CANAL DE SUEZ
Como en aquellos tiempos todavía no se sabía bien donde
estaba la India, al poco tiempo de estar navegando, Alfredo tomó un altavoz de
marino y preguntó a un farero que había asomado a la ventana de su faro:
-- Por favor: ¿Hacia donde cae la India? Los fareros son los guardias de la circulación
del mar, así que el aludido sacó un librito y, después de consultarlo dijo:
-- Siga por allí y luego pregunte. -Y señaló hacia
Oriente con el enorme dedo del haz del haz luminoso de su faro.
Pero el barco siguió solo hasta que se terminó el Mar
Mediterráneo y quedó varado en una playa arábiga.
-- ¿Quiere usted venderme una pipa de marfil? Pero el árabe le explicó que aquello no era la India y que para llegar a aquel país había antes que atravesar aquel desierto y luego seguir navegando por otro mar. Alfredo consultó con su navegante sobre si podría cruzar sobre la arena hasta el otro mar, pero el navegante se negó en redondo a hacerlo. Entonces la cosa se arregló de la siguiente forma: Alfredo cruzó el istmo sobre un camello y, sentándose sobre una piedra, esperó a que el <<Pirusa>> diese la vuelta al continente africano y le recogiese.
Desgraciadamente, cuando el <<Pirusa>> llegó al otro lado del
istmo, Alfredo había muerto de insolación y sus huesos reposaban bajo la piedra que le
había servido de asiento durante los cuatrocientos días que duró la travesía a través del continente.
Desde entonces todos los atrevidos europeos que intentaron llegar a la India murieron de insolación esperando a sus barcos.
Hasta el florentino Guridi, alarmado ante la excesiva mortandad de marinos, intentó por primera vez la travesía directa dl istmo. Pensó que si las personas lo podían atravesar sobre camellos, también los barcos lo podrían hacer sobre camellos más grandes. Así mandó construir un camello de doscientas toneladas sobre cuyo lomo cargó el <<Velusia>>, el barco en el que intentaba la travesía. Su tentativa no tuvo ningún resultado práctico. Un camello tan grande era difícil de manejar, la voz del desierto le llamaba y el animal huyó hacia el Mar Caspio con su preciada carga. Nadie volvió a saber qué había sido del <<Velusia>>.
Ante este fracaso, hubo un largo periodo durante el que nadie volvió a intentar la travesía. Pero. por fin, Luculio, el escocés de madre noruega, tuvo una idea genial que le valió un busto en la capital renana. Ya que los barcos no podían atravesar el arenoso istmo por falta de agua, construyó unos grandes recipientes que llenó de agua salada. El barco fue introducido en el recipiente y este arrastrado hasta el Mar Rojo por sus tripulantes, donde de nuevo fue extraído del recipiente. De todas formas, el procedimiento resultó trabajoso. Por eso el problema no puede decirse que fuera resuelto hasta que Lesseps tubo la idea de colocar cientos de recipientes llenos de agua análogos al de Luculio, uno tra otro, hasta formar una hilera que llegaba desde el Mediterráneo hasta el Mar Rojo.
HACHE
LOS AMIGOS DE MIS AMIGAS


