LA CODORNIZ
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LA CÁRCEL DE PAPEL
SENTENCIA DICTADA CONTRA CÁDIZ CAPITAL
En Madrid a 3 de octubre de 1965, reunidos los diversos miembros del Tribunal Superior de las Altas Letras de esta capital para juzgar los tímidos brotes de pornografía, someten a juicio a Cadiz, de profesión sus atrevimientos. RESULTANDO que el día 1 de Junio de 1965 el alcalde de Cádiz José León de Carranas tuvo que promulgar un edicto para señalar a los gaditanos la senda exacta de la pureza y de la virtud. RESULTANDO que la lectura del mismo pone de manifiesto los tristes extremos de impudor a que se había llegado, aprovechando la temporada veraniega. Así, cuando el edicto comienza: <<PLAYA DE LA VICTORIA. - PODRÁN CONCURRIR A ELLA, DESDE LA SALIDA A LA PUESTA DE SOL, PERSONAS DE UNO U OTRO SEXO, DEBIENDO LOS BAÑISTAS DESNUDARSE Y VESTIRSE EN EL INTERIOR DE LAS CASETAS Y GALERÍAS, NO PERMITIÉNDOSE QUE NINGUNA PERSONA PASE NI CIRCULE POR LA PLAYA, NI SE INTRODUZCA EN EL AGUA SIN IR PROVISTOS DEL CORRESPONDIENTE BAÑADOR, NO PUDIENDO PERMANECER EN LA PLAYA MÁS QUE EL TIEMPO PRECISO PARA TRASLADARSE AL BAÑO Y REGRESO DE ESTE A LA CASETA O GALERÍA.>> ¡Vergonzoso! Por lo visto en Cádiz los bañistas tenían la costumbre de pasear por la playa en traje de baño, exhibiéndose impúdicamente e incitando al prójimo al pecado. El señor León de Carranza, dando elevadas pruebas de haber estudiado en colegio de pago, pone la moral en su sitio al ordenar que el bañista, nada más salir del agua, se refugie en casetas o galerías para que nadie pueda verle ni un pelín.
Así, cuando refiriéndose a la permanencia en la playa, explica: <<CASO DE QUE ALGÚN BAÑISTA DESEE ESTAR ALGÚN TIEMPO MÁS EN ELLA, ANTES O DESPUÉS DE TOMAR EL BAÑO, SERÁ CON LA PRECISA CONDICIÓN DE TENER SU CUERPO CUBIERTO CON EL TRAJE ADECUADO, QUE DESCIENDA EN SOBREFALDA O PANTALÓN TIPO DEPORTE, CON EL LARGO Y LA HOLGURA QUE LA DECENCIA MANDA>>. ¡Como debe ser! Ya Fray Luis de León, en el tomo segundo de su monumental obra <<Consejos a los padres de familia>> página 711, párrafos 21 y 27, advertía: <<No olvides que un centímetro más arriba que el tobillo empieza el pecado>>.
Así, cuando insiste: <<SI ALGÚN BAÑISTA TUBIERA NECESIDAD DE TOMAR BAÑOS DE SOL POR PRESCRIPCIÓN FACULTATIVA O POR SER DE SU AGRADO, HABRÁ DE EFECTUARLO CON TODA HONESTIDAD>>. Exacto. Hay que tomar los baños de sol como los tomaba don Rodrigo Diaz de Vivar, más conocido por el sobrenombre de <<El Cid Campeador>>; con la armadura puesta y la espada en la derecha mano. Eso es lo honesto, lo histórico y lo decente. Así, cuando bajo el titulillo <<NORMAS GENERALES>> y con referencia a lo que queda terminantemente prohibido, encontramos este acertado párrafo: "4".- <<TENDERSE EN LA PLAYA NI PASEAR POR ELLA SIN IR CUBIERTO CON EL TRAJE DE BAÑO ANTERIORMENTE RESEÑADO>> Es decir: la sobrefalda bien larguita -para las mujeres- y el pantalón que deje poca pierna al descubierto, para los hombres. Nada pues de <<bikinis>>, debajo de los cuales se oculta el diablo, dispuesto a arruinar para siempre la civilización occidental.
Así cuando el párrafo 9, ordena y manda: <<EL QUE FALTASE A ALGUNA DE ESTAS PREVENCIONES O EN CUALQUIER FORMA PERTURBASE EL ORDEN EN LOS BAÑOS SERÁ EXPULSADO DE ELLOS O DETENIDO A DISPOSICIÓN DE MI AUTORIDAD>>.
CONSIDERANDO que ya era hora de que una voz sensata metiera en cintura, falda y pantalón a los bañistas de Cádiz, víctimas del funesto error de creer que a las playas se puede ir de cualquier manera, cuando lo decoroso es frecuentarlas de <<smoking>>, los caballeros, y con miriñaque, las damas.
Miriñaque
CONSIDERANDO que la actual manía de tomar baños de sol para ennegrecerse la piel no es más que una satánica táctica marxista para volver negros a los blancos y aumentar, así, los conflictos raciales.
FALLAMOS Y CONDENAMOS A CADIZ CAPITAL, a la pena de una prisión correccional de siete días y una hora en la CARCEL DE PAPEL de esta Villa donde, excepcionalmente, se facilitarán los necesarios pares de guantes para quien quiera lavarse las manos con la debida honestidad.
Lo que declaramos en Madrid para su ejecución correspondiente.



