos meses el
Ejército de Tierra está siendo foco de atención de diversos medios de
comunicación por las declaraciones de alguno de sus miembros que, haciéndose
portavoz de todos nosotros y con conocimientos muy limitados, expresan
opiniones en asuntos tan dispares como el tamaño de los Ejércitos, los
cometidos de sus mandos, la necesidad de nuestra acción social, o airean
pretendidas disfunciones en su funcionamiento.
En la línea de transparencia
que me he comprometido con vosotros a mantener, quiero que sepáis lo que la
Institución hace al respecto.
Quiero, en primer lugar,
señalar que nosotros, los militares, somos los primeros interesados en mantener
el buen nombre del Ejército. Por ello, siempre reaccionamos con presteza ante
posibles irregularidades, las investigamos, y las corregimos. Ninguna conducta
denunciada queda sin investigar y, de ser probada, sin sancionar.
Es obvio que lo que pretenden
los interesados actores arriba señalados, es ganar un dudoso protagonismo a
costa de minar el prestigio del Ejército y de quienes vestimos su uniforme,
trasladando a la opinión pública una imagen que vosotros sabéis que no se
corresponde con la realidad. Por ello, debe quedar claro que, hasta el momento,
ninguna de las denuncias que de manera permanente algunos están intentando poner
sobre la mesa, ha sido acreditada judicialmente ni se ha mostrado cierta en la
correspondiente investigación.
Como militar, me duelen
especialmente los ataques injustificados que estamos sufriendo acusándonos de
falta de capacidad profesional, de no preocuparnos por nuestros subordinados o
de corrupción.
Nuestra capacidad profesional
está avalada por todos los que nos conocen dentro y fuera de España y vosotros,
como yo, sabéis que, pese a todas las dificultades, nunca tuvimos un Ejército
tan bien formado como el de hoy, y ello gracias al esfuerzo de todos y de cada
uno de vosotros.
Tampoco podemos tolerar los
comentarios de falta de preocupación por nuestros compañeros, de no respetar
los derechos de nuestros hombres y mujeres y de ser insensibles a las situaciones
personales. Lo que todos hacemos es justo lo contrario y valga como ejemplo el
esfuerzo que estamos realizando para mejorar las condiciones de vida y trabajo
o la próxima publicación del Plan de Acción de Personal (PAP), que, tras dos
años de profunda y concienzuda revisión, busca un modelo de carrera coherente
para cada una de las escalas.
Es cierto que puede haber
entre nosotros quien no sea digno de llevar el uniforme y os aseguro que
seguiremos poniendo todo nuestro empeño, hasta las últimas consecuencias, en
perseguir, con la ley en la mano, cualquier conducta que desmerezca el buen
nombre de nuestra Institución. Ahora bien, insisto en que, hasta el momento,
ninguna de las denuncias de las antes referidas se ha demostrado cierta al ser
investigada.
Si sois testigos de alguna
actitud que no responda a lo que de nosotros se espera, os animo a que
utilicéis los cauces de los que el Ejército siempre ha dispuesto, en la
seguridad de que inmediatamente será investigada para corregirla y, si
corresponde, sancionar a su autor .
Y ello porque todos, yo el
primero, tenemos la obligación de, a nuestro nivel, corregir cualquier conducta
reprobable y, de no hacerlo, seremos corresponsables de ellas.
En esa misma línea estamos actuando,
aplicando todo el rigor de la ley, a los que incumplen, a sabiendas, la
legalidad vigente al hacer declaraciones no autorizadas en medios públicos, y
además faltando a la verdad, y así vamos a seguir actuando en el futuro. Y ello
porque no es admisible utilizar procedimientos cuya única finalidad es obtener
protagonismo desprestigiando para ello a nuestro Ejército y a todos los que
formamos parte de él, al proyectar una imagen del mismo que, además de falsa,
es injusta para todos los que, día tras día, servimos a España y a los
españoles en las filas del Ejército de Tierra

