REFLEXIONES SOBRE LA VIDA ESA
LA NINFA
La Codorniz
La lectura más audaz
para el lector más inteligente
DON Vicente, acompañado de su amadísima y fiel esposa, salió al jardin a dar su acostumbrado paseo matinal. El sol, filtrándose entre los celajes de los árboles, dibujaba un primoroso encaje de luz sobre la tierra amarilla. De pronto, apareció ante su vista una blanca silueta sentada junto a la orilla del estanque.
---¿Quién es esa señorita? -preguntó doña Aurelia, alarmada.
---No te asustes, amada mía -respondió don Vicente -. Es una ninfa.
---¿Una ninfa? -exclamó, incrédula doña Aurelia.
---Sí, hija mía; una ninfa.
---¡Sabe Dios a qué llamarás tú una ninfa!
---Yo llamo una ninfa a una drìada, auna nereida, auna deidad.
---¡Ahora me explico por qué tienes tanto interés en pasearte por el jardín por las noches!
---Las mujeres siempre pensáis en lo peor. ¿Cómo vas apensar que yo sea capaz de enamorame de una ninfa?...
---De una ninfa t de una deidad, y de las driadas... La vecina de al lado ha tenido que despedir a tres dríadas n lo que va d mes.
---No serían dríadas.
---Lo que eran no puedo decirlo porque hay ninfas delante.
---¡Pero, mujer , no te pngas así y entra en razón! No todo el mundo puede permitirse el lujo de tener una ninfa, y para una vez que tenemos una ocasión...
---¿A ti te parecería bonito que tuvieramos un ninfo?
---Pero Aurelia, tú no sabes lo que es una ninfa. Si supieraslo que es una ninfa no te pondrías así.
---Entonces, ¿confiesas que sabes lo que es una ninfa?
---¿Qué te figuras?
---Me figuro la realidad: que todos los hombres sean iguales y os vais con la primera ninfa que se os pone por delante.
---Pero Aurelia, las ninfas no se van con nadie. Según Homero, las ninfas habitan en las fuentes o en los manatiales de los rios. A ellas se atribuye la abundancia y la continuidad de las aguas vivas, y también son ellas las que imperan en las aguas estancadas,, y su patronato se extiende particularmente a las aguas dotadas de virtudes medicinales.
---En el Samnio, en el Elis, existía, cerca de río Anigro, una gruta de las ninfas anígridas. Una sencilla inmersión en las aguas del río, con promesa de un sacrificio a las ninfas, bastaba para curar todas las afeciones de la piel.
---¡Una promesa de sacrificio!... ¡Sabe Dios qué clase de sacrificio sería ese!
---Contigo no se puede discutir porque nosabes lo que es una ninfa.
---Yo no sabré lo que e una ninfa, ni una anígrida, ni una driada; pero esaseñorita se va a ir ahora mismo a Vichy.
Y ante los ojos asombrados de Don Vicente hizo salir al jardin a aquella pobre deidad, no sin antes haberla registrado para ver si llevaba alguna anígrida en el bolsillo.
TONO


